El mundo se halla en una decadencia absoluta. La corrupción campa a sus anchas, la sociedad ha perdido los valores cosechados de histórica evolución, cualquier acto puede llevar a la fatalidad en un momento inesperado… A decir verdad, la vida se asemeja, desde un punto bastante infantil al conocido juego del Monopoly. Comprar propiedades como si no hubiera un mañana, putear al resto de compañeros, evitar la justicia y gozar de demasiada libertad… Parecería un chiste malo de comedia si no fuera porque hay alguien que piensa igual. Desde Dinamarca y dispuesto a enseñar el error de la época moderna con una thrashería original que sorprende en la ejecución musical, el trío que conforma la banda Destabilizer trae su nuevo álbum «Monopoly on Violence» como lección de moral y ética.
Tras una introducción siniestra de película amateur, «Easy Prey» revienta la sinopsis con un veloz riff principal, del cual varían el resto de cadencias y similitudes teóricas. Alzando los graves durante una breve demostración de ruptura, Thomas saca su rancio tono vocal para que el estribillo se coree al unísono mientras que las líricas azuzan la insanidad mental. La batería de Kenneth, quien dejó el doble pedal un poquito apartado, coge el protagonismo trallero en «Pacific Holocaust» con motivo de recrudecer las líneas melódicas que se balancean en una estética más heavy. No se pierde el toque old school thrasher, sino que se intercala entre los puentes a lo bestia en una alternancia rítmica. Está claro que Dinamarca tiene una rica cultura extrema, porque cada banda que emerge del país alcanza el éxito de forma inmediata. En directo y con moshpits en una génesis explosiva, el trío varonil podría suponer un extra de violencia inaudita. El uso de zonas más técnicas y saltos armónicos aparece con la brutal exposición de «Thrash or Fuck Off». Decirle a Niels que baje el tempo general o que dosifique la audacia guitarrista es imposible, ¡pues casi rompe las cuerdas de tanto rasgueo! Aparte de Thomas, la expresión vocal de los compañeros, ya sea en los versos o los coros, es una declaración de intenciones para que el oyente comience a headbangear. Para ser el segundo disco, la producción está siendo tan exquisita que no felicitar a Destabilizer podría suponer la muerte obligada.
Alguien habrá que añore los tiempos clásicos del thrash metal underground, de modo que «Perpetual Warfare» le va a hacer llorar de emoción. Treinta segundos de bellos graves en una sutil ambientación bélica quedan increíbles, simulando una marcha militar que abraza, de nuevo, la estética heavy europea. Embebidos en ritmos galopantes y acordes salteados de poderosas quintas, la esencia más pura de la industria extrema evidencia es el objetivo primordial del trío danés. Recuperar la rebeldía y rotura social en favor de un necesario cambio hace que el break medial percusionista cobre una especial importancia en la algarabía posterior. Volviendo a la thrashería más salvaje, el veloz solo de Niels hace estallar el sentido musical en una muestra enfermiza y otra más sosegada. Al igual que al principio del álbum, «Kommander» se viste de tecnocracia para que luego Kenneth guíe las melodías con su doble pedal y el uso intensivo del kit básico baterista. No hace falta ser un erudito cuando se trata de entender el ánimo que Destabilizer trata de poner en cada canción. El público debe obedecer una orden muy simple, ¡y es dejarse llevar por el frenesí de una locura letal! Puede que suene a repetido o reciclado intensivo, pero los múltiples cambios tonales en «Rampage» son la clave de que la cabeza acabe estrellada en una pared. Gritos agudizados sin desafinar, todos colaborando en los versos, la agresividad incesante que ni el área solista de Niels (¡esa técnica tan pulida y perfecta no es normal!) consigue disminuir de intensidad… El thrash metal moderno está de enhorabuena en Europa, ¡y todavía no se ha acabado el álbum!

La masiva pérdida de integridad corporal derivada de «Panopticon» se comprende, desde un punto de vista raudo y bastante teórico, en la estructura pegadiza de unas cadencias repletas de progresiones líricas. Es decir, los graves se aíslan en una brutalidad musical mientras que Thomas se relega a la superposición verbal. Mientras los coros dan vida al doble tiempo baterista con cierto énfasis social, el desarrollo del tema mantiene el interés veloz. Por último, no menos importante, el corte análogo se viste de old school muy heavy al inicio, aunque la alegría dura poco cuando el break aparece y los galopes se suceden como una ristra de agujas por el suelo. En una pesadez y crudeza notable, el trío danés suelta la bomba reservada para exterminar el poco raciocinio disponible de la enérgica descarga analizada. Una decisión acertada siempre que el cuerpo aguante, ¡claro está! Combinando la maestría de los acordes con un tempo raudo, la facilidad de seguir las rabiosas líneas musicales se balancea con motivo de ofrecer rupturas melódicas, incluyendo el elaborado solo de naturaleza alocada. Bajo una visión extremista del metal/rock bruto y a destajo, Destabilizer vuelve a demostrar su imperio thrasher que no pasa desapercibido entre las múltiples fusiones que aparecen en el panorama actual. Tres bastan, de sobra, en un idea que no debe callarse ni siquiera cuando nadie les da la oportunidad que se merecen.
TrackList
- Easy Prey
- Pacific Holocaust
- Thrash or Fuck Off
- Perpetual Warfare
- Kommander
- Rampage
- Panopticon
- Monopoly on Violence
Nota Final = 9,3/10
Reseña realizada por Redacción MetalTrip




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