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Crónica: Mucha potencia en el X Palacio Metal Fest y poco interés social
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Crónica: Mucha potencia en el X Palacio Metal Fest y poco interés social

01/11/2025 0 Comments
9 meses atrás
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Siete años han pasado desde que acudimos al último Palacio Metal Fest en 2018, donde Debauchery y Suicidal Angels hicieron temblar el sur de la capital andaluza junto a un surtido elenco de bandas nacionales. Después de una (¡buena e inesperada!) noticia urgente que impidió cubrir a la anterior edición de 2024, ya iba siendo hora de volver a disfrutar de un festival que no deja de crecer a pesar de la indiferencia social (musical también) contra los eventos nacientes en Los Palacios y Villafranca, justo debajo de Dos Hermanas. Con un trío de grupos europeos de puro thrash metal/rock y una selección de proyectos nacionales, el X Palacio Metal Fest volvió a mostrar su resiliencia al olvido, incluso coincidiendo otros eventos en el mismo día, como el CarboSur de Granada. Sin embargo, cada vez es más evidente la brecha que separa la supuesta ideología “heavy” que prima más hacia la grandeza mayoritaria de mega eventos en detracción de otros más pequeños, accesibles e íntimos. Incluso ocurrió algo que debería hacer replantear muchas ideas a la sociedad del metal/rock, porque en total desgracia, fue bastante lamentable el suceso que pasó indiferente para casi todos los presentes.

Peace After Pain


Por cuestiones de trabajo y transporte, no llegamos a tiempo de ver a los locales Lost in Existence ni tampoco al combo melódico de Ancient Settlers. De seguro que dieron un concierto tremendo y acorde a las expectativas, porque las cuestiones lanzadas al público dejaban respuestas de favor con un arraigo de bueno sonido y mucha actitud escénica. Justo al entrar al recinto, el cuarteto catalán Peace After Pain empezó su bolazo de tralla y mucha energía en base a un thrash/hardcore que bien podría resumirse en crossover a mansalva. Temas cortos de intensidad inaudita, fiereza sónica bajo un manto de agresividad y mucha denuncia social, ritmos desbocados repletos de breaks y síncopas casuales… Y de público, mejor ni hablar. Desperdigados por el césped, pidiendo en la barras y conversaciones al alza, poco interés en la música en directo… Lo típico se podría decir, pero ver a Peace After Pain dando toda su esencia y dejándose la vida sobre el escenario para que unas decenas de personas les aplaudiesen y moviesen el cuerpo al son de la vivencia resulta un tanto penoso. Por suerte y con motivo de dar calidad en la experiencia vivida, Mark organizó un corrillo de toque moshpit al final del concierto, siendo su guitarra el epicentro de un torbellino social que devolvió las esperanzas en una algarabía que empezaba a darse cuenta de que había un concierto en ciernes. Una punta del iceberg que se repetiría más tarde, exponiendo el factor del desinterés al máximo nivel. En lo que concierne a Peace After Pain, un show brutal que no defraudó en su objetivo común, caldear el ambiente y enseñar las nuevas oleadas de metal/rock extremo que se cuecen por Cataluña. Dejando un buen sabor de boca, quedaron para la posteridad del festival sin duda alguna.


 

Sanngre


Pasando al norte nacional, Euskadi nos enseñó una singular apuesta de crossover en el Palacio Metal Fest, siendo Sanngre un espectáculo que no se veía desde hacía tiempo. Envueltos en una aura de misterio y enmascarados ante un creciente público, seis artistas se marcaron un show de frenética actividad sin dar tregua ni descanso. Con dos álbumes de estudio y un tercero en camino, Sanngre utilizó el factor sorpresa del anonimato para crear un ambiente de nostalgia clásica donde la importancia recaía en dar lo mejor de sí en completa indiferencia. Una clave muy importante que resultó fundamental para que el combo vasco extenuase hasta la última gota de atención de quienes rindieron pleitesía al azogue musical que se desplegó durante casi una hora. A pesar de la corta trayectoria profesional, Sanngre evidenció el alto grado de voluntad y arraigo que tiene hacia el crossover old school, viéndose en ritmos rápidos que pronto se convertían en pesadez y crudeza sónica sin piedad acústica. El control de la distorsión sirvió bastante a la hora de distinguir las estructuras, al igual que la calidad vocal de ambos cantantes. Mientras uno ejercía un veloz toque melódico, el contraste grave y gutural del otro significaba una mezcla laríngea bastante interesante que se complementaba con la actitud cercana del resto de músicos. Poco se puede decir del asombro que había de presenciar tal ejecución escénica, porque las ventas de merchandising no tardaron en volar al acabar el show con multitud de agradecimientos y loas hacia una banda que, con lo poco que lleva en activo, ofrece matraca de la buena para gustos y opiniones.


