Hay corrientes y/o modas que no desaparecen de la línea temporal. Por mucho esfuerzo que se dedique en erradicarlas o sustituirlas por otras, siempre acaban resistiendo a la extinción social o cultural. En el favor de la promotora Indypendientes y desde la céntrica sala Wurlitzer Ballroom de Gran Vía, una genial dosis de Post-Punk y Darkwave musical se instauró con la actuación de una interesante gira, la cual fue liderada por el dúo no binario chileno Diavol Strain, el combo británico Blinded by Passion y la enigmática artista finlandesa Suzi Sabotage, quien claramente se llevó el triunfo absoluto en una noche repleta de misticismo, ambiente gótico y un toque de escueta sensualidad propia del esoterismo imbuido a una música eclética que instaba a un introspección personal. Con la sala casi rozando el Sold Out, la acuciante ausencia de luz fue todo un acierto en el reportaje realizado en esta crónica por Metaltrip.


Blinded by Passion
Después de las pruebas de sonido y sin demora alguna, el diverso cuarteto de Blinded by Passion no tardó en subirse al escenario. Demostrando que el amor también puede expresarse a través de notas musicales y una armonía selecta, la corta actuación no supuso un inicio pésimo ni tedioso; ¡más bien lo contrario! Sin quitar el ojo a cada artista, la gente desnudó su espíritu en comulgar con una banda que dedicó su show a tocar el corazón sin apenas esfuerzo. Entre una guitarra suave y acordes sensibles donde el bajo ponía el toque de potencia sin perder la sonrisa, el protagonismo se llevó el inesperado saxofón del rincón. Relegado a una esquina, su importancia musical supuso el mejor toque de ambientación que decoró el recinto en un color dorado de florecimiento psicológico. Ni siquiera la claridad vocal le hacía sombra al brillo metálico del instrumento de viento, el cual fue alabado de principio a fin. Sin duda, Blinded by Passion se marcó un concierto increíble que sorprendió mucho, tanto que para lo breve que fue, los bises se solicitaron hasta que la siguiente artista salió a escena.
Suzi Sabotage
Describir a Suzi Sabotage sería tan simple como hablar de una joven muchacha finesa de intensa mirada penetrante, cabello blanquecino como la nieve y una sutil voz que despierta el alma de un susurro. Sumando más elementos góticos y modas minoritarias, Suzi Sabotaje también es la imagen de la humildad y el fervor personal hacia el bienestar mundial. Montando su propia estación musical de sintetizadores y microfonía en solitario, el momento de la apertura fue todo un colorido decoro musical que hizo bailar a los asistentes de principio a fin. Manteniendo la entereza de los temas y modulando la voz en función de los versos y emociones a expresar, la sutileza de sus movimientos y concisos bailes motivaron la génesis de un ambiente enclavado en el disfrute continuo. Sin separarse del borde escénico, Suzi Sabotage no dudó en interactuar con el público y hacerlo partícipe de los temas, ya fuera coreando «Sacrifice», levantando las manos en «Persona Non Grata» y danzando en ese icónico corte que suena en las radios escandinavas, «Nazi Goths, Fuck Off!».
Quizás muchos la conociesen de antemano, pero en opinión propia, descubrir a Suzi Sabotage se asemeja a encontrar una mina de oro inagotable de creatividad. Sin perder la constancia carismática en la ejecución artística, la joven finesa fue desplegando todo su arsenal disponible hasta un apoteósico final que dejó boquiabierto a los presentes. La participación exclusiva de la bella y grácil multiinstrumentalista Lux Mala, la cual mostró una perfecta lección de violín en total asombro circundante, logró que la gente se rindiese a un show fuera de lo común. No hay error al decir que Suzi Sabotage y Lux Mala forman una pareja explosiva de talento y arte escénico, lo cual se tradujo en una despedida musical que dolió más de la cuenta. Para ser su debut en España, sólo queda decir que Suzi Sabotage rompió todos los récords que se le habrían insinuado en la ignorancia social. En un posible regreso de la joven promesa, de seguro que allí estaremos con ella para dar fe de lo vivido en esta experiencia, ¡y con Lux Mala a su lado, por supuesto!
Diavol Strain
Superar el show de Suzi Sabotage suponía una tarea imposible, de modo que el dúo no binario de Diavol Strain optó por realizar un show a medida que alcanzase el listón de la anterior artista. Siendo referentes del Darkwave chileno moderno, Diavol Strain es una llamada obligada a explorar realidades alternativas que no están muy lejanas de este mundo. Sin embargo, algo condenó a Ginger y Lau en el show, el cual no tuvimos el placer de verlo entero debido a inclemencias ferroviarias y posterior laboralidad mañanera. Desde una cómoda posición y en el centro de atención, las canciones seleccionadas se interpretaron de manera magistral en un adecuado uso de sintetizadores programados, sin olvidar la habilidad guitarrista de Ginger y las dotes graves de Lau. Por desgracia, el sonido escogido se mostró monótono y carente de vida; quizás por la versátil percepción experimentada en la previa actuación de Suzi Sabotage.
Es decir, el dúo no binario se entregó, en cuerpo y alma, en que el público fue un único ente fusionado con la música, pero la acústica y electrónica accesoria hicieron de barrera en esa comunión, dejando a los temas carentes de emotividad. Al contrario de lo descrito, Ginger y Lau vivían el momento con sus respectivos roles artísticos. Mientras los acordes se iban sucediendo en una dicotomía de voluntad, los diversos efectos del bajo lograron engendrar una extraña atmósfera que irradiaba pasión por lo desconocido. Justo cuando Diavol Strain encauzaba la segunda mitad de su repertorio en un especial ambiente social, la forzosa despedida de servidor hacia RENFE le dejó con ganas de más respecto al dúo chileno, pero satisfecho de haber presenciado un trío de propuestas alternativas que deberían tener más audiencia y repercusión cultural.
Crónica y Fotografía realizada por Redacción Metaltrip

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