El verano avanza y, con él, la ruta de los festivales no da tregua. Un año más, nos desplazamos hasta tierras castellanas para asistir a una nueva edición del Zurbaran Rock Burgos, una cita que se ha ganado a pulso el cartel de imprescindible dentro de la ya saturada y amplia oferta festivalera de la época estival. Sin embargo, esta edición no era una más; venía marcada por la expectación ante un cambio de rumbo, y el estreno de un nuevo recinto, en una nueva ubicación. Aunque la organización siempre ha querido defender a capa y espada la máxima de mantener este festival como un evento gratuito, la realidad logística, para un futuro, yo no vería mal, la posibilidad de tener que pagar una entrada. Una decisión que, lejos de ser un paso atrás en su defensa de la gratuidad, podría evitar incómodas aglomeraciones en momentos puntuales, y otorgando al festival el derecho pleno a competir por un hueco de honor entre los grandes festivales que copan el ancho territorio nacional.
Pero dejando a un lado las opiniones personales sobre el modelo de festival, la verdadera respuesta siempre está sobre el escenario. Así que empecemos a contar, todo lo que ha sucedido a lo largo de tres intensos días de puro rock y metal en la gran ciudad de Burgos.
Azrael
Tras la jornada extra del día anterior, se iniciaba dos días de gente entregada al heavy metal, un fin de semana donde Burgos se volvería a llenar un año más de una música que goza de un público fiel, a los sonidos más extremos. Y los encargados de descorchar oficialmente esta esperada primera gran jornada de viernes fueron los granadinos Azrael. La mítica formación andaluza saltó al escenario del festival Zurbarán Rock derrochando veteranía, garra y una enorme complicidad con los primeros asistentes que ya desafiaban las altas temperaturas de la tarde. El grupo ofreció un directo soberbio que sirvió de impecable repaso a su dilatada y respetable discografía de power y heavy metal nacional. Durante su actuación, los de Granada pusieron énfasis especial en desgranar las canciones de su último trabajo, «Aquelarre«, demostrando la excelente salud compositiva y la frescura de su formación con temas de puro metal contemporáneo. Sin embargo, no se olvidaron de complacer a sus seguidores más nostálgicos recuperando himnos ya míticos que forman parte indispensable de la historia de nuestra escena. El momento más emotivo y cantando de la tarde llegó, sin duda, con la interpretación de su emblemática versión de «Llorando por Granada«, un sobrecogedor y majestuoso homenaje a la tierra de la que proceden, y que hizo cantar a todo el público, desde el que aguanto todo el show en las primeras filas, hasta los que aprovechaban para pillar los primeros katxi en la barra.
Fury
La vibrante segunda jornada del festival Zurbarán Rock Burgos arrancaba bajo un sol de justicia y, tras la sobresaliente actuación inaugural de los veteranos granadinos Azrael, llegaba el esperado turno de recibir sobre el escenario a los británicos Fury, una de las formaciones de heavy metal clásico más dinámicas y enérgicas de la escena europea actual. La banda de Birmingham se subió al escenario del festival con una actitud arrolladora y, dispuesta a hacer saltar de inmediato a un público burgalés que, desafiando al implacable calor de la tarde, ya abarrotaba las primeras filas del recinto con ganas de una buena dosis de distorsión, (también hay que reconocer que el escenario estuviera en sombra, ayudó a que mucha gente se acercará a verlos). Desde los primeros acordes, el directo se convirtió en un magnético y salvaje despliegue de virtuosismo técnico, donde las veloces riffs de guitarra y la demoledora presencia del bajo rivalizaron de manera espectacular por adueñarse de un sonido potente y nítido. Este vibrante «duelo» instrumental mantuvo la tensión por las nubes durante todo el set, resolviéndose finalmente con unas justas tablas de talento que dejaron con la boca abierta a los amantes de la velocidad y la técnica de la vieja escuela. Sin embargo, por encima de este impecable y perfectamente engrasado motor rítmico, lo que terminó de coronar su actuación en España, fue la arrolladora potencia y la descomunal garra vocal de su carismática vocalista, Nyah Ifill. Un torrente de voz soberbio y una actitud escénica, que junto al guitarrista, y co-vocalista Julian Jenkins, lograron conectar de forma instantánea con el público, ofreciendo una energía altamente contagiosa, que hacía olvidar por completo el el calor térmico de ese día, a base de pura actitud puramente heavy. Canciones cargadas de épica, velocidad y estribillos adictivos sirvieron para desatar los primeros bailes de un festival, que ya a esa hora rugía a pleno pulmón. La complicidad entre la banda y la gente fue total, mucha parte del público era la primera vez que los escuchaba, demostrando así, que el festival está hecho para no temer a las dificultades, porque cuando el metal que se ofrece tiene tanta honestidad, fuerza y calidad técnica, se convierte en ventana abierta a grandes descubrimientos. Al final, Fury se despidió entre una clamorosa y merecida ovación colectiva, consagrando su paso por Burgos como una de las actuaciones más vibrantes, enérgicas y memorables del día.
