El pasado Sábado 4 de Junio tuvimos en la Nave Bunker un doble asalto de rock nacional, disfrutamos de las actuaciones de Silench Crew y de Crudo.
Dos grupos del mismo estilo pero con diferentes puntos de vista.
Silench Crew
Los primeros en salir al ring fueron los de Burgos, Silench Crew con su sonido fuerte nos dieron un concierto partido en dos, la primera mitad centrada en el rock y la segunda cambiando hacia el thrash. En ambas partes destacó el trabajo de las guitarras, con riffs rápidos y potentes y momentos de solos agudos y cañeros. El de las cuatro cuerdas, que hacía de vocal en algunos de los temas más fuertes, mantenía sus líneas y trabajaba bien cada cambio teniendo momentos para demostrar su juego de dedos.
La batería llevaba el compás de todo desde atrás, con un golpeo preciso ordenaba a las notas que nos hieran mover el cabezón a todos los asistentes. Dejando para el final nos encontramos a las dos guitarras, en según que canción se intercambiaban los papeles de principal y armónica. Pero ambos demostraron un talento bestial en las seis cuerdas. Un manejo veloz y preciso de su sonido era lo más destacable, sin desmerecer al conjunto y esto se puede ver en el disco también donde hay piezas tremendas de guitarra.
Personalmente me quedo con la mitad más oscura y thrash de su sonido, lo bueno es que fue un cambio paulatino y lento, en el que nos metían pildoritas cañeras juntos a su buen rock. Un grupo que me sorprendió y me gustó bastante.
Crudo
El segundo round fue para los Crudo grupo de guajes asturianos centrados en el rock nacional, con letras en castellano y un sonido muy personal y suyo. Salieron con caña y muchas ganas de dejarnos K.O.
En su actuación se nota su estela profesional, con algo más de seis años a sus espaldas y tres discos, pudimos oír canciones de cada uno de ellos. Aquí quien llevaba toda la potencia era la batería que atronaba desde atrás y en algunos momentos se hacía la jefa y dueña de toda la sala. Las dos guitarras sonaban bien y tenían buenos momentos, pero centradas en la melodía general y solo con algunos momentos individuales de punteo en algunos temas, pero muy buenos.
El bajo acompañaba la melodía de manera correcta, y al igual que sus hermanas de seis, con algunos momentos suyos. Las voces de este grupo me gustaron, según el tema cantaba el bajista o uno de los guitarras, para dar matices más fuertes según la necesidad del tema. Con ese toque roto y grave al que estamos tan acostumbrados en el rock estatal, pero escapando un poco de la media para darles personalidad propia.
En definitiva una gran noche de rock, con dos bandas de aquí que dieron mucha caña ante un público que disfrutamos de cada uno de los temas que sonaron.
Crónica y fotos: Miguel Borgas






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