Atractivo cartel el que se presentaba en la sala Copérnico en la que se supone que será la última fecha de Grave Digger en Madrid, al menos así se lo comunicaron a la promotora. Los susodichos alemanes acompañados por unas suizas de nombre Burning Witches de las que seguramente volvamos a hablar a no mucho tardar.
La sala presentaba un aspecto bastante decente, aunque sin llegarse a los tres cuartos de aforo. Se notaba que eran las últimas fechas de la gira europea, pues en el merchandising había escasez de tallas en unas camisetas que por lo demás tampoco eran para tirar cohetes. Como curiosidad, los Digger se han subido al carro de las bebidas alcohólicas, aunque en lugar de cerveza te venden whisky encerrado en un ataúd, si bien el precio no es precisamente módico.
Iniciaban la noche las jóvenes Burning Witches, que con dos álbumes en el mercado, tienen un marcado estilo heavy metal clásico y eso es lo que demostraron durante su actuación.
Dentro de las posibilidades de su papel como teloneras, vistieron el escenario con un gran telón tras la batería y paneles laterales, lo cual no es poco ni mucho menos, para después salir las cinco encueradas dispuestas a presentar el segundo de sus álbumes, Hexenhammer, si bien de este tocaron tres temas más una versión y de su primera obra, seis.
Arrancaron con Executed con una Seraina Telli a las voces, que llevaba un pie de micro personalizado, dispuesta a no dejar títere con cabeza. Ya desde el primer tema, se veía actitud, mucha actitud por parte del quinteto, no tan solo de la vocalista, sino también del resto de la banda, sobre todo de las guitarristas Romana Kalkuhl y Sonia Nusselder, esta última la reciente incorporación de la banda, no quedándose atrás, la batería Lala Frischknecht, siendo Jeanine Grob al bajo algo más estática a lo Ian Hill, sin que ello signifique que fuera manca para tocar su instrumento.
Fueron alternando temas de su primer y segundo disco, gustando mucho We eat your children o la que da título a su nueva obra, Hexenhammer, o haciendo que todos coreáramos los coros de la estupenda Bloody Rose, de lo mejor de su primer disco. El sonido acompañaba, si bien andaban escasas de luces.
Las revoluciones bajaron con el medio tiempo que es Save me, pero volvieron a subirlas con la agresiva Black widow dejando bien a las claras que a ellas los que les gusta es la caña, la caña clásica. Dando las gracias por estar tocando aquí siendo especial esta noche para ellas, llegó el turno de Open your mind, también de un corte clásico, con una voz desgarradora con destellos de calidad.
El momento flojo de su actuación, para mi, fue la versión de Dio, en esta ocasión Holy diver, que también han editado. Que si, que no la hicieron mal ni mucho menos, pero, siendo ya malo que hagas una versión, (siempre bajo mi punto de vista), ¿ha de ser constantemente de Dio o de Motörhead? Que los grupos se lo hagan mirar.
Pero bueno, por lo menos no la dejaron para el final, reservando para este caso el tema que da nombre al grupo, en el que se dejaron todo lo que llevaban dentro. Y es que estas cinco chicas aún darán mucho que hablar. Una pena que cancelaran sus fechas como cabeceras el pasado octubre, pues habríamos podido verlas en un set completo. Supongo que la unión al cartel con Grave Digger imposibilitaba dichas actuaciones. Si siguen por esta senda, pueden tener un buen futuro. No hay duda que es una banda de directo.
Set list Burning Witches:
- Executed
- Metal demons
- We eat your children
- Hexenhammer
- Bloody rose
- Save me
- Black widow
- Open your mind
- Holy diver
- Burning witches
Diez minutos antes de la hora prevista, luces fuera y comenzó a sonar la intro de rigor mientras veíamos cómo en el escenario, aparte del telón, se habían instalado varias figuras de muertos vivientes, zombies, representado parte de lo que lleva su nuevo disco The living dead. Había hambre de Grave Digger, pues si no me equivoco, hacía ocho años que no tocaban en una sala en Madrid.