Eden
Vuelta de nuevo a sonidos más de aquí, y la tarde del festival Zurbarán Rock de Burgos se vistió de gala para recibir sobre su escenario a los asturianos EDEN, quienes llegaban con el flamante e inapelable aval de haberse coronado como los flamantes ganadores de la pasada edición del festival de Las Candelas de este mismo año 2026 en la categoría de Castilla y León. La ya experimentada formación, con una amplia trayectoria, asaltó el escenario derrochando una solidez instrumental que rápidamente capturó la atención del público. Su power metal melódico de corte clásico, demostró por qué fueron los favoritos del jurado y del público en la plaza Nueva de Gamonal unos meses atrás. El directo de EDEN se convirtió en una fiesta de riffs afilados y un gran trabajo vocal, con estribillos pegadizos y épicos. EDEN firmó así una buena actuación en el Zurbarán Rock, ganándose su más que merecido hueco dentro del panorama del estatal.
Masters of Ceremony
Y llegó el turno de dar paso a los grandes nombres internacionales de la jornada. La música la pondría a continuación la reputada formación alemana Sascha Paeth’s Masters of Ceremony, el aclamado proyecto de power metal melódico y moderno liderado por el legendario guitarrista, compositor y productor de Avantasia. Sonidos cargados de fuerza, dinamismo y una épica desbordante llenaron por completo la tarde del viernes en el festival Zurbarán Rock de Burgos, envolviendo el recinto en una atmósfera majestuosa de puro metal. Si bien la precisión y la garra de toda la instrumentación capitaneada por el virtuosismo de Sascha Paeth a las seis cuerdas resultaron impecables, todas las miradas y los aplausos se dirigieron con asombro hacia la descomunal labor de su cantante, Adrienne Cowan. La vocalista estadounidense, conocida también por liderar la banda de metal sinfónico Seven Spires, ofreció un recital interpretativo de primerísimo nivel sobre el escenario, asombrando al público gracias a una versatilidad técnica fuera de lo común, demostrando una soberbia facilidad para transitar de manera orgánica y sin aparente esfuerzo desde los tonos más limpios, melódicos y líricos, hasta los desgarradores registros de la voz gutural más extrema, inyectando una dosis colosal de energía al concierto que espoleó los ánimos de un público totalmente entregado.
Con un repertorio vibrante que supo equilibrar a la perfección la agresividad del heavy metal contemporáneo con pasajes sinfónicos de gran belleza, interpretando de manera brillante, y con una fuerza arrolladora, temas seleccionados de su discografía como el potente inicio de “Radar”, la velocidad melódica de “Anarchy” o la arrolladora intensidad de “Sick”. En cada uno de estos temas, la prodigiosa presencia escénica de Adrienne Cowan, junto con la complicidad musical de Sascha Paeth, se convirtieron en un imán para las miradas de las miles de personas, quienes no dudaron en dejarse la garganta cantando temas épicos de la talla de “Wide Awake” y “Signs of Wings”, quedando demostrado que la gente estaba disfrutando de cada nota.
Hardcore Superstar
Tras la soberbia descarga de power metal a cargo de Sascha Paeth , el ambiente en el festival Zurbarán Rock de Burgos se transformó por completo para recibir la irreverencia, el desparpajo absoluto y las incontenibles ganas de fiesta que traía consigo el arrollador Hard Rock de los suecos Hardcore Superstar. Los de Gotemburgo, auténticos estandartes del sleaze metal, trajeron a Burgos, esa actitud macarra del Sunset Strip, en fusión con la potencia del heavy metal moderno, haciendo acto de presencia tras una introducción instrumental que emulaba de forma magistral las épicas y desérticas melodías del maestro Ennio Morricone, y haciendonos recordad que el escenario de «Sad Hill» se encuentra en esa misma tierra. Aquel preámbulo cinematográfico sirvió para desatar la locura colectiva justo antes de que la banda saltara al escenario como un auténtico torbellino, transmitiendo desde el primer segundo un hambre voraz por comerse el escenario, y hacer de su actuación una auténtica fiesta en el recinto de El Plantío.