 

Exumer


Llegó el momento de la presencia internacional en el Palacio Metal Fest, ¿y qué mejor manera que con una furiosa descarga de thrash/speed de diversos matices? Por esa misma razón, el grupo germánico Exumer saltó al escenario con la idea de destrozar el recinto de una forma u otra. Las ganas de reventar al público eran evidentes a primera instancia, pues cada artista no se cortó lo más mínimo en dar una imagen de insanidad musical. Como si aún vivieran a mitad de los ochenta, el delgado contraste del pasado y el futuro apenas era imperceptible salvo aspectos cronológicos. Con la vista puesta en un nuevo álbum de estudio que saldría en breve, Exumer realizó un (casi) repaso a la discografía que marcado a generaciones de thrashers y fans extremos en Alemania. No tocar ninguna canción del «Rising From the Sea» podría ser un pecado si no fuera por entender que la voz de Mehmet no actuó en él. Se trata de un gran disco que mereció algún guiño o muestra en el directo del festival, aunque no por ello es una condena a tener en cuenta. De un maldita vez, gran parte del público prestó atención al show del quinteto, el cual no cesó su actitud de apelar a moshpits, corrillos y mucha agresividad amistosa. ¡Una leyenda viva del thrash metal/rock más old school no iba a ser menospreciada de ninguna manera!


El núcleo central de Exumer se resume en el feroz dúo que conforman la voz de Mehmet y la guitarra de Ray, todo un portento creativo que es capaz de rebajar la velocidad artística ni con un multa millonaria. Así es como queremos a ambos, ¡muy rabiosos cuales perros hambrientos! Mientras Ray ejecutaba los ritmos y solos en una técnica sencilla con los ojos cerrados, Mehmet se desenvolvía en una marea huracanada de voces desarraigadas que sin pizca de toque gutural. Es difícil encontrar un cantante que no haya sucumbido a los encantos de la oscuridad laríngea, y la resistencia de thrash metal/rock tiene una barrera que no debe cruzarse para evitar la fusión de estilos. Por ello, Mehmet nos hizo vibrar el cuerpo y sacudir la mente con trallazos líricos como «Hostile Defiance», «Fallen Saint» o «Dust Eater», estribillo que demostró la alta conexión social a mitad del setlist. Por supuesto, Mehmet y Ray se acompañaban de unos músicos de calidad excelsa, comenzando por Marc, cuyas dotes cordófonas hostigaron el raciocinio de un gentío que abrazaba la ganancia distorsionada de los amplificadores como deliciosa comida. Una doble cara de rudeza y belleza se observó con Alex, pues su juventud era todo un cuadro de emociones a flor de piel. Su sonrisa y gozo intrínseco se transformaba en unos graves tan nítidos que agrietaban los tímpanos de los alrededores. Bajista de calidad suprema, fue la figura más dinámica del grupo junto a Mehmet, haciendo que la respuesta social se incrementase aún más. Por último, la potente batería expelía efluvios muy parecidos a un dios percusionista, Jürgen “Ventor” de Kreator. Doble bombo bien adecuado, abuso de la caja y platillos muteados… El grupo traía, entre sus filas, a Jerome, hijo del renombrado baterista de Kreator. Un extra de fiereza que ayudó a que el show de Exumer se sintiera en carne y hueso al desnudo cuando el final tronó con el temazo «Possessed by Fire». ¡Ése es el old school que jamás morirá en su empeño de radicalizar al mundo!


