La XVIII edición del Tajuña Rock celebrada en 2026 supuso la definitiva mayoría de edad de una cita indispensable para la escena heavy. Sin embargo, el inicio estuvo empañado por un arranque torpe: una hora de retraso provocada por la falta de previsión en el cuidado y mantenimiento de elementos sonoros fundamentales para el desarrollo del espectáculo.
Zero
Quienes pagaron de lleno las consecuencias de estos problemas técnicos fueron los veteranos Zero. La banda madrileña que tras cuatro décadas de la grabación de su legendario trabajo “En la batalla”, y con parte de su formación original, ofreció un concierto que arrastraba numerosos fallos de sonido, ajenos a ellos, y que impacientan al público a unos segundos de empezar. Pese a las adversidades técnicas, la sobrada experiencia de unos grandes músicos afloró en un repertorio de heavy metal tradicional y hard rock donde rescataron temas como “Sin control”, potentes canciones como “Sigue corriendo” y “Buscando Rock”. La experiencia de los veteranos músicos logró salvar la actuación y, afortunadamente, la organización enderezó el rumbo para respetar con precisión los horarios durante el resto de la jornada.
Ignis Anima
La noche continuaba, y ritmos melódicos tomaron el relevo con Ignis Anima, quienes salieron a escena con el sonido ya estabilizado para demostrar por qué son un pilar del power metal estatal. La formación madrileña centró gran parte de su energía en presentar las composiciones de su último álbum “Resiliencia”, un trabajo que ha marcado su regreso tras un largo silencio discográfico, y donde combinan arreglos épicos, con letras de lucha y mitología. Con un sonido cuidado y ritmos contagiosos, la banda desplegó una actuación cargada de dinamismo que hizo vibrar a todo el mundo. El público respondió con entusiasmo ante temas directos del nuevo disco, cantando además clásicos ya consolidados como «Arde el Valhalla» y «Metal Contra Metal«. Su actuación evidenció una madurez compositiva capaz de transformar la agresividad del metal tradicional en pasajes melódicos y vibrantes, logrando meter de lleno al público en la atmósfera del festival.
Ktulu
El tono del Tajuña Rock cambió drásticamente hacia la agresividad del metal más extremo con la actuación de Ktulu. La legendaria banda barcelonesa, capitaneada por la voz de Willy Espejo, ofreció un directo arrollador enmarcado en la gira 30 aniversario de su disco, “Confrontación”. Los catalanes demostraron por qué siguen siendo un referente del thrash metal en castellano, ejecutando una descarga precisa y contundente que desató varios mosh pit desde el primer minuto. El momento álgido de la actuación llegó con la descarga de la mítica “Apocalipsis 25D”, recordando su histórica aportación a la banda sonora de “El día de la bestia”, seguida de la crudeza de «Delirium Tremens». Un setlist lleno de nostalgia y cargada de tensión, donde canciones como “Sutil Mutilación” y “Solo yo”, fue la demostración de que sus clásicos mantienen una vigencia y un sonido demoledor que aplastó cualquier duda sobre su vigencia escénica.
Ankor
Como cabezas de cartel, Ankor saltó al escenario para ratificar el espectacular momento de forma y la enorme proyección internacional que atraviesa la formación de Tarragona. Con una puesta en escena de vanguardia y un sonido impecable, la banda liderada vocalmente por Jessie Williams deslumbró al público madrileño, con ritmos que fusionan pasajes de metalcore con otros más electrónicos. Basando gran parte de su propuesta en el universo audiovisual de su aclamado trabajo “Shoganai”, los catalanes desplegaron una producción cuidada al milímetro que enganchó desde el primer acorde. Temas como “Darkbeat”, “Embers” y “Venom” mostraron la versatilidad de una banda capaz de transitar de los guturales más agresivos a las melodías pop-rock más adhesivas con total naturalidad, justificando su presencia en grandes festivales europeos como Wacken.
Seguia la noche, y hacia el final de el show, Ankor elevó aún más las revoluciones, dejando claro por qué se han convertido en una de las bandas nacionales con mayor impacto global. Cada nota musical, convirtió al festival en una fiesta del sonido más moderno, donde la precisión rítmica y la energía de su vocalista sobre el escenario hipnotizaron a muchos de sus seguidores. Para cuando sonaron los últimos acordes, el grupo tenía al Tajuña Rock absolutamente metido en el bolsillo, firmando una actuación impecable y colosal que confirmó su estatus de referencia indiscutible del metal moderno nacional.
Mözarabe
El broche final del festival corrió a cargo de Mözarabe, el proyecto tributo al rock andaluz que convirtió el recinto en una nostálgica fiesta. Con una formación de lujo, que incluía a tres miembros históricos de Medina Azahara (Randy López, Pepe Moreno y Manuel Escudero), y respaldados por la brillante guitarra de Nacho Papote, repasarían los grandes himnos de la época dorada del género. Con una fidelidad instrumental absoluta y una carga nostálgica, la banda fue ejecutando temas fundamentales del rock con raíces, o rock andaluz, como “Paseando por la Mezquita” y la celebrada “Necesito Respirar”. No faltaron los momentos dedicados al legado de Triana con clásicos del calibre de “Todo es de color”, y un aplaudido solo de batería introductorio en “Abre la puerta”, y la inolvidable “Tú Frialdad”. Con los acordes de “Todo tiene su fin” de Los Módulos, la dieciocho edición del festival Tajuña Rock ponía cierre a una noche, que para los organizadores resultó especial. El tiempo, y los próximos años, dirán si el festival ha alcanzado una madurez sólida, y con ello consolidar su posición como una cita musical imprescindible para cerrar los próximos veranos.
Fotografía y Crónica de Geles M.R.


























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