La conexión con el público del festival fue instantánea, gracias al espectacular estado de forma de su carismático vocalista Jocke Berg. Así el concierto se convirtió en una sucesión imparable de himnos fiesteros, donde canciones como “Blood on me” y “Wild Boys” caldeó el ambiente hasta su punto más alto. Resultaba sencillamente espectacular contemplar a la marea humana que no paraba de cantar de principio a fin todas y cada una de las canciones que la banda iba descargando sin dar un solo respiro, disfrutando de joyas de su discografía como “Someone Special”. Conforme avanzaba el show, la adrenalina se iba apoderando por completo del recinto, justo a tiempo para escuchar su temas más emblemáticos como “Last call for Alcohol” y “We don’t celebrate Sundays”, canciones que sonaron con energía. Hardcore Superstar cerró el show con una salvaje demostración de rock and roll, volviendo hacer que el público cantará el contagioso estribillo de “You Can’t Kill My Rock ‘n Roll”, consolidado su actuación de esa tarde, como uno de los grandes triunfadores.
Savaged
Aún con los ecos en el recinto de los sonidos de Hardcore Superstar, tocaba recuperar el pulso musical a la amplia cantera del heavy español, y sería el turno de los barceloneses Savaged, quienes saltaron al escenario con una propuesta honesta, ruda y cargada del más puro heavy metal de corte tradicional. La formación catalana demostró desde los primeros acordes una personalidad arrolladora y un profundo respeto por las raíces del género, transportando de inmediato a la audiencia burgalesa a la época dorada de la New Wave of British Heavy Metal. Lejos de amedrentarse por el listón tan alto dejado por sus predecesores, el cuarteto de Barcelona derrochó una energía electrizante y un virtuosismo técnico impecable, haciendo gala de unas guitarras afiladas y una base rítmica sumamente compacta y demoledora. Savaged basó su directo en las composiciones de su álbum debut «Night Stealer», desgranando temas repletos de velocidad, y estribillos épicos que calaron hondo en un público que no dudó en responder con los puños en alto y haciendo headbanging. La complicidad de la banda y su actitud descarada pero profesional, sirvieron para conectar de forma instantánea con el público de El Plantío, demostrando que la escena nacional cuenta con un relevo generacional de primerísimo nivel capaz de medirse de tú a tú con cualquier gigante internacional. Fue una descarga intensa, y directa, una que confirmó a Savaged como una de las promesas de nuestro heavy metal.
Overkill
Y por fin llegó al festival Zurbarán Rock de Burgos una de las actuaciones más deseadas, esperadas y, sin duda alguna, la gran estrella de la noche del viernes. Los legendarios estadounidenses Overkill, consagrados mundialmente como uno de los pilares indiscutibles del género, y ejerciendo de imponentes cabezas de cartel de esta edición, saltaron al escenario de El Plantío dispuestos a no dejar prisioneros. Liderados por el carismático Bobby «Blitz» Ellsworth, la formación de Nueva Jersey dio una auténtica e inolvidable clase magistral de virtuosismo, agresividad y precisión musical, dentro del thrash metal más puro y de la vieja escuela. Desde el rugido inicial de la demoledora “Scorched”, corte homónimo de su último trabajo, donde la banda demostró que el paso de las décadas no ha mermado ni un ápice su velocidad, ni su contagiosa rabia escénica. Con un sonido perfectamente ecualizado, donde el característico sonido del bajo, marcaba el paso de la guitarra, que sobrevivía por alzarse entre el sonido, el quinteto fue desgranando un repertorio directo a la yugular, haciendo un recorrido exhaustivo por lo más interesante, selecto y salvaje de su dilatada e influyente discografía.
El público, consciente de estar ante la realeza del género, desató de inmediato los primeros mosh pits, respondiendo con puños en alto y sus voces, ante clásicos de la talla de la demoledora “Bring Me the Night”, que sirvió para reafirmar por qué Overkill sigue siendo una fuerza de la naturaleza totalmente imbatible sobre el escenario. La descarga sonora continuaría imparable durante la segunda mitad del show, sumergiendo a Burgos en un festín de riffs icónicos que repasaban diferentes épocas de la banda, destacando joyas como “Hello From the Gutter” y la oscura e hipnótica de “Horrorscope”. El carisma de Bobby «Blitz» Ellsworth, con su inconfundible registro agudo e hiriente, y su constante interacción con las miles de personas, se erigió como el motor absoluto de una velada que alcanzó su clímax de intensidad con las demoledoras interpretaciones de “Ironbound”, momentos donde el recinto del festival tembló bajo el sonido enérgico del thrash metal.
