Nuevo año y el tremendo calendario que nos espera no da tregua. Así, este sábado de enero, entre las múltiples descargas, como Quartz o el Chino Banzai, me decidí por los galeses Dare, anunciados primeramente para la sala Changó y que finalmente tocaron en la sala Arena.
Para ser sinceros, no esperaba que pudieran tener una enorme convocatoria, pero me alegré equivocarme al ver una enorme fila de gente esperando la apertura de puertas. Me extrañó no ver nada de merchandising, ni una mísera camiseta, y es que Dare en esta ocasión vinieron con lo puesto nunca mejor dicho.
Para abrir la velada, en lugar del típico grupo telonero, se decidieron por una banda tributo, en esta caso los Deaf Leopard, y ahí ya se podría hablar del eterno debate de bandas tributo si o bandas tributo no, pero no vamos a entrar en esa cuestión, pues el cartel era el que era y no hay más vuelta de hoja.
A las ocho y cuarto en punto, la hora prevista, las luces se apagaron y los cuatro instrumentistas Dave Moreno a la guitarra, Pepe Soto al bajo, Javi García a la batería y Jose Herranz a la otra guitarra sustituyendo al habitual Oscar Ferraro, salieron al escenario, saliendo en último lugar el particular Joe Elliot de la banda, nuestro Ignacio Prieto, vocalista de Atlas para más señas.
Directamente empezaron con Stagefright y desde el primer momento, el sonido, en lo que se refiere a las voces, fue bastante malo, de hecho, durante los primeros temas, fue pésimo, aunque yo creo que era porque, y es mi opinión, Ignacio tenía algo tocada la garganta.
La banda se ayudó con la pantalla de fondo, colocando como en el primer tema, los coros para que el público se animara, sin embargo, el público se mostró frío. Siguieron con Let it go, colocando el logo de la banda en la pantalla. Tras este temas, cosas del directo, se les rompió una cuerda de guitarra que les tuvo un par de minutos parados.
Continuaron con Gods of war y el particular vídeo del tema que se han montado ellos mismos. Sin embargo, el público seguía igual, y aquí Ignacio Prieto pidió ánimos para la banda. Quizá fue el empuje que necesitaban, pues a partir de ahí, la gente se mostró más receptiva, si bien es cierto, el sonido seguía sin ser bueno. Lo que no se podía negar, era la entrega física, pues Prieto no paraba un momento sobre las tablas, al igual que los dos guitarristas, siendo el bajista estático en exceso.
La parte instrumental del grupo cumplía sin mayores alardes, pero haciendo un buen trabajo, siendo a partir de Animal cuando el público comenzó a animarse, logrando su máxima cuota con Hysteria, Let’s get rocked y la imprescindible Pour some sugar on me. Rock of ages, con el bajista acompañando a los coros supuso bajar un peldaño, finalizando con Photograph, sus tres cuartos de hora y logrando una buena ovación, algo, que visto el comienzo, dudé que lograrían, pero pese al sonido, se podría decir que dejaron un buen sabor de boca. Mas yo creo que con una banda tributo, quien más, quien menos, uno se imagina a los músicos de las bandas originales y la canción va en tu mente, pasando por alto los posibles fallos de los intérpretes.
El Setlist de Deaf Leopard fue:
- Stagefright
- Let it go
- Gods of war
- Animal
- Hysteria
- Let’s get rocked
- Pour Some Sugar On Me
- Rock of ages
- Photograph
Algo menos de media hora fue lo que tuvimos que esperar para que las huestes de Darren Wharton, Dare, salieran al escenario con máxima humildad. Por h o por b, y es cierto, a estas alturas es inconcebible a la vez que imperdonable, era la primera vez que podría disfrutar de los galeses y lo cierto es que no me arrepentí en absoluto de estar esta noche entre el público presente.
Vinny Burns a la guitarra, Nigel Clutterbuck al bajo, Marc Roberts al teclado y Kevin Whitehead a la batería, salieron antes que el líder de la banda, el entrañable Darren Wharton, que incluso antes de empezar, ya lo tenía todo ganado, pues el público estaba más que entregado.
