Nuestra última fecha en Inglaterra era en el sur de la isla, en concreto en la ciudad de Plymouth, que iba a vivir el último concierto de Hate y Noctem, por el momento, en el Reino Unido. Un viaje de unas cuatro horas nos puso a recorrer de nuevo las concurridas carreteras de la isla británica, donde esta vez el punto más complicado fue el paso por Bristol, donde nos encontramos una pequeña retención que frenó nuestro viaje.
Plymouth es una ciudad costera en el sur de Inglaterra, que por lo poco que la recorrí parecía tener una intensa vida social y al ser viernes se veía más movimiento en la calle del que pudimos ver en Derby, por ejemplo.
Sin apenas tiempo para poder visitar la ciudad, llegamos a la sala que iba a albergar el concierto en el día de hoy, un típico pub inglés llamado The Junction. La verdad que ha sido uno de los conciertos más desorganizados, porque ni promotora local, ni técnico de sonido aparecieron hasta dos horas después, que tuvimos que esperarles hasta que llegaron y pudimos continuar con todo el proceso que lleva un concierto. Además, este día era especial, ya que tras finalizar el concierto debíamos recoger e ir sin dilación hacía el puerto de Dover para volver al continente europeo para llegar en hora al siguiente show en Nancy.
Los preparativos de la prueba de sonido se hicieron muy rápido, con solo tiempo para la prueba de Hate, lo que no siempre es bueno para un concierto. Mientras tanto el feeling entre la gente del tour es cada vez mayor, con mayor relación entre los que integramos la expedición, aunque también es verdad, que el cansancio ya va haciendo sus estragos y es que llevamos casi veinte días haciendo kilómetros.
Como sabía que era uno de los que más kilómetros iba a hacer por la noche, me fui a echar una siesta a media tarde, que me vino muy bien para poder aguantar el resto de la noche.
El show no lo pude seguir en su totalidad y solo llegue a ver los tres últimos temas de Hate, pero por lo que ví el público en Plymouth es muy ardiente y estaban encima de la banda, dándolo todo, como mucho headbanging y con ese ambiente de calor húmedo que tanto gustan en los conciertos underground. Por los comentarios que recibí de mis compañeros, fue uno de los conciertos más ardientes de la gira, con un público muy caliente y entregado a las bandas, desde los locales Dystopian Wrath, Noctem y los ya mencionados Hate.
No teníamos mucho tiempo para hacer relaciones, ya que debíamos salir para hacer las casi cinco horas de coche que nos separaban hasta el puerto de Dover, pero ya eso es otro capítulo.


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