En el tramo final de esta impecable lección de potencia, los himnos de hermandad metálica, se sucedieron con la mítica “In Union We Stand”, cantada al unísono por una marea de seguidores totalmente entregados, antes de continuar en la endiablada velocidad de “E.vil N.ever D.ies”. El cierre definitivo a un concierto sencillamente perfecto llegó con su ya tradicional, gamberra e irreverente versión del clásico de The Subhumans, “Fuck You”, un cierre de fiesta apoteósico donde el grupo y el público se fundieron en un grito unánime de pura rebeldía. Con esta colosal exhibición de actitud y maestría instrumental, Overkill firmó uno de los conciertos más memorables del festival.
Hitten
Tras la devastadora tormenta de thrash metal desatada por Overkill, la difícil, pero emocionante, tarea de mantener la adrenalina, recayó sobre Hitten, quienes convirtieron la madrugada del viernes en una auténtica fiesta de diversión y puro heavy metal. Los murcianos asaltaron el escenario del festival con una actitud positiva, contagiando de inmediato su desbordante energía a un público que, lejos de mostrar cansancio, se entregó por completo a su sonido. El concierto estuvo protagonizado por el asombroso virtuosismo de sus dos guitarristas, quienes no dudaron en batirse en espectaculares duelos a las seis cuerdas, entrelazando riffs afilados, y solos armonizados con una complicidad técnica sencillamente soberbia. La banda, que continua presentando las canciones de su último trabajo, «While Passion Lasts«, demostró ya una madurez escénica incuestionable, sin perder un ápice de esa frescura juvenil que los caracteriza. Además, para deleite de los presentes, los de Murcia no dudaron en jugar a la improvisación musical entre canción y canción, regalando transiciones inesperadas y detalles espontáneos que hacían de su actuación un espectáculo vivo, dinámico y que sorprendía gratamente a cada segundo. Con el carismático Alex Panza liderando con su portentosa voz, Hitten firmó un final de show impecable y divertido, una actuación que nada tiene que envidiar a otros nombres internacionales, demostrando que el heavy metal nacional tiene en ellos a uno de los grandes estandartes.
Induction
Una intensa jornada del viernes en el festival Zurbarán Rock de Burgos que llegaría a su fin, con la prometedora formación alemana Induction. Fundada por el talentoso guitarrista Tim Hansen, hijo del legendario Kai Hansen, guitarrista de Helloween y cantante de Gamma Ray. La banda se presentaba ante el público con la firme intención de demostrar que el relevo generacional del género está en las mejores manos. Lejos de limitarse a vivir a la sombra de apellidos tan ilustres, el quinteto desató sobre el escenario su descarga arrolladora de power metal melódico, de sonido fresco, dinámico y sumamente actual, pero al mismo tiempo rindiendo un profundo y sincero respeto al sonido clásico. Con una puesta en escena impecable y una técnica asombrosa, el grupo centró su repertorio en desgranar casi la totalidad de los temas de su más reciente trabajo, «Love Kills!«, ofreciendo lo mejor de su repertorio para mantener la adrenalina en todo lo alto a pesar de la hora. El concierto arrancaría con fuerza con “Beyond Horizons”, marcando el camino de un concierto soberbio donde las guitarras y los estribillos épicos envolvieron el recinto. Entre los momentos más inspirados y cantados de su actuación, destacaron por encima, la interpretación de la melódica “Love Kills”, que enganchó de inmediato al público, seguida de la enérgica “Steel and Thunder”, que demostró la increíble solvencia escénica del grupo sobre el escenario. Conforme el concierto avanzaba hacia su fin, y con “Queen of Light”, quedó patente como una audiencia infatigable aguantaría hasta el último acorde. Induction no solo clausuró de manera brillante y sumamente elegante el viernes, sino que se despidió bajo una sonora y calurosa ovación, sino demostrando el gran relevo generacional dentro del estilo de la banda.
Crónica y Fotografía realizada por Geles M.R., y Pelinkhz.
































































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