Setlist

  1. The Raging Tides
  2. Brand of Evil
  3. Journey to Oblivion
  4. The Weakest Limb
  5. Hostile Defiance
  6. Catatonic
  7. Fallen Saint
  8. A Mortal in Black
  9. Vermin of the Sky
  10. Dust Eater
  11. Xiron Darkstar
  12. Dark Reflections
  13. Fire & Damnation
  14. Possessed by Fire

 

Defleshed


Al principio de este artículo, se ha hecho alusión un hecho fatal que casi llegar a ser una completa vergüenza social. Cierto es que, después de Exumer, el público estaba extenuado y falto de fuerzas para continuar la devastación del festival, pero una cosa es ausentarse unos momentos para comer o beber y otra muy distinta, dejar el recinto vacío (para los mismos menesteres) cuando estaban tocando Defleshed. Que el propio líder del trío sueco, Gustaf, tuviera que rogar a la gente una proximidad al escenario con motivo de presenciar el show, fue un acto de lástima que haría replantear el supuesto “apoyo” a la escena metal/rock que tanto se predica (y poco se hace). Como este suceso no será del interés social ni llegará más allá de estas líneas, mejor pasar a describir el concierto que Defleshed lanzó sobre el Palacio Metal Fest y que, en opinión personal, superó las expectativas de quienes prestaron atención a lo que una maquinaria de tres hombretones puede desatar con un estilo thrash/death y canciones que, si se pestañea mucho, van más rápido que un coche de carreras. A decir verdad, el grupo sueco no cesó su actitud agresiva y directa ni durante los breaks, porque siendo su debut en España (quizás sí, quizás no) dieron todo lo que tenían y más.


Una hora de actuación da para mucho juego, lo cual Defleshed utilizó a favor de mostrar su extensa discografía que supera los treinta años de trayectoria. Aunque la banda se separó a finales de 2005 y regresó en 2021, cinco discos de estudio y un sexto reciente son pruebas suficientes para que el público (los muchos que se acercaron, ¡por fin!) repitiese los moshpits y corrillos que dieron movimiento a la locura circundante en Exumer. Sin moverse de los pies de micrófono, Gustaf y Lars interpretaron las canciones a través de una disposición bruta y hostil, como si fueran a repartir mamporros a diestro y siniestro. La ganancia sonora discurría por una distorsión extrema que en vez de ser chirriante o molesta, incitaba a levantar los puños y patear el suelo. Los coros de «Heavy Haul» y «Fast Forward» idearon la confianza definitiva de los asistentes, llenando el recinto (lo justo y necesario) y apoyando a los suecos que no dudaron en dar rienda suelta a su bestial arsenal musical. Saber equilibrar la presencia de «Grind Over Matter» y los otros discos fue todo un acierto que se celebró entre cervezas al alza. Solventado el problema de la muchedumbre y centrando el interés al frente, Defleshed hizo gala del virtuosismo que posee Matte, baterista que destrozó el instrumento después de una intensiva dosis de redobles y baquetazos salvajes. No había manera de pararle los pies o las manos, marcándose también unos solos percusionistas raudos y dignos de otros géneros, como el black metal. Al acabar «Metallic Warlust», Defleshed anunció su pronta retirada y los ánimos estaban demasiado elevados como para una simple despedida. Por ello, un par de cortes dieron la entrada a «Under the Blade», donde todas las laringes se unieron en el unísono coral del estribillo; tanto Gustaf se emocionó y prometió que Defleshed volvería a España, tarde o temprano.


