Con un día libre de por medio, nos tocaba viajar desde Bolonia hasta Oberhausen en el norte de Alemania para continuar con la segunda parte de la gira, más de 1.000km para dos días, por lo que partimos nuestro viaje en dos etapas, la primera sería viajar hasta Stuttgart, para el día siguiente tirar hacía Oberhausen. Eso si optamos por la ruta de salida de Italia cruzando por Austria, que era la más económica y aparentemente menos montañosa.
Al ser un día festivo en Italia, como en España nos encontramos en la carretera la estampida de gente de las grandes ciudades a sus lugares de vacaciones, con lo que nos encontramos las carreteras atestadas de coches, ralentizando mucho nuestro viaje. Eso si, las vistas merecieron la pena, ya que tras cruzar la bonita ciudad de Verona tuvimos más de 150km de montañas hasta llegar a Austria y con un prolongado descenso llegar a Innsbruck. Impresionantes desfiladeros y carreteras que son grandes obras de ingeniería fueron los protagonistas del camino. No falto la parada de la comida en lo que parecía un centro turístico de montaña, muy concurrido y con muchísimos turistas.
Como es norma en la parte de Europa que nos encontrábamos y en la época del año en la que viajamos tuvimos de todo lluvia, viento, niebla y sobre todo frio al cruzar las montañas. Menos mal que vamos preparados para todo y nos pudimos resguarda. La química con la gente de Hate cada vez es mayor y son tipos serios y menos calurosos que nosotros, pero son amables y muy adaptados a la situación de la gira, con lo que la convivencia está siendo muy buena y agradable. Adam es el líder de la banda y el que maneja el cotarro, pero se le nota que escucha a su gente y les deja aportar.
Otra parada por el camino, en uno de los numerosos áreas de servicio que te encuentras por la carretera en Alemania y por fín aparecimos en Stuttgart, en un viaje que se prolongó más de lo que esperábamos por lo que nos entretuvimos en las paradas por el camino. Eso si la llegada a Stuttgart fue fantasmal, no se veía un alma por la calle y solo nos cruzamos con algún coche y era alrededor de media noche.
Al día siguiente, teníamos la segunda mitad del camino, por las largas y concurridas autopistas de Alemania hasta llegar al conglomerado de ciudades de la zona de Oberhaussen, donde podemos tener a Colonia y Dusseldorf como las ciudades más conocidas o para los más futboleros hay muchos sitios que te recuerdan por sus equipos de fútbol. No hay que negarlo, hay que reconocer el terreno para cuando vayamos con el Atleti por el mundo.
Poco puedo deciros de Oberhaussen, ya que ponemos el GPS y por donde nos lleva, así que no vimos gran cosa por nuestro camino más que coches y muchos camiones. El lugar donde íbamos a tocar hoy era el Helvete Metal Club, un inmenso recinto con aire de añejo con dos plantas, la superior en plan pub inglés de madera, con dos barras, sus mesas de madera, el billar y la parte de abajo donde se juntaban los camerinos, duchas, servicios, una pista que recordaba a la desaparecida Excalibur de Madrid y la sala en si de conciertos. Vamos el sitio perfecto para congregar un concierto de Death Metal. Se nota que Alemania maneja a la perfección el negocio del Heavy Metal y el trato desde que entramos a que nos fuimos fue excepcional, con comida y bebida sin escatimar como en otros sitios donde se roza la ridiculez, con una persona pendiente de cualquier requerimiento técnico o personal.
Ya nos avisó el promotor local que iba a ser difícil para el día, ya que había un festival grande de Metal Extremo a menos de veinte minutos en coche, lo que seguro iba a hacer que la afluencia fuera inferior a la esperada inicialmente, como así fue. En cualquier caso, su trato fue de diez como ya he comentado.
Por fín un día que pudimos trabajar sin prisas y tuvimos el tiempo necesario para hacer bien las cosas, por lo que aproveche para ponerme al día con el trabajo que lo llevaba un poco retrasado e incluso me dio tiempo para poder hablar más tiempo con mi gente, que ya se la echa de menos.
Hoy teníamos cumpleaños en la familia, ya que Beleth, el vocalista de Noctem cumplía años y había que celebrarlo. Además tuvimos sorpresa, ya que Nina una fan alemana de Noctem, con la que había coincidido en el pasado Party San Open Air le trajo una tarta y unas magdalenas tematizadas con la foto de Noctem y de Beleth, todo un detallazo del que dimos cuenta una vez acabo todo el sarao y empezar así la noche de fiesta, aprovechando que el día siguiente teníamos día libre, ya que a última hora se canceló un show programado para ese día.
El show en Oberhausen era el último con nosotros de los belgas Atroxentis, unos tíos muy sanotes y muy majos, a los que vamos a echar de menos el resto de la gira. Antes de despedirse sacaron unos licores un poco fuertes para mi, uno de 80º que cuando alguno lo probaba era un cachondeo vivir su reacción. Buena gente que nos hemos encontrado con los Atroxentis, que seguro volveremos a ver.
Noctem volvieron a dar un show poderoso, que conquistó nuevos fans en Alemania a juzgar por las ventas de merch. Hate tiene seguidores fieles en Alemania y cumplieron con su ritual una noche más.
El final de la noche venía con las celebraciones de cumpleaños, la fiesta para algunos y el descanso para otros, que el día siguiente viajábamos a Francia y teníamos día libre.



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