Volver a ver el Hospital de Torrecárdenas, caminar por el Paseo del Zapillo, observar la dinámica de la Estación Intermodal, visitar la histórica Alcazaba, tocar las vigas del Cable Inglés del Puerto… Mencionar algunas de las maravillas de Almería, en su núcleo urbano, puede provocar unos niveles lagrimales por encima de la nostalgia y la belleza. ¿También hay metal/rock en una zona donde el Sol fijó su residencia perpetua? La asociación Metalmería es la prueba fehaciente de que la cultura musical extrema está en cualquier rincón de España, y no sólo se relega a las grandes urbes y ciudades importantes. Desde hace décadas, el Metalmería Fest se celebra en un ambiente íntimo que podría considerarse hasta familiar en el sur andaluz.
Grandes bandas han pasado por este festival almeriense, como los thrashers fineses Prestige, los belgas Cyclone, los blackers germánicos Desaster o los pioneros del thrash europeo Artillery. En su decimocuarta edición que se volvería a celebrar en el Social Club Berlín, el regreso de la banda Kate’s Acid se convirtió en el principal atractivo del festival junto a Ecclesia, quien no pudo acudir en la anterior edición. En el ámbito nacional, Peace After Pain y Killdozer vendrían a dar tralla de la buena, a pesar de la ausencia repentina de los austríacos Deathstorm, y no hay que olvidar a la maquinaria flamenca de Speed Queen, ¡todo un lujo de cartel que nadie debería perderse!




Speed Queen
La mejor manera de abrir la velada, con honores a la tierra almeriense, fue con el combo belga de Speed Queen. Hacía tiempo que no se veían actuaciones encaminadas a la senda del speed/thrash clásico, así que la primera banda no valió en romper las previsiones del público tempranero. Haciendo un show bien nivelado de sonido con una clara actitud de cercanía social, Speed Queen desplegó todo su arsenal disponible con motivo de que la gente grabase su show nominal a fuego. Riffs rápidos, bajo bien audible, voz limpia de frenéticas líricas… Pocas veces se puede presumir de dominar un estilo musical que, en los tiempos actuales, ha perdido su personalidad entre tanta fusión. Quizás sea precipitado alegar que Speed Queen puede liderar el futuro speeder del metal/rock europeo, aunque después de las sensaciones ofrecidas en el breve show, la evidencia canta por sí sola.
Con el setlist repartido entre su álbum debut “…With a Bang!” y el par de EPs al comienzo de su trayectoria profesional, los cuatro artistas realizaron un emblemático debut en España que mucho gustó en el Metalmería. La doble cordofonía, tanto aguda como grave, les vino genial en la nivelación y percepción, dando algo más de profundidad a la sensación escénica. Robando algo de protagonismo, las miradas quedaron enclavadas en la habilidad suprema de Andreas, un portento guitarrista cuyas manos sorprendieron a quienes se dejaron el cuerpo y alma en aupar al grupo belga, al igual que el juvenil espíritu También hay que reseñar la meritoria conexión con la gente, donde la confianza mutua hizo a Thomas surfear por las cabezas durante un buen rato al final de la actuación en “Fire”.
Setlist
- Showdown
- King of the Road
- Speed Queen
- Time to Go
- I Want It
- I Walk Alone
- Skygazers
- The World Ends Tonight
- Live Hard
- Midnight Murder
- Fire
Killdozer
La repentina caída de los austríacos Deathstorm no iba a privar al Metalmería de su buena dosis de thrashería habitual. Desde Sevilla, la apisonadora de Killdozer acudió rauda a la llamada del Oriente Andaluz, resaltando el valor del metal/rock extremo patrio. A base de dar un show brutal y tan enérgico como una explosión atómica, el rudo quinteto hizo olvidar lo sucedido con Deathstorm a través de su propuesta thrasher old school. Aquí no hay treguas ni interludios, ¡sólo tralla a lo bestia! A pesar del poco tiempo de show otorgado en el festival almeriense, Killdozer repartió su repertorio entre los dos álbumes de estudio que posee; ¡los moshpits no se hicieron esperar! Entre hostias y mucha violencia suave, el grupo resaltó la importancia de ejecutar un perfecto show improvisado sin apenas pruebas previas de control sónico. Es decir, ¡aquí pillamos, aquí matamos! ¿Hubo fallos técnicos? Sí. ¿Algunas cuestiones de monitoreo? Sí. ¿Afectaron a la calidad general que se vivió durante el desarrollo de la actuación? ¡Nada de nada!
