La actuación de Primordial en el festival andaluz Sun & Thunder fue todo un descubrimiento para cientos de asistentes, pues pocos creían en la existencia de una fusión de black metal/rock con el oxímoron cultural celta y/o nórdico. Para el combo irlandés, esa antítesis es el factor sorpresa de sus actuación en directo cuando se trata de captar la atención social. Menos esperable era que, después de tan memorable show en pleno verano español, la promotora Doom Events se trajera a Primordial y Ereb Altor a la capital nacional para un nuevo episodio de grandeza en la industria musical extrema. No obstante, también se logró una proeza aquella noche previa a la Constitución que necesita su mención honorífica.
El grupo Bulldozer tocando en la Sala Nazca, Groza con The Spirit en la Gruta 77, Primordial en la Revi Live… Y todos los shows, coincidiendo en los horarios, la fecha y el área urbana, ¡llenos de gente! ¡Por fin nos hemos dado cuenta de lo que es apoyar al metal/rock de una vez! ¿Fue una mera casualidad o un hecho singular? Difícil respuesta, aunque un aplauso para el público de la capital se requiere de inmediato por saber dar respuesta a un trío de eventos musicales en plena concomitancia. ¡A ver si repite de nuevo!
Undead
La velada en la Revi Live, con las hamburguesas “vuelta y vuelta” más deliciosas de Madrid y una apuesta de bebidas bien variada, tuvo su inicio con la actuación de la banda local Undead. La gente se notaba fría, como poco dispuesta a colaborar en la génesis de moshpits y algún que otro cabeceo violento; al menos, Undead hizo un show digno de que esa frialdad se hubiese transformado en fervor festivalero.
Con poco más de diez años de actividad y dos álbumes de estudio junto a varios EPs, el cuarteto presentó una apuesta de death metal/rock original y cruda, como si el escenario fuera un cementerio viviente. La intensa iluminación del recinto ayudó bastante a crear esa atmósfera siniestra y lúgubre, la cual vino de lujo para que la banda ejercitase su estilo musical conforme a la escenografía. El sonido no fue una excepción a la regla, sino que tuvo su propia personalidad al recordar un old school directo y potente; ¡poco visto en la modernidad!
Respecto a la banda, poco más de media hora de actuación fue suficiente para que el público se arrepintiese de no haber sido más complaciente a las peticiones de Repulse y Von Hell, guitarristas del grupo, sobre realizar un show “como en el siglo pasado”. Es decir, la calidad musical podía desencadenar moshpits, cabeceos violentos y gritos a los coros, pero todo ello cayó en saco roto. Sin embargo, no fue algo clave de aspecto negativo a criticar. La gente veía a Undead como teloneros de las dos bandas internacionales; ¡craso error! Viendo la actitud indiferente y huracanada de los artistas, se podría decir que cada tema interpretado era una bomba a punto de explotar.
Sorpresa hubo en la retaguardia, pues la batería estaba comandada por Santiago (GoG) quien estuvo en los proyectos de Dave Rotten, Avulsed y Holycide. Sus tremendas dotes bateristas pusieron a tono el estilo extremo grupal, realzando el valor de los ritmos y solos cordófonos. No nos olvidamos del potente bajo, quien cedió al azogue personal como símbolo de disfrute escénico. La desarraigada voz de Repulse avivó la furia de las líricas, siempre ante el necesario apoyo coral. Para ser Undead la única apuesta nacional de la gira, está claro que se ofreció un show de calidad a la altura de las expectativas.
Ereb Altor
Casi diez años sin volver a tener a Ereb Altor en España desde aquel IV Madrid is the Dark (¿volverá ese festival alguna vez?) es un tiempo considerable. Mucho ha llovido en el grupo de los guitarristas Mats y Ragnar, ya fueran nuevos trabajos musicales, cambios internos… Por suerte, el espíritu vikingo con tintes oscuros sigue muy vigente, lo cual se evidenció en su célebre show de regreso a la capital nacional. A diferencia de Undead, el público decidió entregarse, en cuerpo y alma, a la banda sueca. En mutua concordancia, Ereb Altor hizo lo mismo, dar un espectáculo increíble que se saldó en un éxito rotundo. El buen estado de forma de los artistas, la presencia de Óscar al bajo en sustitución de Björn, el estupendo juego iluminativo, la perfecta sonorización gracias a la mesa de mezclas…
Nadie puede negar que Ereb Altor se marcó el concierto “del año” en tierras ibéricas, llegando a momentos de éxtasis en los coros o la admiración por el derroche de habilidad musical. Dos décadas de trayectoria profesional con una decena de discos hacen que el setlist estuviese variado, aunque hubo cierta predilección hacia el nuevo álbum “Hälsingemörker” (lo cual es normal y entendible). Un aspecto a reseñar, en importancia personal, fue la fantástica ambientación acústica, las programaciones accesorias y esa “masterclass” de temáticas que Mats deleitaba al público en la narración previa a la ejecución de los temas.
