Las noches del otoño tardío en la capital nacional suelen tener un toque gélido bastante especial, el cual se puede complementar con una dosis de metal/rock extremo. En los Estudios ReviRock, el uso de la calefacción recae en las diversas bandas que ofrecen su arte musical sobre el escenario de cualquiera de sus salas en vivo. Hace un año, más o menos, los orígenes de Sepultura hicieron temblar los cimientos de la Revi Live cuando Jairo, miembro fundador de la leyenda brasileña junto a los hermanos Cavalera, ofreció un show de old school para demostrar que el thrash/death sigue vigente en la actualidad.
Con ganas de seguir reivindicando el nombre de la canción más famosa de Sepultura, The Troops of Doom regresó a Madrid con la compañía de los portugueses Sacred Sin, quienes debutaban (o eso creemos) en territorio vecino. La diferencia de la vez anterior a ésta recayó, (¡una vez más, por desgracia!) en la poca respuesta social que se obtuvo en el show, pues medio centenar de personas se doblegaron a la voluntad de la distorsión más clásica en la versátil Revi Space. ¿Apoyar al metal/rock o éste se muere para siempre? Silencio en vez de hablar, por favor, debido a la hipocresía no reconocida…
Sacred Sin
Con la estrenada Revi Space en su punto de ambiente (escaso, demasiado escaso…) el cuarteto de Sacred Sin apareció ante todos con una actitud de lo más indiferente hacia esa desidia social que ya es habitual en este tipo de giras. Al grupo le daba igual que hubiera cientos de fans o uno sólo, la importancia recaía en dar un concierto de acorde al death/thrash. Un hecho loable que evidenció el alto grado de éxito cosechado en la breve actuación, ¡porque se hizo tan intensa como un guantazo facial sin previsión del mismo! Mediante un sonido de distorsión notable que no sobrepasó los límites de la mesa técnica, Sacred Sin sacó toda su maquinaria escénica en convertir sus temas en auténticas apisonadoras de thrash/death digno de engendrar moshpits a mansalva. Tal hecho habría tenido lugar de forma sencilla, pero la escasez social… El empeño de José, portando el bajo cual juguete infantil, se vio un poco frustrado en la interacción con el público; no se evitó que las melenas se quebrasen junto a los cuellos, al igual que elevar los puños en los estribillos y clamar por un coros de gritos en cierto toque gutural.
Ambos guitarristas, absortos en un éxtasis cordófono donde apenas abrían los ojos, lograron que el repertorio tuviese una ganancia sónica increíble, retumbando los riffs y solos por las pareces, haciendo incluso temblar los ladrillos circundantes. Casi una docena de temas bastaron en la diversificación de la discografía, la cual cuenta con una amplia experiencia de tres décadas y media (¡casi nada!). La presentación del último álbum, que vio la luz hace un par de años, hubiera sido prioritaria; no cuando se trata de dar tralla en el país vecino como si la vida fuese en ello. Aunque venía en calidad de telonero, Sacred Sin obvió la adversidad de aquella noche y rompió las expectativas preconcebidas a través de un concierto tan fiero que llegó a erizar el cabello de tanta potencia expelida. Un poco más de reconocimiento en la Revi Space les habría venido genial en una despedida por todo lo alto, pero viendo los números de asistencia, ¡menos da una piedra! Como entrante a The Troops of Doom, una elección de calidad que, de seguro, regresará a territorio castellano.
The Troops of Doom
Es difícil no tirar de las orejas a Jairo y compañía por lo vivido en la Revi Space después de la genial descarga musical de Sacred Sin. The Troops of Doom realizó el mismo show (salvo algún que otro escueto cambio) y las mismas canciones que cuando estuvieron el año pasado en el mismo recinto. Arriesgado sería decir que el show fue hasta más corto que no decayó en energía, según opiniones varias. Cierto que Jairo es todo un maestro del death/thrash que se saca riffs demoledores en simples rasgueos, al igual que los excelsos compañeros que le acompañan. La ausencia del joven Marcelo ya es habitual en la banda, del mismo que la permanencia de Fábio es obligatoria con motivo de endurecer la apariencia grupal y consolidar la escenografía. El delicado equilibrio entre ambas épocas de metal/rock extremo estuvo a la altura en todo momento, sin olvidar las obligadas versiones a Sepultura, como «Bestial Devastation» y «Morbid Visions», lo cual supuso el clímax de la actuación entre la algarabía presente. Sin embargo, apenas variar la interpretación de temas nuevos no fue una decisión del todo acertada, al menos, para aquellos que fuimos testigos del debut ibérico del cuarteto muchos meses antes.
El sonido volvió a ser un protagonista muy importante en la velada, ya que el thrash/death necesita un enfoque old school característico que The Troops of Doom dominó con facilidad (¡son unos maestros!). Mientras Jairo era la cara técnica del cuarteto que disfrutaba con cada ritmo ejecutado en una evocación juvenil, la furia dominaba a Fábio a través de una gesticulación digna de la exaltación espiritual (su azogue se contagiaba a los presentes en unos incipientes moshpits que él mismo se encargaba de azuzar). El gozo grupal era tal que hasta Alex derrochaba felicidad en su aporreo continuo al bajo. Su voz, rozando los guturales en un favor grave, no envidia nada al actual Max Cavalera; ¡lo supera! No se niega que The Troops of Doom ofreció un concierto a la altura de lo que se requería, y quitando la estática del setlist respecto a la anterior ocasión en vivo y el cambio a una sala más pequeña (¡gracias, querido “público fiel al metal/rock”!) los cuatro artistas volvieron a enseñar que la verdadera esencia del old school no ha desaparecido, sino que se reinventa en adaptación al desarrollo musical.
Crónica y Fotografía realizada por Redacción Metaltrip
















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