Algo llevaba mucho tiempo escondido en tierras italianas, al este de Florencia. Desde el Renacimiento, los efluvios de un mal durmiente se replicaban por Pisa y Livorno. Se evitaba hablar de ello, aunque tampoco era una razón a temer hasta que estalló la inevitable desgracia en 2013. Después de cambiar de nombre y llevar su devoción por la leyenda Death SS más allá del fanatismo inocente, el sexteto toscano Deathless Legacy comenzó una andadura en el metal/rock tan perfecta que no es posible apartar la atención de su trayectoria. Comandada por el infernal dúo de Steva y Frater, la banda ha creado un mundo dispuesto a llevar las artes oscuras más allá de los límites de la imaginación. El infierno se impuso a la trinidad de las realidades y nadie se interpone en el camino de «Damnatio Aeterna», una nueva muestra de cómo hacer música extrema sin tintes blackers.
Que el título homónimo se coree en un ámbito religioso ya establece la altísima calidad que rodea a Deathless Legacy, más sumando el increíble dueto de Frater y Alex en matiz barroca que da paso a la hipnótica voz de Steva. El sosiego lírico se apoya en una base rítmica sencilla de poderosos acordes y leves variaciones que enseñan el heavy metal italiano a un nivel de expresión sublime. Cual misa solemne guiada por el grupo, las estructuras se suceden en una cadencia de redundancia hasta la zona solista, donde el solo de Bones brilla por sí mismo y Alex le acompaña en la retaguardia. Haciendo que la música primigenia reviva en la actualidad, «Miserere» se rodea de un sonido más pesado y encaminado al tétrico arte del ocultismo. Teclado y guitarra se reparten la creatividad teórica a la vez que Steva continúa su tono soprano sin coquetear con los extremos; es decir, agudos o guturales. La genial dilución laríngea desgrana las sílabas del estribillo y las va elevando de tonalidad, manteniendo la atmósfera circundante en suspense hasta la llegada de los coros. En comunión al resto, Bones ejecuta tríadas suspendidas que dan un aspecto más tenebroso a la melodía, lo cual resulta magistral en la ruptura de la composición habitual del metal/rock. El rol teclista de Alex sigue siendo el pilar central de la orquestación; ¡hecho que no se niega! Justo cuando se echaba de menos un bajo, llega Nick a su amplificador y se convierte en la pieza maestra de «Get on Your Knees». Steva endulza la voz hacia un giro más sensual, haciendo un contraste idóneo en la base que Frater completa en una batería suave y nítida en los platillos. Moviendo el aire al son musical, el tema se convierte en un campo de batalla por el dominio absoluto en la retirada vocal, llevando a Nick y Alex en un victorioso dueto de la contienda final. Usando una estructura parecida a lo escuchado hasta ahora, «Communion» juega con la polifonía coral hasta la inesperada entrada de la banda. En un uso acertado de simpleza compositiva, la melodía se engalana de unos ritmos adornados con florituras teclistas, estribillos de pureza espiritual y la atención perenne en la figura etérea de Steva. Escucharla es una delicia acústica, pues no requiere de producción accesoria para hacerse notar. Entre codas y preciosas redundancias de la base, las varianzas dejan que Bones y Alex se cojan de la mano mientras Nick observa en la retaguardia hasta el regreso del estribillo.
Mediante una base de arpegios místicos que evocan el barroco eclesiástico, «Indulgentia Plenaria» desarrolla una clara influencia del metal/rock puro. La sinfonía se hace patente con las orquestaciones accesorias mientras Steva endulza la voz hacia una vertiente sensual enclavada en un aura de misterio. La maestría teclista de Alex es la guía de un tema dispuesto para erizar el cabello en favor de una rememoración musical exquisita. Com motivo de ensalzarse como pilar fundamental, el piano vuelve a ser clave en «Oblivion» aunque con la ayuda guitarrista de Bones. El elevado tempo y las figuras cortas de los ritmos presentan un contraste de belleza enfermiza capaz de hipnotizar al público en una simple escucha a priori. Entre el cúmulo de solos instrumentales, hay que dar el mérito a Nick, pues sus graves sostienen la base estructural en una férrea estática. En verdad, Deathless Legacy encandila la atención social de múltiples maneras, ¡y todas relacionadas con su estilo musical! Con ganas de buscar adeptos religiosos y creyentes divinos, «Spiritus Sanctus Diabolicus» mezcla la trinidad de las realidades al igual que el unísono del título. A través de un escueto aumento de la intensidad sonora, Steva modula su voz hacia un cántico monástico de redención. Si no fuera por la sencillez compositiva, una alabanza de balada se podría considerar a este tema que daría pie a un acto de misa solemne con esa batería suave y constante. Un poco de acústica inicial en «Sanctified» significa todo un despliegue de decoro ambiental para que Steva se luzca cual musa espiritual. Sin embargo, la estética cambia radical en la entrada de la banda al completo y de ahí, las estructuras se mueven en una sucesión guiada por los graves y ese artífice bajista que es Nick. Una calma relativa en matices de ritmos sosegados y directos a tocar el corazón (no como debería, ¡lo cual es perfecto!) junto a ese solo teclista medial.
La perfección de Alex no lo es todo en el núcleo grupal, pues Bones también sabe ser un artista en la labor armónica. Mediante un juego de polifonía que posee una base de acordes en tríadas y la progresión adecuada, «Mother of God» balancea la melodía en un contraste pegadizo y muy coreable. El doble bombo de Frater es un plus de potencia que, al igual que los galopes cordófonos, realzan la figura de Steva y la apoyan en la tarea emocional. Después del break, Bones se corona con un solo impecable que devuelve la coda inicial. En la noche, la misma estructura previa adopta una textura diferente para que «Nightshade» engendre unos duetos instrumentales inauditos bajo la comandancia de Nick. Si no fuera por su bajo, muchas áreas de ruptura hubieran quedado expuestas, por lo cual hay que reconocer su trabajo. Una doble moral se puede observar en Steva, quien varía el tono laríngeo según las necesidades líricas y enfatizando el título sin ningún apoyo. La múltiples muestras de adornos musicales otorgan una mayor sinfonía, incluyendo la dedicación cordófona. Dando cierre al álbum, «Gehenna» queda al margen de todo lo analizado hasta ahora. La aparición de una veloz línea melódica por parte de Alex se va acompañando de poderosos acordes, galopes acuciados… Justo cuando Steva comienza a cantar, Nick guía el camino grupal hacia la plenitud de un unísono inesperado. Mientras las líricas se suceden en un estilo lento, el kit de Frater evita un abuso de saturación, quedando en la retaguardia por esos toques de platillos. Aunque pueda ser un final dilatado por el mantenimiento ambiental, prestar atención a esos agresivos riffs de los compases terminales deja una huella imborrable de creatividad. Deathless Legacy ha logrado alcanzar su cénit interpretativo gracias a «Damnatio Aeterna». La cuestión será si seguir en esta línea, pues será bastante difícil en el futuro, ¡aunque no imposible!

TrackList
- Damnatio Aeterna
- Miserere
- Get on Your Knees
- Communion
- Indulgentia Plenaria
- Oblivion
- Spiritus Sanctus Diabolicus
- Sanctified
- Mother of God
- Nightshade
- Gehenna
Nota Final = 10/10
Reseña realizada por Redacción MetalTrip




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