Con pocas horas de sueño, afrontábamos el que iba a ser último día de la Gira con Hate y Noctem, en Holanda. En concreto íbamos a viajar a la ciudad holandesa de Rotterdam.
Buena parte del camino recorrido el día anterior lo deshacíamos, por las largas rectas de las carreteras de Francia, Luxemburgo donde aprovechamos para llenar el depósito de gasolina que nos ahorrábamos unos euros, Bélgica y las amplias autopistas holandesas. La niebla, como en la noche anterior, fue nuestra compañera de viaje en buena parte del recorrido. El cansancio acumulado ya empezaba a hacer su aparición, pero ya nos quedaba el último empujón.
Fue curioso cuando paramos en una estación de servicio de Luxemburgo, como unos fans reconocieron a los Hate y se mostraron muy educados y respetuosos con la situación, además nos comentaron que eran de una banda que el día anterior había tocado con los Atroxentis, a los que echábamos de menos en esta parte de la gira.
La llegada a Rotterdam un poco compleja por los carteles en holandés, que no es mi fuerte, pero al final nos situamos y logramos encontrar la magnífica sala del Baroeg. Una sala en una larga avenida, en mitad de un parque y con un vado frente a la sala para aparcar todos los vehículos de la gente que trabaja en un concierto. La llegada a la sala fue rápida y a temprana hora, ya que no eran las trece horas cuando debíamos arrancar la prueba de sonido, ya que la apertura de puertas era a las quince horas. Todo muy temprano, pero eso sí, no dio tiempo a recordar nuestros tiempos de futbolín y enseñar un poco a alguno de los Noctem como jugamos en Madriz.
El trato en el Baroeg sencillamente espectacular. Me gustaría que muchas salas en España tuvieran la oportunidad de vivir un concierto en el Baroeg, ya no solo por el profesionalismo desde el momento que se llega, si no por el trato personal, siempre cercano y pendiente en todo momento de lo que sucede para ayudar y no escatimar ningún esfuerzo. Todo perfectamente organizado con sus horarios cumplidos, sus pulseras de acceso, camerinos, comida sin escatimar y siempre dentro de lo consecuente y medios técnicos para que un espectáculo y sus espectadores se vean satisfechos.
Eras las tres de la tarde cuando las puertas de la Baroeg se abrían y frente a nuestra expectativa, el público respondió en un gran número y fue uno de los conciertos con una audiencia más numerosa. La sorpresa de asistencia vino porque pensábamos que con el Eindhoven Metal Meeting no iba a venir la gente, pero nos equivocamos y si funcionó el concierto.
Le tocaba abrir al grupo local Dauthuz, una banda de Death Metal con sonido clásico que era de sus primeros conciertos y por lo que sonó en Baroeg no lo hicieron nada mal. Noctem tuvo la misma reacción de los días anteriores, con un público que apenas les conocía y que cuando finalizó su show tuvieron muchos aplausos y gente comprando su merch, lo que es bueno, eso significa que su show gustó y mucho. Hate contaba ya con seguidores entre el público, a juzgar por el número de camisetas que había de la banda polaca. De hecho Adam me comentó que ya habían tocado allí tres o cuatro veces, así que ya eran más conocidos. El show de Hate fue otra vez brutal, una máquina muy bien engrasada y que gustó al público holandés.
Eran las siete y media de la tarde y ya había acabado todo. Si, era domingo por la tarde, pero allí es la costumbre y hay que adaptarse. El final del show vino con las típicas escenas de despedidas, fotos y más fotos, intercambio de emails y un grato recuerdo para el fin de la gira.
Volvemos a casa después de más de veintitrés días fuera de casa.
Qué decir de una Gira europea que he vivido en primera persona, con bandas tan intensas y apasionadas como Hate, Noctem y Atroxentis. Un relato de diez y ocho fechas de conciertos, más los días libres, vivido desde dentro y con el poco tiempo que nos queda entre show y show para poder dedicarle.
Sin duda alguna toda una gran experiencia, que si todo sigue como pensamos voy a repetir.







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