Es innegable que la banda se lo pasó dabuti viendo el propio gozo que contagiaban a los asistentes, incitando a seguir las líricas o participar en los estribillos. Siempre al frente y dando unas lecciones cordófonas supremas, Mats y Ragnar expelieron ritmos y solos sensacionales. Se les veía muy cómodos y en pleno júbilo, cuales maestros de un patio escolar. Ambos mandaban, ¡el resto obedecía! La facilidad de conectar en el vínculo social se palpó durante toda la actuación, generando una creciente expectación digna de ser alabada. Hacía tiempo que no se veía ese nivel de sincronización, al cual Tord y NHT (Óscar) también pusieron su entregada alma. Un año en las filas de Ereb Altor hizo que NHT nos dejase anonadados con el manejo de un bajo de seis cuerdas; ¡y sin púa! Tal era su técnica que aún es complicado decantarse en el mismo o en la potencia sónica desplegada que envolvió el recinto sin exabruptos.
Unos términos similares son aplicables a Tord, cuya percusión abrió un cúmulo de sensaciones escandinavas en adornación a la cultura nórdica. En plena indiferencia a las canciones escogidas del repertorio, que Mats cantase en idioma nativo o sajón universal no supuso ningún problema a la hora de admirar al grupo. Las multitudes de fans intercedieron a cada momento especial, demostrando su total fidelidad a los artistas. Como resumen muy rápido, Ereb Altor retornó a Madrid de una manera asombrosa, haciendo que el metal/rock vikingo siga siendo un estilo a tener muy en cuenta y desligándose de las corrientes generales del mundo extremo.
Primordial
En el Sun & Thunder, Primordial fue una sorpresa musical para los asistentes del escenario pequeño dentro del Castillo Sohail. Meses después, su retorno a Madrid se convirtió en frenesí de alegría que tuvo un protagonista único en la velada, el cantante A.A. Nemtheanga. Lo que se vio en él durante el show no se calificaría como un simple azogue psicoorgánico; ¡justo lo contrario! Era el núcleo del evento, cual estrella de un sistema estelar. Compañeros de filas, el público, el recinto… Todo bailaba alrededor de su persona, pero cediendo espacio musical al resto, ¡claro está! La actuación tuvo cualquier aspecto a reseñar, incluyendo fallos en la microfonía al principio (qué dardo más envenenado lanzó Namtheanga a ciertos shows previos en la semana por el uso playback y programaciones accesorias), una exaltación de los graves que se fue solventado gradualmente y escuetos altibajos en los ajustes sónicos.
Con la formación sin apenas cambios en los casi treinta y cinco años de trayectoria musical, la ayuda guitarrista de Shauny vino muy bien para seguir siendo un pilar fundamental de la banda junto al enigmático Ciàran, cubierto con su habitual capucha al igual que el vocalista. A pesar de las pocas e inevitables adversidades de un show en directo (¡es lo que hay!) Primordial no se limitó a repetir su setlist que ejecutó en el festival andaluz, sino que lo complementó con más temas y una actitud mucho más cercana al público. En opinión personal, la banda realizó aquellos hechos que querían hacer en el Sun & Thunder y no pudieron. Por ello, es imposible criticar el concierto de Primordial, ni siquiera las avenencias que hubo durante el transcurso de la velada. Además, volver a disfrutar de un folk/black irlandés tan original es una férrea razón de contemplar a Primordial en festival y luego, en gira.
Algo de estática encadenó a los artistas salvo a Namtheanga, quien no estuvo quieto con motivo de envalentonar a los asistentes y azuzar un ambiente cálido de mutuo acuerdo. Lo consiguió con creces, alzando los coros en temas como la apertura de «As Rome Burns», «The Golden Spiral» y ese himno pagánico que es «Gods to the Godless». Primordial sabe lo que le gusta a la gente, de modo que su álbum más icónico, «To the Nameless Death» de 2007, obtuvo el podio de representación por delante del reciente «How It Ends». La expresividad de Namtheanga era un plus de sensaciones a flor de piel. Si rugía cual bestia furiosa, de pronto mutaba en un simulado llanto de pena por los breaks y zonas acústicas. El arte teatral es muy fuerte en él, el cual influyó a los compañeros conforme el show se desarrollaba. Siendo una roca al inicio por la concentración mental, las dotes cordófonas de Ciàran se rodearon del aura huracanada para terminar siendo un lobo aullando a la luz de la luna. No había quien le sostuviese la mirada, ocurriendo lo mismo con Shauny. La dinámica del evento, por parte de Namtheanga, le obligó a cambiar su semblante serio por otro de leves sonrisas y mucho cabeceo al aire.
Pól deseaba que su bajo, al igual que Simon en la batería, fuese toda una institución estructural de sólida base. A pesar del exceso de graves en los primeros temas, el cometido se cumplió y ambos obtuvieron su dosis de locura viciada por Namtheanga. Rompieron las cadenas de la abstracción e hicieron que el sonido de fondo rivalizase con el dúo guitarrista en una compañía excelsa. Tal era el estado de la banda en el final compartido de «Empire Falls» y «To Enter Pagan» que los presentes no dejaban de menear la cabeza, instar a los moshpits y pedir bises a mansalva. En la sentida despedida, Primordial no desaprovechó su momento de gloria, rodeándose con los asistentes y compartiendo multitud de impresiones. La ocasión hubiera merecido algún que otro regalo de tiempo extra, pero contemplando la algarabía que permaneció en el evento, ¡para nada! Una hora y media de show generó un éxtasis social inaudito, recalcando las ansias que había de gozar con la música de Primordial una vez más. Además, no hay que olvidar que la banda está preparando nuevo material de estudio; ¡van a volver a la península de seguro!
Crónica y Fotografía realizada por Redacción Metaltrip






















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