Un hecho indiscutible es el resurgir del power metal europeo en estos tiempos de modernidad donde el desarrollo musical parece no tener fin (para bien o para mal). Al tope con un público joven y otro no tanto, la Sala del impresionante Wizink Center de Madrid acogió un increíble show de tres bandas que prometían dar un espectáculo imperdible; ¡y vaya si lo dieron! Ya tuvimos la ocasión de ver, por doble, el ascenso imparable de Sonata Arctica en el Zurbarán de Burgos y el Leyendas del Rock, así que una tercera vez sería la confirmación definitiva del auge de la banda escandinava. Desde Grecia y de la mano del virtuoso Gus, Firewind seguiría la presentación de su reciente álbum y lo mismo haría el quinteto internacional Serious Black, dos maquinarias de hacer música de calidad. En la venia de la promotora Z! Live on Tour, no se hizo esperar el disfrute con un agotamiento de entradas casi de sopetón.

Serious Black
Hay cosas que deben reconocerse al instante, incluso antes de comenzar un relato. Serious Black es una banda que, con poco más de una década de trayectoria, se ha labrado una reputación tan extensa y prolífica a golpe de arduo trabajo y constancia. Después de varios álbumes en la sombra, la oportunidad de lucirse al mundo llegó con la llegada de Nikola a la voz (¡es todo un portento laríngeo!) y el flamante álbum «Vengeance is Mine». A partir de aquí, la banda de estrellas musicales dio un subidón que, sin dar tiempo a pestañear, se notó cuando comenzaron el breve show en el rol de teloneros con «Akhenaton». El guiño de la apertura no era para menos, pues siendo «Rise of Akhenaton» su último disco de estudio y después de múltiples reseñas positivas, la energía e intensidad del quinteto no se hizo esperar en la Sala del Wizink. La gente presente saltaba al máximo nivel, los unísonos retumbaban en las paredes y una bestial atmósfera de jolgorio fueron algunas de las pruebas que evidenciaron el tiempo de actuación de Serious Black y que dejó una huella imborrable en el centro de la capital nacional.
No se niega que siete canciones son poquísimas, ya que, de seguido, daría un resultado de media hora aproximado. No obstante, la banda demostró que eran capaces de detener el tiempo a través de un escueto y diverso setlist que abarcó lo mejor de la discografía existente. Envueltos en un manto de iluminación muy colorido, los artistas desplegaron todo su arsenal musical en favor de un público que les apremiaba en una necesidad de metal/rock acuciante. Dando fe a las peticiones, Nikola no dudó en establecer un vínculo social irrompible a través de su diversos matices vocales y el seguimiento coral. A cada lado, Dominik y Bob hicieron resonar sus guitarras cuales leones cordófonos, creando un sonido nítido y apreciable en cualquier rincón. Alegre y sin quitar la sonrisa del disfrute personal, Mario tomó su bajo fuertemente y repartió graves a un nivel poco visto, siendo la figura central del show junto a Nikola (¡forman un dúo insólito!). Contemplar a los cientos de asistentes corear «Take Your Life» y «Serious Black Magic» dejó boquiabiertos a los técnicos y personal de seguridad en el derroche de personalidad musical, sin olvidar la despedida de «High and Low». En un frenesí de potencia y actitud directa, el quinteto recogió el testigo de un éxito sin precedentes y se anunció el regreso a España en la primavera venidera, ¡porque saben que el terreno ibérico es una mina a explotar!
Setlist
- Akhenaton
- Mr. Nightmist
- Take Your Life
- Serious Black Magic
- Metalized
- Senso Della Vita
- High and Low
Firewind
Hace unos meses, tuvimos el placer de ver a Firewind en acción junto a Masterplan y repetir la ocasión, en directo, con el cuarteto helénico es un símbolo de victoria. Hablar de Gus G es abrir una piñata de sorpresas eternas e inesperadas, pues su destreza a la guitarra es el fruto de su pasión y dedicación a la familia de los cordófonos rasgados. Con casi una hora de actuación y ajustando el aspecto técnico encaminado a realzar el valor de la banda en sí, el sonido se tornó mucho más pesado con efluvios de la vieja escuela. Aunque «Stand United» trató de ser el centro del setlist, Firewind no cedió a la presión de la presentación del álbum y repasó (de nuevo, ¡claro está!) sus éxitos discográficos, dejando que Gus fuese el único e indiscutible protagonista de la velada. El resto de artistas no conseguían hacerle sombra, ¡y lo intentaron mucho! La gran mayoría del público no le quitaba los ojos de encima, ni siquiera un ápice de atención, pero eso no impidió que el cuarteto cosechase otro cúmulo de sensaciones de admiración y ovaciones por doquier. Da igual que se toquen cinco canciones como el doble o triple, Firewind es un museo andante de creatividad ilimitada dentro de estudio y en directo.
