Con estilos totalmente diferentes, Gamma Ray tocaba en una punta de Madrid y FM en la otra, y después de escuchar a asistentes de uno y otro concierto, los que estuvimos viendo a FM, salimos ganando con creces.
Concierto anunciando en la sala Cats en la que esta vez, al contrario que con Michael Schenker, si que se respetaron los horarios, cosa de agradecer. Sin embargo, quizá por el famoso clásico futbolístico de por medio, la asistencia no fue todo lo generosa que se podía desear. Por poner una excusa, porque la gente no va a los bolos porque no va y ya está. Así, a poco de comenzar el concierto, el panorama era bastante desolador. En fin, qué le vamos a hacer. Dio tiempo a echarle un vistazo al amplio puesto de merchansiding, aunque los precios no eran precisamente populares.
Electric Boys:
Los suecos Electric Boys era la banda invitada para abrir la velada. Una banda que tuvieron cierta relevancia a finales de los ochenta, pero un parón entre su primer y segundo disco, hizo que terminaran por separarse al poco tiempo de editar el tercero, volviéndose a reunir en el 2009, editando dos discos más desde entonces. Si no me equivoco, era la primera vez que nos visitaban, y si me equivoco cualquier rectificación es bienvenida.
A las ocho en punto de la tarde los capitaneados por Conny Bloom salieron al escenario entre los tímidos aplausos de la escasa concurrencia, y empezaron su particular Funk Metal con Psychedelic Eyes, la cual no fue muy bien recibida, algo parecido les pasó con The changue. Y la verdad es que a lo mejor lo que faltaba es que al público se le espoleara un poquito. Aún así el cuarteto no se amilanaba y presentaron Electrified para que la gente bailara. Quizá fue ese el espoleo necesario, pues a partir de ese momento, y gracias al ritmo de la canción, el público se empezó a animar.
Hasta el momento todo lo que estaban tocando era de su primer disco. Curioso para una banda que tiene un disco del año pasado. Bloom aparcó la guitarra para Freaky funksters mientras el otro miembro fundado, el bajista Andy Christell dejó de lado su púa para tocar únicamente con su pulgar.
El público volvió a quedarse parado, mas antes de Mary in the mystery world, se animó con unas pequeñas pinceladas de No woman no cry. El azar hizo que más tarde con Gamma Ray también hubiera algo de reagee, en ese caso durante el I want out. Pero de vuelta a la sala Cats, durante este tema, Bloom pidió la colaboración del público, y la verdad es que le costó que la gente respondiera, pero finalmente lo hizo, y desde entonces, su concierto fue de menos a más, como se demostró con Knee deep in you.
Antes de Rags to riches, el vocalista presentó a la banda y consiguió que todos bailáramos al ritmo del tema. Bajó un poquito la intensidad con Captain of my soul, pero se recuperó totalmente con su tema emblema, All Lips N’ Hips, canción esta que si que fue coreada por todos los presentes y que hizo que el grupo se pudiera ir con un buen sabor de boca. Concierto correcto sin grandes alardes y que fue un buen primer bocado para lo que seguía a continuación.
Setlist:
- Psychedelic eyes 1990
- Into the ditch 1989
- The change 1990
- Electrified 1990
- Freaky Funksters1990
- Mary in the mystery world 1992
- Knee deep in you 1992
- Rags to riches 1990
- Captain of my soul 1990
- All Lips N’ Hips 1990
FM:
Y lo que seguía a continuación, no era ni más ni menos que la elegancia personificada en grupo de música. FM, grandes abanderados del AOR, volvían a Madrid casi año y medio después de su última visita. Cierto es que sus mejores laureles los vivieron en épocas pasadas, pero ahí siguen, al pie del cañón, y dispuestos a defender su última obra, Heroes and villains, editado este mismo año.
