Un miércoles de mayo, la sala Riviera se teñiría de penumbra, nostalgia electrónica y sintetizadores industriales. El trío bielorruso Molchat Doma, actualmente afincado en Los Ángeles, trajo a la capital española su hipnótica amalgama de post-punk, darkwave y synth-pop, demostrando por qué se han convertido en un fenómeno global de culto que trasciende las barreras idiomáticas. Con un repertorio cantado íntegramente en ruso, la banda ofreció un directo tenso, oscuro y, sobre todo, sumamente bailable. La gente, elegantemente ataviada con sus mejores galas, aguardaban a la espera, para dejarse someter al sonido de la banda.
Desde los primeros acordes de “Kolesom”, quedó claro que el concierto iba a ser una experiencia diferente. El escenario, minimalista al extremo, se convirtió en un reflejo de su marcada estética electrónica. Al frente, Egor Shkutko ejerció de magnético maestro de ceremonias; su imponente presencia , junto a sus movimientos en el escenario, y su inconfundible voz de barítono, profunda y de giros monótonos, envolvieron la sala en una atmósfera gélida, pero sumamente atractiva. A los laterales, marcando el pulso de la banda, Roman Komogortsev gobernando la producción, alternando la guitarra con los sintetizadores, funcionaria, come el corazón mecánico de la melodía, mientras Pavel Kozlov aportaba una densidad impecable con el bajo eléctrico y los teclados adicionales.
Un viaje sonoro que repasó su evolución musical. Sonaron piezas importantes de su discografía como “Doma Molchat”, enlazándose con otras canciones como “Ty Zhe Ne Znaesh Kto Y” y “Obrechen”. Sin embargo, uno de los núcleos conceptuales de la noche fue la presentación de su más reciente álbum, “Belaya Polosa”, con la canción “Son” —que se alzó como uno de los momentos cumbre de la velada— que funcionaron como una perfecta carta de amor a las técnicas de muestreo, y al sonido de la década de 1990, demostrando que el trío sigue expandiendo sus fronteras musicales sin perder su esencia.
Molchat Doma no es una banda para contemplar en estático. El concierto fue mutando de la introspección a la catarsis colectiva. El bloque final del setlist principal fue una auténtica apisonadora. Con “Volny”, y la vibrante “Discoteque”, donde los movimientos de Egor Shkutko nos volvería a hipnotizar, y transformando la sala Riviera, en un club nocturno subterráneo berlines de los años ochenta. Tras la descarga de “Beznadezhnyy Waltz”, la banda se retiró momentáneamente del escenario, dejando al público madrileño en un estado de trance, completamente entregado a la magia de una música electrónica que enganchó a los asistentes en un baile hipnótico.
La tregua duró poco. El trío regresó con fuerza para los últimos temas, desatando la locura con “Toska” y “Tancevat”. Pero el estallido definitivo estaba reservado para el cierre. Molchat Doma terminó su actuación en Madrid con “Sudno (Boris Ryzhyi)”, el single extraído de su aclamado álbum “Etazhi” que les ha hecho virales en todo el mundo. Los acordes de guitarra post-punk y la línea de bajo acelerada desataron el delirio en la pista de La Riviera, cerrando la fiesta, que Molchat Doma empezó. Solo nos quedó salir al calor asfalto de Madrid, con el recuerdo de sonidos que despertaron, en el público, momentos interesantes.
Setlist Molchat Doma
1. Intro
2. Kolesom
3. Ty Zhe Ne Znaesh Kto Ya
4. III
5. Doma Molchat
6. Ne Vdvoem
7. Obrechen
8. Belaya Polosa
9. Chernye Tsvety
10. Son
11. Volny
12. Lyudi Nadoeli
13. Ya Tak Ustal
14. Discoteque
15. Na Dne
16. Beznadezhnyy Waltz
17. Kletka
18. Toska
19. Tancevat
20. Sudno (Boris Ryzhyi)
Fotografía y Crónica de Geles M.R.
















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