2023. Este es el año en el que volvemos por completo a la normalidad a los conciertos? Bueno… Casi habría que describir lo que es la normalidad y sinceramente, ni a mí me apetece hacerlo ni a vosotros leerlo. Pero por mi parte lo que quiero es volver a ver más de 100 actuaciones a lo largo de los 365 días. Sea como sea por algún sitio había que empezar.
Perennial Isolation en Silikona inauguró mi año. Me gustaría empezar a escribir hipérbole tras hipérbole pero no será el caso. Tenía muchas muchas ganas de verles desde hace años pero eso no hizo que pudiera pasar por alto que el sonido no jugara a su favor. Por mucha intensidad que le pusiera Albert, voz y bajo, su batería me sacaba de lo que estaba viendo, no el trabajo de Víctor en sí, sino su caja. Toda una pena.
Aún así quisiera insistir en la gran labor de Albert, no solamente en la interpretación del set y por la pasión demostrada, sino porque no puedo dejar de mencionar la petición al técnico de luces para que hiciera algo con ellas. Como persona que ha realizado fotografía de conciertos durante años quisiera lanzar un consejo: el rojo de frontal nunca es una buena opción.
Grima se hicieron de rogar, casi 20 minutos más tarde de lo que se los esperaba, pero cuando aparecieron sobre el escenario, ante una Silikona a reventar, de hecho la vez que más llena la he visto, todos nos pusimos a sus pies al segundo, olvidándonos de la espera en cuanto empezaron a tocar «Gloomy heart of the coldest land».
Y es que su presencia, ataviado el cuarteto con túnicas y unas máscaras simulando árboles, dio un plus a su actuación. Su show se apoyó fuertemente en eso y en, evidentemente, sus canciones, apenas 10 eso sí, que sonaron demoledoras, sin dirigirse una sola vez al público más allá de con pequeños gestos de Vilhelm, su líder, y una reverencia al final. Es algo que a priori criticaría, pero que en su caso encajó perfectamente con su propuesta.
Lo dije líneas atrás y lo repito, nos pusimos a sus pies. Y ya no es que Grima venga de lanzar uno de los mejores discos de black metal de 2022, «Frostbitten», y claro, eso atraiga a la gente a verles en directo y se entregue a su interpretación, eso puede parecer lógico. Lo llamativo, lo meritorio, es que lo hace cuando apenas pasaron seis meses de su última visita a esta misma ciudad y cada canción fue celebrada como si fuera la última.
A partir de aquí podría reiterar en lo mismo, alabar una y otra vez su paso por el escenario, empezar a nombrar canciones y hacer una crónica del setlist, que si “Giant’s eternal sleep” esto, que si el acordeón (disparado) de “Siberian sorrow” lo otro… Repetirme hasta la saciedad para llegar a las mismas conclusiones: estamos ante una de las mejores bandas de black metal de la actualidad, sí, atmosférico, pero black metal, y Silikona se les ha quedado pequeña.
Crónica: Alejandro Sanz
Fotos: gema@metaltrip.com














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