Todos coincidimos en que «Fallen Angel» significa un pelotazo (¡de lo mejor!) en los oídos, pero seguir con «World on Fire» abrió la veda a recaudar decenas de laringes sin piedad. La gente abría la boca al instante y Herbie, sorprendido del recibimiento, les obligó a cantar estribillos y coros cual maestro de orquesta. Su azogue corporal no le dejó quieto por el escenario, apoyándose en los compañeros y realizando una excelente labor de frontman que conectó con los asistentes en gestos y acciones varias. Petros y Johan trataron de mantenerse fuertes ante los embistes de Gus, pues incluso apartándose éste de la visión global, sólo había ojos para él. Graves al alza en un sonido impoluto y devastador, platillos y kits bateristas golpeados por una habilidad repleta de calidad… ¡Nada, Gus por siempre! Cierto es que el guitarrista se ganó el respeto mutuo a través de sus texturas a la hora de tocar; fuera de espaldas, de lado y agachado, saltando en la versión de «Maniac»… No nos olvidamos de la coreada «Ode to Leonidas» al unísono (¡es imposible crear algo parecido a esta obra!) y ese temazo de «Rising Fire» que peleó contra la Covid19 y le ganó de sobra (artísticamente hablando). Una decena de canciones bastaron para que Gus se luciese cual estrella de referencia y, junto a Firewind, dejar constancia de que sigue en plena forma junto a los miembros de la banda.
Setlist
- Fallen Angel
- World on Fire
- Destination Forever
- Destiny is Calling
- I am the Anger
- The Fire and the Fury
- Ode to Leonidas
- Chains
- Rising Fire
- Maniac (Michael Sembello Cover)
Sonata Arctica
En el Zurbarán Rock de Burgos, Sonata Arctica dio un show memorable que muchos sollozaron de la calidad expresada en una docena de canciones a medianoche… Dentro del festival del Leyendas del Rock, la segunda ocasión no desmereció lo acontecido previamente, ganando un punto más… ¿La tercera sería la definitiva muestra de triunfo absoluto en España? Muchas respuestas aparecen en las bocas del público, ¡diciendo que sí! Que sepamos hasta la fecha actual desde la pandemia, ninguna banda ha conseguido ser objeto de un trío de llenado social allí donde han tocado, de modo que la evidencia canta por sí sola. Sonata Arctica quiso revalidar su gran retorno en la música finesa en estos últimos años, así que se merecen una sumisión mundial. Arrodillados ante el veterano quinteto que levantó pasiones y emociones durante su actuación, el clásico inmortal y debut de «Ecliptica» dio la mano al reciente «Clear Cold Beyond» y se erigieron como las claves principales de un setlist en bucle que se coreó de principio a fin. La mayoría de temas interpretados eran comunes en los previos shows ibéricos, pero Sonata Arctica supo jugar sus cartas ocultas, haciéndonos caer en una espiral de sorpresas musicales que tuvo una especial repercusión en los presentes.
La mayor incertidumbre de Sonata Arctica se desveló a mitad del concierto, pero eso es ir demasiado rápido. En primer lugar, resaltar la desbordante alegría del combo finés delante de un público que no cesaba en apoyar a sus ídolos. Teniendo los sentimientos a flor de piel al oír «I Have a Right» y «Broken», el carismático Tony cogió las exaltadas sensaciones de la Sala del Wizink y las introdujo en su corazón, cantando como si fuera su último concierto antes de partir a la eternidad. Este gesto fue expresado, de otras maneras, en el resto de compañeros. Sonriente a más no poder y enfatizando cada lírica, Pasi golpeaba su bajo para sacar unos graves preciosos de tonos suaves y agradables a la acústica del recinto. Oculto por su batería, Tommy no le quitó el ojo a sus baquetas, quienes guiaban las melodías e influían vida propia a los temas gracias a la pulida técnica del mentor. Al sonar la casual «The Last Amazing Grace», el olvidado álbum «The Days of Grace» vio la luz, siendo Henrik el artífice de los bellos acordes teclistas y la ambientación que se respiraba en favor del añorado metal/rock sereno y sinfónico. Todo era tan emocionante que Elias no se dejó ni una sola nota en su guitarra, expeliendo unos solos tan inverosímiles que engrandecían al autor en su carrera profesional. La multitud se fundió a la vez en «Tallulah» y «Replica», así que los bises que sucedieron a la icónica «FullMoon» recayeron en la usual despedida de «Don’t Say a Word» con un sabor de Vodka y, en opinión personal, la desapercibida «Flag in the Ground» que supuso un reflejo del alma para servidor. Para lo vivido con Sonata Arctica en el verano, verlos una cuarta vez sería un riesgo a correr en la fatalidad, de modo que las tres veces audiovisuales de la banda son un tesoro a exponer en un altar.
Setlist
- First in Line
- Dark Empath
- I Have a Right
- California
- Angel Defiled
- Broken
- The Last Amazing Grays
- Tallulah
- Replica
- My Land
- FullMoon
- Flag in the Ground
- Don’t Say a Word
Crónica y Fotografía realizada por Redacción MetalTrip






















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