El penúltimo viernes de enero fue un día muy especial para los amantes del metal/rock en la capital nacional. Cuatro apuestas de shows con una estética diferente en cada rincón de la geografía urbana madrileña; ¡ojalá hubiéramos podido estar en todos a la vez! Junto a la ribera del Manzanares, HammerFall y Tailgunner dando lecciones muy heavys en la Sala Riviera. En el corazón de la Puerta del Sol, la mítica Ana Curra en el Teatro Eslava. Desde el barrio de Goya, Electric Callboy reventando el Movistar Arena (Wizink Center). En última instancia, el dúo belga de darkwave/post-punk Ultra Sunn enseñando su poder electrónico los alrededores de la Sala Nazca.
Difícil elección, ¿verdad? Eso parecía hasta que se valoraron las opciones y se optó por contemplar nuevas corrientes musicales. Muchas de las grandes bandas las teníamos muy vistas; ¡en Metaltrip nos encanta descubrir cosas diferentes dentro del mismo género global! La curiosidad quedó arraigada en Ana Curra, donde nuestra compañera Geles estuvo presente, mientras que Ultra Sunn corrió a cargo de servidor propio. ¡Ningún arrepentimiento hubo de la decisión, pues no siempre se ve a una banda entregarse tanto al público! Era la segunda vez que Ultra Sunn venía a Madrid, estando en compañía de la artista catalana Ladivina que abrió la velada nocturna en la Sala Nazca.
Ladivina
Como telonera de Ultra Sunn, la artista Ladivina abrió la velada con una interesante apuesta de darkwave donde ella y sus instrumentos se valieron por sí solos. Bajo una intensa iluminación cromática a juego con los temas del repertorio, el constante humo circundante impidió (un poco) la total observación de Ladivina en us esplendor musical. Simulando a otras figuras del género, como la finesa Suzi Sabotage o la compatriota Lys Morke, la joven estuvo muy cómoda durante su actuación sin olvidarse del público que la apoyaba fervientemente.
De un lado a otro en una catatonia musical donde su enigmática voz cautivaba la mente, nos mostró sus habilidades con la guitarra y el sintetizador, realizando efectos tecnócratas en ambos instrumentos (acordes electrónicos, secuencias de suave distorsión) para favorecer un ambiente oscuro de disfrute introspectivo. Sin duda, Ladivina fue una gran apuesta para abrir la gira de Ultra Sunn, ya que la gran mayoría de los asistentes se volcaron con ella de manera incondicional. Aunque la despedida fue algo fría, es imposible criticar el show de la artista, quien puso la base del disfrute personal que más tarde se convertiría en una algarabía social.
Ultra Sunn
Había muchas ganas de ver a Ultra Sunn en acción, pues las expectativas disponibles sobre el dúo belga eran altísimas entre los asistentes (¡pocos y suficientes!). Se rumoreaba que sus shows eran una descarga de adrenalina imbuida de un aura mística capaz de hacer mover al ser más inerte del universo. De nuevo, el exceso de humo en el recinto tuvo un aspecto negativo en el show, aunque sin afectar a la acústica o la percepción escenográfica.
Hay que reconocer que, entre toda la niebla y la tenue iluminación trasera, se pudo observar el incesante gozo de los artistas de Ultra Sunn, dándolo todo en un show repleto de sorpresas y una actitud directa y muy cercana con el público. Aunque el sonido se notaba algo comprimido por parte de algunas programaciones al principio, la cuestión se solventó rápido en un incremento de la calidad musical, lo cual supuso gran parte del éxito vivido. También es digno mencionar el arropo del público, que se entregó (en cuerpo y alma) a cualquier oportunidad que había de interacción mutua.
Ultra Sunn se podría reducir, de manera muy vulgar, al talento creativo de Sam y Gaëlle. No obstante, caer en ese minimalismo no expresaría todo lo vivido en la oscura y gélida noche. Con ambos sintetizadores y programaciones en la retaguardia del escenario, la excelsa Gaëlle (¡bella y profesional!) y el compañero de sesión dominaron la instrumentación bajo un halo sónico envolvente de calidad suprema. Los ritmos se reconocían con facilidad, entraban a la mente sin esfuerzo y el cuerpo respondía en movimientos coordinados en función de la diversa métrica musical. Hay muchos tipos de DJ en el mundo, pero los gráciles efluvios de Gaëlle se contagiaban al público, al igual que sus sonrisas de alegría. Aunque su semblante serio la dominaba de vez en cuando, la alegría era el signo más evidente del fervor social a su control tecnócrata.
Nadie vacila en alegar que Sam, cantante y multiinstrumentista, se llevó el foco de atención a cada momento en el show de Ultra Sunn. Entre su cautivador tono de voz, la sutileza de los movimiento y la continua interacción, fue la figura central que logró ensalzar el concierto al máximo nivel. Verle desplegar todo su ser ante el micrófono causaba una relación recíproca cuyo desemboque caía en brazos de la perfección laríngea. Desde el oscuro inicio hasta el brillante fin (en términos lumínicos) no se le borró la sonrisa del rostro. Después de unos quince temas repartidos por la discografía, Ultra Sunn se despidió del público entre muestras de cariño y unas peticiones de bises al alza. El grupo prometió volver en el futuro próximo, ¡y ojalá sea así! Pocas veces se encuentra una banda (¡en estos tiempos modernos!) o proyecto musical que cause tanta sensación triunfal de calle. Aquí radica la importancia de la férrea defensa al mundo musical desconocido en las tinieblas del darkwave y post-punk mundial, ¡nunca de sorprender!
Setlist
- Golden Vein (Instrumental)
- Some Ghost Could Follow
- The Speed
- Young Foxes
- Broken Monsters
- The Beast in You
- You and Me
- Wrong Floor
- Guardian of Your Dreams
- This Is Not About You
- You Came With a Blade
- Out of the Cage
- Can You Believe It?
- Keep Your Eyes Peeled
- Night is Mine
Crónica y Fotografía realizada por A. Wesker V.S.










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