Cuando hace unos meses mi amigo Javier me pidió que escribiese un artículo para esta nueva sección, me quedé en blanco. La verdad es que nunca se me dio muy bien escribir ni expresarme con palabras, pero acepté el reto.
Mi primer problema era la temática del artículo. Soy una persona muy crítica. Puede parecer que nunca me gusta nada, porque resalto de manera natural las cosas que me disgustan y, seamos sinceros, hay mucha mierda que limpiar en nuestro Metal… ¡Pero no! Voy a intentar no hablar de la inexistente pero omnipresente “escena”, ni al escaso apoyo de los medios… ni siquiera al público que prefiere dedicar su tiempo libre al levantamiento de vidrio en barra fija en el antro de siempre en vez de ir a un buen concierto…
Hace unos meses tuve la oportunidad de ver de primera mano cómo funcionan las cosas fuera de España: tuve la suerte de ser uno de los elegidos para participar en el 100 Guitars From Hel organizado por el festival de Helsinki. Mi viaje al norte empezó con bastantes dudas y escepticismo. Emprendía esta aventura en solitario y no sabía qué tipo de gente me iba a encontrar. Encima, todos guitarristas… ¡Como si los guitarristas tuviesen poco ego!
Lo que me encontré allí nada tiene que ver con lo que vivimos aquí. ¿Los músicos? Héroes nacionales, sean del estilo que sean… ¿Los medios? Haciéndose eco de todo tipo de eventos culturales. El Metal, por supuesto, no quedaba al margen. ¿El público? Si alguien espera ver solamente melenudos enfundados en cuero y tachuelas, está muy equivocado… y pese a todo, nada de esto fue lo más sorprendente para mí.
Los «100 Guitars From Hel» se convirtieron, sin querer, en los «100 Brothers From Hel». Nadie tenía la necesidad de ser más que nadie… incluso se puede añadir en este grupo a las “celebrities”, pues el trato era siempre de igual a igual. Creo que esta fue, la razón principal por la que todos los que participamos en este evento coincidimos en que fue la mejor semana de nuestras vidas. Era tan sorprendente cruzarte con Jaska Raatikainen y que siempre tuviera una sonrisa y unas palabras para todo el mundo, preocupándose de que todo estuviera en orden o que todo el mundo estuviera cómodo y contento, como acabar tocando The Trooper en una jam session totalmente improvisada a golpe de Miércoles en el centro de Helsinki con Janne Wirman como espectador privilegiado.
Nada importaba, solo disfrutar de la música.¿En qué momento hemos convertido la creatividad y la pasión en un deporte competitivo? Competimos por ser los campeones de los “me gusta”; competimos por estar en todos los “fregaos” aunque eso suponga tocar veinte veces al año en la misma ciudad, solo para que no estén otros; competimos por ganar concursos de bandas… ¿desde cuándo la música es algo objetivo como para que gane “el mejor”?; competimos por tener mejor puntuación que el vecino de enfrente en la crítica de nuestro último trabajo…
Todos somos mayorcitos para saber que es muy difícil que vuelva la época de las bandas que llenan estadios, y mientras tratamos de ser los próximos números uno, se nos está olvidando lo más básico: ENJOY THE FUCKING MUSIC.»
Os dejo el video del 100 guitars, en el que entre otros colaboran: Martín de La Skala de Richter y Carlos Laasari, los otros dos españoles seleccionados:
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- By: Fenris Bloodhunter
- www.bloodhunter.net





1 comentario
Henry Bloodbane
¡Muy buen post! ¡ Sí, señor. «¿Desde cuándo la música es algo objetivo como para que gane el ‘mejor?
La gente se empeña en números y más números olvidándose de disfrutar lo que realmente importa en la escena metalera: LA MÚSICA