Con el poder vocal de Ángel al frente y unos efluvios áureos de Vikingore en el ambiente, junto a los graves de Gonzalo, la banda enseñó que el thrash nacional, en el ámbito del underground, sigue siendo una cantera fiable para el futuro de la industria extrema. No se le puede quitar el ojo al dúo guitarrista de David y Facundo, férreos estandartes de unos duetos armónicos muy consistentes de estética pesada y cruda. Ideales para que la gente sintiera el poder thrasher en su máxima expresión. La colérica multitud acató las órdenes que los ritmos expelían por cada tema, estallando un espíritu combativo digno de la grandeza perteneciente al Metalmería. Extenuados los más fanáticos y devotos al estilo thrasher, muchos rogaron un poco de tiempo extra a Killdozer. Ojalá esas peticiones se hubieran cumplido, porque fácil es alegar un voto a favor hacia los sevillanos; ¡a ver si salen más bolos por toda España!
Setlist
- Okoru
- Merciless Violence
- Concrete Armored
- Deserve to Die
- For Your Nation
- Komatsu
- The Black Cell
- Hell on Wheels
- Killdozer’s Hate
Peace After Pain
Ya tuvimos la ocasión de descubrir el poder catalán de Peace After Pain, la nueva promesa del crossover/thrash, en el Palacio Metal Fest sevillano. Un poco más tarde, otra dosis llegó con el CastellHell tarragonés y ahora, de nuevo era el momento de dar una opinión sincera sobre la banda en el Metalmería. Cuatro músicos llenos de energía y con ganas de devolver el contraste temporal de los años dorados del metal/rock extremo… Suena bastante bien, aparte de que la propuesta es original incluso en la actualidad. El problema reside en ver a una banda tres veces en poco tiempo (¡un año, nada más y nada menos!). Esto no es un pretexto para decir que el show de Peace After Pain fue un tedio o similar, ¡justo todo lo contrario! Genial actitud y personalidad sobre el escenario, brutalidad a destajo sin tregua en las pausas del show (¡si acaso hubo!) un sonido old school que mantuvo al público enganchado y atento al desarrollo de la actuación… ¿Qué hay de malo en Peace After Pain? La gente gozó de la locura expuesta por los catalanes, al igual que los artistas en sí. Para ojo de servidor, una redundancia es la palabra adecuada como resumen definitorio.
Se malinterpretará la opinión a expresar (raro que no suceda) aunque siempre se estará a favor de la escena nacional. Un par de canciones nuevas en el setlist y el resto, todo igual respecto a Peace After Pain. Que Mark y Oskar son unos salvajes en sus instrumentos de cuerda no se duda, pues se retrataron como el principal atractivo del combo catalán. El fervor social del evento fue generado, en gran parte, gracias a ellos. Lo mismo se dice de Kiba, quien casi rompió la batería al soltar su potente manualidad en el kit percusionista. No obstante, la convicción, por muy forzosa que fuese, de oír a Arnau iba hacia cierto límite de calvario. Su insistencia laríngea llegaba a ser, a veces, un poco dolorosa a la escucha en vivo. En vez de oír cantar líricas variadas, los tonos se inclinaban hacia una vertiente de grind/noise que difería del marcado estilo de thrash/crossover. Aparte, fue el integrante más estático al frente salvo ciertos cabeceos y agresividad escénica en algunos cortes. Obviando esta percepción subjetiva, Peace After Pain removió los cimientos que ya había establecidos en el Metalmería y finalizó el camino hacia los cabezas de cartel con un espectáculo fuerte e intenso.