De primeras, sin haber empezado a tocar, Wharton saludó con un ‘Hola Madrid’ y ya desde el inicio pidió palmas al público con unas gafas de sol de las que no se desprendió durante todo el concierto, quizá la pega que yo le pondría. En la pantalla trasera, una imagen con el logo. Arrancaron con dos temas del Beneath the shining water, Sea of roses y Storm wind y la sempiterna sonrisa de Wharton, que se mostraba la mar de campechano entre tema y tema, sin dejar de saludar a la gente y alabar a nuestro país. Acabábamos de empezar y se apreciaba que la voz de Wharton gozaba de muy buen nivel.
Desde un inicio, el grupo sonó con un volumen altísimo, comiéndose en la mayor parte del concierto a la guitarra. Tras preguntar si no nieva en España, dio paso al calmado inicio de Silent Thunder, pidiendo palmas en la parte folk del tema, algo que por otra parte iba pregrabado.
Para el siguiente tema, la imagen de la pantalla cambió y se mostró la portada del último disco de la banda, Sacred ground. Presentar este nuevo trabajo era el motivo del concierto esta noche, y de una tacada, tocaron cinco temas del mismo, algo que hizo que el público no estuviera tan animado como se pudiera esperar, yendo de menos a más. Si lo estuvo con la primera de este bloque, Home, con el bajista acompañando a los coros, se bajó un poco con el medio tiempo I’ll hear your pray, donde me dio la impresión que partes de la guitarra iban grabadas, pero prefiero pensar que no era así. La sala entera moviéndose de lado a lado con la tierna Every time we say goodbye, recupererándose la fuerza con la preciosa Days of summer, como Wharton dijo, la canción del tiempo de España, y con On my own, que fue muy coreada.
Hasta aquí los temas del nuevo álbum, volviendo a continuación al Beneath the shining water con Where darkness ends y el tema que da título al disco, una de las más aplaudidas de la noche. Emerald y su delicioso folk sirvió de puente para unir el presente con el pasado de Dare, marcando la etapa en la que Wharton formó parte de Thin Lizzy. Y después llegó lo que todo el mundo espera en un concierto de Dare, y donde milagrosamente, la guitarra empezó a escucharse.
Las canciones que restaban se centraron ya en sus dos primeros discos, siendo las dos primeras Wings of fire y We don’t need a reason, del Blood from Stone, poniéndose la sala patas arriba, siendo la primera de éstas, bajo mi humilde opinión, la que debería cerrar el concierto de la banda. Por supuesto que no necesitábamos una razón, tal como nos preguntó Darren Wharton para seguir con We don’t need a reason y su marcado coro, quizá el tema más ‘duro’ de la noche.
Abandon no necesitaba presentación alguna para que toda la sala cantara y mucho menos Into the fire con la banda más que desatada en el escenario. Dieron las gracias al acabar dedicándonos su tema que versa sobre la lluvia, The Raindance y marchándose después para volver apenas pasado un minuto. Dedicación como siempre de King of spades para Phil Lynnot, aplaudiendo la gente durante toda la canción, y cerrando con Return of heart, agradeciendo al público de España y prometiendo que el año que viene, ya con nuevo disco en estudio, volverían por aquí. Curioso que anunciaran que en 15 – 20 minutos saldrían a firmar al puesto de marchandising cuando no había ningún puesto, pero cumplieron muy a pesar de la seguridad de la sala.
En resumen, muy buen concierto de Dare, la pena es que me los he perdido otras veces, pero si tengo ocasión, sin duda repetiré.
El Setlist de Dare fue:
- Sea of roses
- Storm wind
- Silent thunder
- Home
- I’ll hear your pray
- Every time we say goodbye
- Days of summer
- On my own
- Where darkness end
- Beneath the shinning water
- Emerald
- Wings of fire
- We don’t need a reason
- Abandon
- Into the fire
- The Raindance
- King of spades
- Return the heart
Hemos publicado más fotos del concierto de Dare en Madrid en nuestra página de Facebook.
- Crónica: Fernando Leal Vielsa
- Fotos: gema@metaltrip.com










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