La muerte que siempre acompaña a Grave Digger se paseó por el escenario para hacer de paso previo a la salida de la banda, la cual lleva un nuevo batería Marcus Kniep, que no es desconocido para la banda, pues ya se encargaba de los teclados en las últimas obras de los alemanes. Por lo demás, los ya clásicos Axel Ritt a la guitarra y Jens Becker al bajo, todos ellos capitaneados por Chris Boltendahl.
Fear the living dead fue lo primero en sonar, la cual enlazaron con una gran Tatoed rider, viéndose en estos dos temas que la banda estaba más estática que en anteriores ocasiones. Aún no sabía que Jens Becker salió a tocar enfermo con un resfriado, y Chris tampoco estaba para tirar cohetes, aunque se dejó la piel. El que no paraba era Axel Ritt.
The clans Will rise again, envuelta en cañones de humo, sonó un poco floja, aunque esto cambió con Lionheart, tema que no sacas de su setlist ni con agua hirviendo, si bien yo hubiera optado por otra de ese gran disco que es Knights of the cross. Pese a que sus últimos trabajos están pasando más desapercibidos, siguieron defendiéndolo con Blade of inmortal, aunque gustó mucho más la directa Lawbreaker que fue la siguiente, la cual incluyó en su inicio pirotecnia en los laterales de la batería.
El primer guiño a su Tunes of war fue The bruce (the Lion King), en la cual salió la muerte enarbolando la bandera escocesa. La interpretación fue de lo mejorcito de la noche, no dejándosela al público, sino cantándola Chris como si fuera el primer día. Permaneciendo en Escocia, llegó el turno de The dark of the sun con más pirotecnia y el público jaleando el nombre del público al final de la misma.
Se notó un bajón en la entrega del público al enfrentarse con Call for war, mas se recuperó con la maravilla que es The curse of Jacques, la cual presentó Chris como una de sus favoritas. Ante la pregunta de si queríamos una canción rápida siguieron con la aplastante Wardog, para continuar con la más densa Season of the witch, que para mi sorpresa, encajó bastante bien el público.
Sonido de gaita pregrabado como intro para Highland farewell, con un Marcus Kniep muy animoso con el público, pero con esta el público no se animó precisamente, y con Circle of witches, saltando a 1995, tres cuartos de lo mismo, si bien esta gustó más. Excalibur sigue siendo una de las favoritas del público, pero nada que ver con una gran Rebellion (The clans are marching), que se inició con Chris y el público cantando el coro del tema sin instrumento alguno de por medio, después a saco con ella, incluso con la muerte tocando la gaita ahora si, en directo. La mejor manera de despedirse.
Los bises fueron de curiosa elección, la hímnica Healed by metal que no quedó mal. Después se arriesgaron con Zombie dance, reconociendo el propio Chris Boltendahl que pocos grupos se atreven a grabar e incluso tocar un tema como ese. Un tema en exceso festivo combinando metal y polka, y en el que la banda quería que participáramos. Pues bueno… en otros países puede que cuaje, pero no fue el acierto que el grupo pretendía. Otra cosa fue la manera de despedirse, con su imprescindible Heavy metal breakdown, que puso la sala patas arriba.
No sé si Grave Digger volverán a pisar España, en sala, festival o lo que sea, espero que si, si bien es verdad que se ve mayor a Chris Boltendahl, pese a lo cual, hizo un buen concierto, además sonando bastante bien, al menos en las primeras filas. De allí diría que todos nos fuimos contentos, y esperando que el hambre por la banda no cese.
El Set list Grave Digger fue:
Intro
- Fear the living dead
- Tattoed rider
- The clans will rise again
- Lionheart
- Blade of the inmortal
- Lawbreaker
- The bruce (The Lion king)
- Dark of the sun
- Call for war
- The curse of Jacques
- Wardog
- Season of the witch
- Highland farewell
- Circle of witches
- Excalibur
- Rebellion (The clans are marching)
Bises:
- Healed by Metal
- Zombie Dance
- Heavy Metal Breakdown
Crónica y fotos: Fernando Leal Vielsa











Sin comentarios