Setlist
- The Face of Death
- Minds in a Trap
- Break Your Will
- No Way to Back Down
- Voices Denied
- Out of a Game
- FCK PAP
- Scratched from a Existence
- Consume and Die
- The Deadly Rave
- UxYxFxBx
- Hangover ov Poseidon
Ecclesia
Hay hechos que sorprenden a priori, incluso más de lo que se aparenta. Después de unos shows incendiarios donde la gente empezaba a superar los límites del éxtasis, una relativa calma se evitó con el show de los vecinos Ecclesia. ¿Clérigos monásticos lanzando salmos a través de un estilo heavy/doom? El punto de originalidad estaba servido, pero lo que nadie anticipó fue la increíble descarga sonora que la banda gala desplegó en el Metalmería. Entre la genial puesta escénica y el limpio sonido técnico, el triunfo absoluto de Ecclesia estableció un precedente de excelencia en el festival andaluz. Aunque el escenario les quedó muy chico (seis hombres contando el teclado, sin contar la escénica eclesiástica…) no fue un impedimento para demostrar que la religión también entiende de música extrema.
Una simple hora de actuación, repartida por los dos álbumes de estudio (con mayor presencia en el primero) hizo que el público se convirtiese en un séquito fiel a las enseñanzas heavys que se promulgaron por unos temas repletos de filosofía teológica. Con canciones como “Antecclesia”, el reciente sencillo de “Sanctus” o los coros en “Deus Vult”, Ecclesia mostró una faceta insólita que se creía extinguida en el metal/rock actual. Hasta los más ateos y agnósticos cayeron presa de la gracia divina que envolvía al show de los franceses. Sin duda, fue todo un descubrimiento que generó un incipiente interés social.
A pesar de la imagen apiñada por la cantidad de músicos sobre el escenario, Ecclesia dio rienda suelta a su comodidad total. Es decir, aunque las togas se rozaban en mutua cordialidad, los instrumentos estaban bien diferenciados en su salida por los altavoces. Las dos guitarras expresaron sus roles solista y rítmico en un claro aura musical que, dentro del estilo heavy/doom grupal, llegó a coquetear con tintes power y black (escalas menores, galopes graves, progresiones cotidianas…) Algo escondido detrás de la cordofonía principal, el bajo recreó unas líneas de base perfectas que la percusión se encargó de solidificar ante un público extasiado de la misa musical. Cada nota poseía un espíritu que abría el corazón hacia una vertiente devota en la fusión de la religión y el heavy metal/rock.
Los toques de gracia, al menos, los más especiales, estuvieron comandados por el tono omnipotente de la voz frontal y la ambientación tecladista. Simulando una verdadera devoción (¿o no?) por las creencias divinas, ambos se convirtieron en el principal centro de atención. Las gesticulaciones y muecas faciales quedaron geniales en el aspecto eclesiástico también como otra muestra de unir ambos extremos musicales. Aunque Ecclesia cambió de cantante hace muy poco tiempo, la facilidad de ejecución laríngea de la nueva incorporación estuvo a la altura del show y cautivó cada rincón del recinto sin problema alguno. Quizás haya alguien que etiquete al grupo galo como estrafalario por su vestuario o escenografía; tal error quedará en la redención cuando se contemple (¡pronto, por favor!) la sublime actuación capaz de fusionar dos mundos completamente diferentes.
Setlist
- Excommunicamus
- Antecclesia
- Behold the Heretic Burning
- Montségur
- Sanctus
- Antichristus
- Vatican III
- If She Floats
- Deus Vult
- God’s Trial
- Don’t Burn the Witch (Venom Cover)
- Ite Missa Est
Kate’s Acid
Ecclesia habría sido suficiente calidad con motivo de cerrar el Metalmería; el fin volvió a la casilla de salida con el ansiado show de Kate’s Acid. Múltiles disputas por la autoría grupal han atormentado el legado de la primera banda europea de speed/thrash hasta la actualidad. No obstante, la legendaria cantante de Acid, Katrien “Kate”, decidió emprender un nuevo camino en solitario con motivo de continuar la historia del clásico metal/rock belga. De Doro se acuerda todo el mundo, al igual que otras figuras legendarias; Kate es un icono del underground europeo. A la mitad de la sexta década biológica, la querida “Speed Queen” trajo su recién reformado grupo a España con motivo de abrir una senda moderna al estilo musical que representa con el debut discográfico gracias a “Hellbender”. Una cita obligada para quienes deseaban saber cómo se fusionan las líneas temporales del pasado y el futuro.
