Treinta y cinco años han pasado desde que América volvió a temblar, una vez más, en el thrash metal underground. Mientras unas bandas iban cogiendo fama a la luz diurna y haciendo que la música extrema alcanzase unas cotas inimaginables de éxito, otras grupos lograron fortalecer una base de old school que serviría de guía a las generaciones posteriores. Un caso excepcional quedó reflejado en la inaudita crítica social que contenía un álbum titulado «Oppressing the Masses» de la banda californiana Vio-Lence. Hubo giras por todos lados en aquellas décadas, moshpits a raudales, desenfreno fiestero… Desde España, la envidia de una génesis thrasher acabó siendo tan notable a lo largo de los años que (¡por fin!) Vio-Lence presentó una gira ibérica para presentar sus obras de arte gracias a la venia de ITP Promo. Una de las citas recayó en Madrid, donde la Sala Revi Live fue testigo de cómo la vieja escuela sigue más viva que nunca en un arraigo de público que se entregó a unos niveles de fidelidad muy por encima de las expectativas.

Blast Open
Pese a la dificultad de calentar al público que aguardaba al grupo principal, Blast Open comenzó con un aforo medio, pero su intensidad conquistó a los presentes. Formada por Nefta a la voz y guitarra, Andrés a la guitarra, Ton al bajo y Marco a la batería, la banda desató un setlist que abarcó temas de su segundo álbum “Spitting Blood” (2022), además de presentar temas nuevos. Desde los primeros compases de “Riding on a Dead Horse”, la sala se convirtió en un hervidero de headbanging, con un sonido nítido que resaltó cada riff y cada golpe de batería. Canciones como “Fallen Angel” y “Pool of Blood” conectaron con el público, que poco a poco se animó. En un guiño al Día del Trabajador, jugando de forma irónica, Blast Open presentó “Resurrected”, un tema reciente que formará parte de su próximo álbum, y “Cross Hate”, sonó entre la sala como un grito de protesta contra esas ideologías que pretenden separarnos. El cierre con “Trying to Escape” dejo al público con buen sabor de boca. La química entre cada uno de los miembros de la banda fue palpable, algo que se trasmitió como una energía positiva al a la audiencia que decidió acercarse y dar su apoyo, dejando claro que Blast Open tiene muchas ganas que irrumpir como una fuerza imparable del metal español, superando expectativas y demostrando que, incluso como teloneros, su legado sigue creciendo.
Setlist
- Riding on a Dead Horse
- Fallen Angel
- Invisible Lines
- Pool of Blood
- Resurrected
- Cross Hate
- Pray Without Fear
- A Light Behind the Darkness
- Trying to Escape
Vio-Lence
Diez minutos más habrían hecho que Vio-Lence petase Madrid sin precedentes y no sólo por el tremendo espectáculo, las oleadas sonoras de intenso old school o la actitud de los artistas presentes. Hubo una clave muy importante que casi llegó a ser perfecta en una velada que Blast Open ya encumbró hacia el éxtasis social. Vio-Lence interpretó el clásico álbum «Oppressing the Masses» al completo y el mérito es indiscutible, pero es que el debut discográfico de «Eternal Nightmare» no se quedó atrás. En pocas palabras, el grupo californiano ejecutó un setlist de joyas thrashers donde, a juicio propio, sólo faltó «Bodies on Bodies» para coronar una actuación que debería ser incluida en la Historia de la música extrema en vivo y en directo. Cierto que sólo Sean queda invicto de la formación original (Mucho se habla de Machine Head; ¿dónde militaban Robb y Phil antes del estrellato en Machine Head? Un poquito de poserismo hay por ahí…) aunque, en pleno 2025, los compañeros que se ha buscado en el retorno de hace unos años le complementan en un engranaje de thrashería nunca visto. Si se añade el toque de brutalidad sonora, la perfecta iluminación y la agresividad que demostró el público en todo momento con moshpits al alza y radicalidad indiferente, Vio-Lence dejó claro que su paso por España se necesitaba con mucha urgencia. Alcanzando la mitad del aforo y poco más, la maquinaria thrasher apareció en el escenario sin piedad alguna, haciendo reventar los coros al unísono, fracturando laringes y moviendo melenas a través de unos ritmos míticos de calidad nostálgica. El apoyo de los asistentes fue tal que hubo de todo, incluso fogosos corrillos y muros mortales. Una vivencia apisonadora donde los cinco protagonistas del grupo se encargaron de avivar la indecencia social y evidenciar la trascendencia del metal/rock underground como fuente de sabiduría inagotable y raíz que nutre el crecimiento y el desarrollo artístico del futuro.
Hubo gente que faltó a la obligada cita histórica por una simultaneidad con el grupo Rancor en la Sala Silikona de Moratalaz; ¡para gustos, colores! No obstante, la llamada thrasher del milenio pasado se respetó en gran medida. Ni muchos ni pocos, los suficientes hubo para que Sean y compañía destrozaran la capital con su ansiada música revitalizante. Mencionando la juventud que se alberga en el interior, el propio Sean demostró que su voz no ha perdido la furia que rugía por la década de los noventa. Tantas ganas de liarla se veían en su rol laríngeo que intentar emularle ya eran motivo de visita al Otorrinolaringólogo. Se coreó «Officer Nice» como si no hubiera un mañana, los versos de «Serial Killer» provocaban un envalentonamiento contra las paredes y las vallas, las cercanías al recinto temblaban a los arrebatos de «Kill on Command»… Más que un veterano cantante, Sean controló a los asistentes cual coronel militar, obligando a incrementar la algarabía sin mirar atrás ni tener en cuenta las consecuencias de ello. A cada lado y en un sonido tan afilado cuales bisturís estériles, Ira Black y Claudeous (Possessed) ponían el grito en el cielo mediante sus guitarras, haciendo que los ritmos y solos obtuvieran vida propia. La facilidad melódica y la alta tasa de sincronización les hacía fusionarse en una espiral de violencia que Jeff (Psychosomatic) engrosaba en la labor bajista. Dinámicos en todo momento y compartiendo el deseo de quebrar la voluntad social, se labraron un amplio reconocimiento de gratitud y múltiples ovaciones. La muchedumbre no tuvo suficiente con favorecer el añorado ambiente thrasher, sino que también asintió ante el excelso trabajo percusionista de Nick Souza (Hatriot) hijo de la leyenda Steve “Zetro” Souza (Ex-Exodus). Joven y vigoroso, no dejó que la batería decayese ante el resto, de modo que los golpes al kit instrumental supusieron toda una guerra campal en los moshpits. Más de una docena de temas finalizaron con el estallido de «World in a World», donde Sean se empapó del fervor cosechado enfrente de los fans y devotos que no deseaban otra cosa que seguir disfrutando de una velada única. No hay que vacilar al decir que Vio-Lence reventó la escena underground en la capital, lo cual originó una extraordinaria página de emoción y agresividad donde se evidenció el núcleo del metal/rock extremo, la cruda exposición del mundo actual y el derecho de mejorarlo cueste lo que cueste, ya sea en una rebeldía musical, las denuncias líricas o veloces melodías que aviven el espíritu vital.
Setlist
- Liquid Courage
- Subterfuge
- I Profit
- Engulfed by Flames
- Officer Nice
- Mentally Afflicted
- Phobophobia
- Serial Killer
- Eternal Nightmare
- Oppressing the Masses
- Kill on Command
- Calling in the Coroner
- Upon Their Cross
- World in a World
Crónica y Fotografía: geles@metaltrip.com



















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