Setlist

  1. Stripped to the Bone
  2. Hand Over Fist
  3. Grind Over Matter
  4. The Return of the Flesh
  5. Entering my Yesterdays
  6. Heavy Haul
  7. Fast Forward
  8. Fire in the Soul
  9. Speeding the Ways
  10. Thorns of a Black Rose
  11. One Grave to Fit Them All
  12. Metallica Warlust
  13. Night Vision
  14. Walking the Moons of Mars
  15. Under the Blade

 

Xentrix


Reino Unido es una nación donde la resistencia en el deporte se ha llevado hacia otros ámbitos, creando auténticas locuras que podrían ser un Guinness. En el Palacio Metal Fest, los veteranos thrashers Xentrix quisieron emular otro récord en su palmarés, destacando el por qué eran el cabeza de cartel del evento. Después de haber dado un tremendo show en el XIV Pounding junto a Destructor en 2023, el cuarteto británico enseñó, ante un público arrepentido de la pobre imagen dada al inicio de Defleshed, lo que es seguir en plena forma en la actualidad. Bien se sabe que la discografía de Xentrix ha tenido sus altibajos, pero inesperado fue el hecho de tocar su primer álbum, «Shattered Existence», íntegro en el festival sevillano. Con temas clásicos como «Crimes», «Bad Blood» o «Positon of Security», la proeza se vivió entre vítores, moshpits y una cálida participación social que aupó los ánimos de la banda hasta límites insospechados. De nuevo, la ausencia de una de las guitarras originales, Kristian, se suplió con Chris, también fundador de la banda. Bajo una intensa iluminación colorida y candente, la banda interpretó el debut discográfico sin dar tregua, manteniendo un sonido limpio y bien nivelado en distorsión. A diferencia de la anterior ocasión en Madrid, Xentrix venía en una actitud más indiferente, apartando la seriedad y dando tralla en los instrumentos, gestos y dinámicas. Ese aspecto favoreció la conexión con los asistentes, quienes no tardaron en responder a la thrashería como se merece un leyenda musical de tal calibre.


Los cuatro integrantes de Xentrix no son de cambiar de aires, al menos, en lo que se refiere a su personalidad y voluntad. Al frente con el micrófono y siempre orgulloso de ser un “imbécil” (¡asshole forever!) Jay no dejó de envalentonar las huestes generales a través de sus gestos y esa voz que se reconoce a la legua. Ejecutando unas dotes guitarristas bien técnicas y sin fallar en la veloz precisión, rivalizó con Chris en los duetos solistas. El tono colérico dio vida a las conocidas líricas de las canciones cuyas temáticas no se apartan de las injusticias y la crítica social. Para estar cerca de la puertas de la jubilación, Chris rasgaba las cuerdas con fiereza a la vez que mostraba su faceta cercana con un público que se rindió a sus pies. En los laterales y casi brincando de la alegría, el bajo que sostenía C. Shires repartía graves a mansalva sin que la sonrisa se le borrase del rostro. Los incipientes punteos sostenían una base musical compacta que se percibía fuera del recinto, al igual que la inaudita destreza de Dennis. En el centro de la retaguardia, los aporreos y golpes a la batería eran iguales a los que daba décadas antes, convirtiendo el espectáculo en una declaración de resistencia al paso del tiempo. Concentrado y doblegado al calor sevillano, los platillos reflejaban a un tío que lleva sosteniendo la maquinaria de Xentrix con orgullo y constancia. Tras la hazaña de tocar el primer disco entero, se vino un despliegue de temas que ofrecieron más texturas distintas a la experiencia, como el clásico «For Whose Advantage?», el técnico «Bury the Pain» que se no hizo bastante corto y un par de muestras del nuevo disco «Seven Words». Por desgracia, la banda no disponía de más bises, así que «Black Embrace» supuso el final abrupto de un show que casi llegó a ser perfecto y dio cierre al X Palacio Metal Fest, quedando éste (de nuevo) como un festival extremo muy a considerar en la época primavera de España.


Setlist

  1. No Compromise
  2. Balance of Power
  3. Crimes
  4. Back in the Real World
  5. Dark Enemy
  6. Bad Blood
  7. Reasons for Destruction
  8. Position of Security
  9. Heaven Cent
  10. Behind the Walls of Treachery
  11. For Whose Advantage?
  12. The Alter of Nothing
  13. Bury the Pain
  14. Black Embrace

Crónica y Fotografía realizada por Redacción MetalTrip

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