La edad puede jugar malas pasadas en ciertas ocasiones, lo cual no sucedió con el show de Kate’s Acid. Dispuesta a revalidar los éxitos de su banda original, la cantante decidió nivelar el setlist en un equilibrado repaso entre la presentación del nuevo álbum y temas inmortales que han ayudado a forjar la escena extrema en Europa. Incluso el corte más duradero y suave de la época moderna, “Air Raid”, acabó siendo un torbellino social de cabeceos y loas hacia la banda. El show tuvo dos partes divididas donde la pieza central fue enseñar el poder que Kate’s Acid está desplegando en la primera mitad del S. XXI. “Valkyrie”, “Riding Out”… Evidente sería que “Hellbender” intentase hacer justicia a la tríada de álbumes que Acid lanzó en la década de los 80’ (¡más o menos!). Se logró en cierta medida, pues competir contra unos clásicos es una tarea titánica, ¡mucho más en directo! Por suerte, el contraste temporal jugó a favor gracias al tremendo apoyo del público y un vínculo mutuo de disfrute al máximo.
Los años habrán transcurrido por Kate, pero su espíritu vocal sigue igual de impecable. Sabiendo cómo tratar las líricas y modular el tono en función de las sensaciones a transmitir a través de ella, ¡no era posible apartar el interés! Mediante apelaciones sociales y una férrea convicción en el cumplimiento de las mismas, Kate acabó teniendo un papel trascendental como líder absoluta del show. Después de una búsqueda incansable de artistas que satisficiera la reforma total del grupo, la estabilidad se ha logrado con un cuarteto varonil cuyo objetivo no era otro que hacer brillar a la artista belga. Incluso compitieron con ella en el protagonismo mediático, dejando claro que el peso escénico no era un trabajo exclusivo de la cantante. Un caso muy claro fue Dorian, cuyo bajo y carismática habilidad le valió un merecido reconocimiento de estrellato grupal. Complaciendo cada petición de los asistentes, sentó la base de una estructura sólida junto a la joven percusión de Ashley (¡gran solo se marcó en la percusión a mitad del show!).
No cabe duda que Kate ha sabido escoger los mejores artistas para la renovación de la banda, porque viendo la perfecta consonancia de Sean y Ruben a las guitarras; ¡sublimes siempre! Algo bastante llamativo del show fue ver el contraste del manejo cordófono por cada músico. Sean fue la viva imagen de la perfección hecha persona a través de un despliegue sosegado y centrado en que los riffs tuviesen un toque muy añejo. Por el contrario, Ruben no dejó de moverse por el escenario cual huracán en busca de presas que engullir en su azogue musical. Entre poses y una añoranza del metal/rock clásico muy evidente, no se separó del lado de Kate como férreo apoyo moral. En la terminación final de “Black Car” y “Max Overload”, el público no quería otra cosa salvo que Kate’s Acid se codease con los fans, lo cual se cumplió en un final increíble y donde el speed/thrash fue el claro vencedor en el Metalmería; en total independencia de su geografía planetaria. Poco queda alegar salvo que, el año que viene, Almería volverá a ser sede del metal/rock underground en vivo, más conociendo la laureada trayectoria de su propio festival de música extrema.
Setlist
- Acid
- Lost in Hell
- Hooked on Metal
- No Time
- Let Me Die
- Hell on Wheels
- Valkyrie
- Hellbender
- Taking Back my Wings
- Do Not Burn the Witch
- Exterminator
- Air Raid
- Riding Out
- The Lightning Conductor
- Black Car
- Max Overload
Crónica y Fotografía realizada por A. Wesker B.S.























































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