Llegaba a Madrid la gira de Glenn Hughes en la que representaría un repertorio con clásicos de Deep Purple que no son nada fáciles de escuchar, por no decir imposible por parte de los Deep Purple “titulares”. El repertorio no se había anunciado, ni falta que hacía, mas viendo el cartel de la gira, estaba claro que este concierto iba a ser un viaje a los años setenta. A los felices setenta como llegó a decir Glenn Hughes durante su actuación.
El escenario además era totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados para este tipo de conciertos. Sería en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid, un lugar que le dio un aura especial a la noche. El público respondió y llenó el recinto en al menos un noventa por ciento de sus localidades. Si, localidades. Supongo que no, pero por si alguno tenía dudas, el concierto era sentado.
Un pequeño puesto de merchandising ofrecía artículos de precios habituales, que no baratos, y algunos un tanto escandalosos, como pedir cuarenta euros por un póster firmado por el señor Hughes.
Lo cierto es que, no voy a engañar, tenía mis dudas con respecto a lo que Glenn Hughes podía ofrecer sobre el escenario a nivel vocal, pues esa misma tarde canceló una entrevista que teníamos concertada alegando que no se encontraba muy bien de la voz. Sin embargo, una vez visto el concierto, solamente puedo decir una cosa: benditos problemas vocales.
Se demoró unos minutos, pero como diez minutos después de las nueve de la noche, las luces se apagaron y se iluminó el escenario, el cual estaba presidido con un enorme telón, el mismo del cartel, además, un par de pantallas de sonido también tenían ese cartel en versión reducida. También había una tarima para el teclado y otra para la batería.
Los tres instrumentistas, Jesper “Bo” Hansen al teclado, Ash Sheenan a la batería y Soren Andersen a la guitarra, ocuparon sus lugares, e instantes después, la estrella de la noche, un Glenn Hughes ataviado de manera setentera y sus eternas gafas, salió ante una tremenda ovación comenzando su show con los primeros acordes de Stormbringer. Tras ese primer tema, quedaron claras dos cosas. Primera, el sonido era apabullante. Segunda sus problemas vocales no aparecían por ningún sitio. El señor Hughes estaba cantando como nunca. ¿En serio tiene la edad que tiene?
I love you, I need you dijo Hughes al público ante los aplausos recibidos previos a Might just take your life que también clavó. La gente, muy a su pesar, permanecía sentada disfrutando de lo que se veía, pero nadie podía quedarse quieto en su butaca.
Be happy. Are you happy? Los mensajes de felicidad y positivismo continuaban por parte de Hughes que no tardó en arrancar Sail away demostrando de nuevo una potencia vocal fuera de lo común, no escatimando ni incluso en los gritos.
You fool no one me hizo hacer un viaje en el tiempo al pasado radiofónico cuando este tema era sintonía de una sección del Discocross. Qué tiempos. El tema se alargó con la improvisación de la que se hacía gala en aquellos años setenta, pero se alargó de manera que de ningún modo se hizo largo, de hecho, se incluyó un solo de batería con casi una batería de juguete, la de Ash Sheenan que nos dejó con la boca abierta, y mira que a mi me aburren sobre manera, y también de otro de guitarra.
Glenn Hughes hizo hincapié en el gran recuerdo que tenía de los setenta y en que no recordaba nada de los ochenta. You live in my heart, you live in my soul. Hughes seguía con sus mensajes, acordándose también de Coverdale, su gran amigo antes de You keep on moving. Dedicó Gettin’ tighter a Tommy Bolin, haciendo alarde de la parte solista del tema.
Mistreated provocó la locura en el graderío recordando los locos años setenta, la música que se hacía, la música que sigue sobreviviendo gracias a noches como esta. La batería volvió a mostrarse de manera más que contundente.
Antes de Smoke on the water presentó a los tres musicazos que le acompañan, apuntando que el guitarrista Soren Andersen lleva ya con él doce años. Enlazó el tema con Georgia on my mind y tras ello se despidió del público. Mas no tardó en volver para regalarnos un tema más, un estupendo Burn, tras el cual, si que se despidió definitivamente.
Tan solo fueron nueve temas, pero la duración del concierto llegó a la hora y tres cuartos, sin embargo, en ningún caso se hizo largo. Todo lo contrario. Los temas se alargaban con improvisaciones que venían a cuento, siendo un viaje al pasado en toda regla. El nivel vocal fue indiscutible, y la precisión de los músicos digna de un metrónomo. No me esperaba yo esto, pero puede que en estos primeros días de abril, haya podido presenciar uno de los conciertos del año.
Set list Glenn Hughes en Madrid:
- Stormbringer
- Might just take your life
- Sail away
- You fool no one
- You keep on moving
- Gettin’ tighter
- Mistreated
- Smoke on the water / Georgia on my mind
Bises:
- Burn
Hemos publicado más fotos del concierto de Glenn Hughes en Madrid en nuestra página de Facebook.
- Crónica: Fernando Leal
- Fotos: Raúl Blanco





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