A las nueve y veinte de la noche y envueltos con toda la humildad que era posible, y también con un poco de humo, salieron al escenario con el tema que abre su nuevo disco, Digging up the dirt y ya solo con eso se habían ganado a la sala, pues las buenas vibraciones que transmitían los cinco miembros del grupo eran más que palpables, y así, para la misma formación que tocó el año pasado, todo fue coser y cantar. De fondo en el escenario un telón con su logo, como debe ser.
No tardaron en tirar de sus clásicos, con I belong to the night y Don’t stop ante las delicias del público, el cual por fortuna, fue bastante más numeroso que cuando llegué. Aún así, su número fue escaso. No sé si se llegaría a doscientas personas.
Tras dar las gracias en español, la cálida Closer to heaven invitaba a soñar con los ojos cerrados mientras movías plácidamente tu cuerpo de un lado a otro. Antes de empezar la siguiente, Let love be the leader, la gente ya empezó a corear el ‘oh oh oh oh oh’ del coro, pillando por sorpresa al vocalista y a la vez guitarra Steve Overland. Y es que cualquier tema de aquel Tough it out, iba a ser magníficamente recibido. Overland dejó su guitarra a un lado para dedicarse al micrófono durante Life is a highway, incluida también en su último disco. Siguieron con Crosstown train, primero borrada del setlist y después incluida. Supongo que cuestión de tiempo.
De nuevo con su fender cascada, afrontaron la marchosa Wildside mientras no podías dejar de admirar cómo Overland y Merv Godsworthy al bajo podían disfrutar tanto encima del escenario, “protegidos” además por Pete Jupp a la batería, y por supuesto, sin dejar de mencionar a Jem Davis, con su teclado al lado de la batería y ‘el jovencito’ del grupo, Jim Kirpatrick, que ya lleva siete añitos en el grupo. El sonido acompañaba y las luces eran buenas, llevando, siendo una sala como era, dos luces de público que te deslumbraban cuando las encendían.
Enlazaron Tough love con la tranquila Frozen heart, para pasar a la más roquera de la noche con All or nothing. ¿Qué decir de Tough it out a estas alturas? Envolvente, cálida, maravillosa. Toda una delicia. Donde Steve Overland dejó su guitarra de nuevo, al igual que con la soberbia That girl, canción de la que hasta Maiden hizo una versión en su momento.
El inicio de Burning my heart down con armónica en manos del teclista mientras Overland pedía palmas al público, nos hizo volver a saltar para después enlazar con la última antes de los bises, en este ocasión, Bad luck.
El grupo abandonó el escenario para momentos después, ser ocupado únicamente por el Jem Davis, que inició Story of my life para unírsele Overland, estando ambos solos durante al menos un tercio de la canción, tras el cual se les unió después Godsworthy al bajo y Kirpatrick a la guitarra. Fue realmente entrañable esa interpretación. Tras ella, Davis se echó el teclado al hombro a modo de guitarra y se despidieron definitivamente con Other side of midnight anunciando que en diez minutos estarían en el puesto de merchandising para firmar y fotografiarse con quién quisiera, algo que cumplieron a rajatabla.
Habían pasado noventa minutos, y después de estar departiendo con la banda, la cual no dejaba de agradecernos a todos y cada uno de los que hablamos con ellos el hecho de haber venido, allí solo había una palabra para describir el concierto: felicidad. Y es que es lo que transmite esta banda. Solo espero que el año que viene vuelvan por aquí y logren convocar a más gente, pues calidad derrochan y es un auténtico lujo poder disfrutar de ellos.
Setlist:
- Digging up the dirt
- I belong to the night
- Don’t stop
- Closer to heaven
- Let love be the leader
- Life is a highway
- Crosstown train
- Wildside
- Tough love
- Frozen heart
- All or nothing
- Tough it out
- That girl
- Burning my heart down
- Bad luck
Bises:
- Story of my life
- Other side of midnight
Crónica y fotos: Fernando Leal Vielsa












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