Ahora toca el turno de hablar de los grupos que integraban el cartel del Heidenfest en su concierto de Dortmund el día 8 de noviembre y que son los siguientes:
Entramos a la Sala en mitad de la actuación de Dyrathor, que ya de por si era muy breve, por lo que solo les pudimos ver tres canciones. Son un grupo de black, viking Metal alemanes. Parte de los integrantes de la banda ibán vestidos con pieles, cotas de malla y al uso vikingo, muy activos encima del escenario. Hay que destacar que sus miembros son muy jóvenes y tendremos que esperar más trabajos para ver si es un proyecto o se convierte en un realidad. Musicalmente no les conociamos de nada, pero las canciones que le pudimos ver sonaron muy compactos y sobre todo con muchas ganas de agradar. Estuvieron correctos y fue un buen aperitivo para lo que se nos venia encima el resto de la tarde.
Los siguientes en actuar eran Manegarm. Esta banda procede de Suecia y hacen pagan/viking metal del bueno pero a su vez con toques de Black agresivo y en algunos temas, también se pueden encontrar acordes de folk lo cual hacen que su música sea bastante peculiar. Comenzaron su show con el escenario totalmente de color rojo intenso, en plan como si fuera la antesala del Infierno, el garito lo tenían bastante lleno de incondicionales todo lo cual hacía presagiar que íbamos a ver un concierto de los guapos y así fue. Qué diferencia entre esta actuación y la que vimos en el Summer Breeze de este verano, de la noche al día. Contaron con más público, con mejor sonido y se lo curraron pero bien. Se les veía disfrutando y mucho más entregados que en el gran festival alemán. Su violinista, Janne Liljeqvist, no paró de moverse durante todo el concierto, muy animado y consiguiendo que bailáramos como locos. Mucho headbanger había con Manegarm.
Su cantante, Erik Grawsio, se marcó un concierto en condiciones; su voz y su actitud en el escenario dista bastante de la de muchos de los cantantes nórdicos ya que conecta con el público y no se limita sólo a echar gorgoritos, su voz tiene matices elegantes dentro de la rudeza con la que nos deleita durante todo el concierto, mucha mezcolanza de temas, tan pronto sonaba Black intenso y al siguiente tema se marcaban un folk con entradas a lo Blind Guardian que hacía que saltaras de nuevo. Presentaron algún tema de su sexto álbum, «Nattväsen» que saldrá a la venta muy pronto y en general todos bailamos, hicimos el burro y nos lo pasamos muy bien con esta banda sueca. Muy bien por Manegarm.
Entre grupo y grupo sólo pasaban unos 10 minutos más o menos, así que había que correr siempre para ir al baño, para pillar hidratación o para intentar comer (cosa bastante complicada por la cantidad de gente hambrienta que había siempre y los dos únicos puestos que había de papeo). Después de que Manegarm finalizaran su concierto, nos dimos cuenta que eran los propios miembros del grupo los que hacían de pipas, es decir, se desenchufaban sus instrumentos, recogían, etc – esto mismo pasó con todos. Curraban tocando y después como niños buenos, dejaban el escenario impoluto para dar paso a un grupo nuevo y vuelta a empezar. Curioso.
Estábamos muy deseosos de ver el directo de la banda que venía a continuación, Catamenia y de la cual, Javi nos ha estado dando la brasa, por no decir el coñazo durante bastantes semanas. El escenario se puso para la ocasión ahora de color azul semi-oscuro, con acordes de película gore tétrica de miedo como intro; empezamos bien, la intro esta se tiró bastante más tiempo de lo debido y no venía a cuento cuando sólo tienes 40 minutos de actuación, capullos. Eso no se hace. Pon un pelín y sal a comerte el mundo cosa que desgraciadamente los Catamenia no hicieron.
Hay que reconocer que durante su actuación tuvieron un sonido bastante malo, por lo que poco pudimos disfrutar de ellos. Sonaba todo como muy liado, una maraña de notas todas juntas que hace que no puedas distinguir nada, sólo un bruaaahhhh raka raka raka y eso cansa. Mira que ellos lo intentaron pero como que no. La verdad es que de todos los grupos, fueron los que más se les notó que no estaban a lo que tenían que hacer. La reacción del público fue de castigo hacia éllos y había muchísima menos gente que en Manegarm, es más, estábamos casi en familia. El cantante le cedió demasiado protagonismo al guitarrista y la verdad es que se le notaba de que no era su noche. Estaba encima del escenario, se movía como unos centímetros y no hacía nada, le pasaba el muerto al guitarra que daba gusto. Estos finlandeses dicen mucho en disco y se callan en directo. Toda la temática a la cual está dedicado el grupo, al culto del lobo, se quedó en un perrito y fue desgraciadamente la decepción del festival. Aprobado por los pelos para que Javi no se me enfade.
Después de intentar pillar algo de comer y viendo que mi hambre era igual de grande que la cola que había en los dos puestos de papeo, decidí pillar unas gominolas (como cuando ibamos al cole, que bonitos años), que no es que sea algo muy heavy de entrada, pero que se convirtió en una de las sorpresas del Festival. Te venden una especie de trocitos que a primera vista te crees que son como dados de regaliz y lo heavy es cuando lo pruebas, Black Metal. Es algo que de regaliz cero pero que está saladísimo y encima pica mogollón y para colmo cuando se te medio deshace en la boca huele a rayos, todo una gominota satánica acorde con el festival. No sé de qué está hecho ni de qué va el invento pero si alguien quiere probarlo, en casa tengo alguna gominota vikinga todavía.
Después de catar las delicatessen en forma de gominola, fuimos al recinto una vez más, para ver a los Equilibrium. Estos chicos son una banda de Viking Metal alemán, que combina esta tendencia musical con toques de Black Metal. Han alcanzado cierto renombre en su país y han entrado en las listas de éxitos de Alemania en alguna ocasión, ya sabéis que eso es algo bastante inusual en este tipo de grupos. Se notaba que jugaban en casa y tenían una de las mejores entradas y animaciones de la tarde. Sus canciones hablan de los temas típicos de mitología, tradiciones escandinavas y cantan todo en alemán del bueno. Todos los ingredientes los tenían para que me gustaran e iba yo toda dispuesta a disfrutarlos.
Comenzaron con una intro de más corta duración que los grupos anteriores y con todo el escenario con luces verdes oscuritas y cuando se aclaró un poco, pudimos ver que habían colocado una bandera de Bavaria donde la batería. Aparecieron los Equilibrium y aquello empezó a sonar que era una pasada. Zapatilla, zapatilla, zas, zas, una caña tremenda. Llevan una bajista, Sandra Völkl, una de las pocas representantes femeninas del festival y que tocó muy bien y nos alegró los ojos a más de uno. Todo era fenomenal, un ambientazo muy guapo, unos temas tremendos hasta que uno de los nuestros dijo, dónde está el batería? – entonces ahí vino lo curioso. No había batería pero dicho instrumento sonaba como el Terrana con el Micky Dee cuando se cabrean. Cómo que no hay batería, qué dices, tú estás borracho ya o qué? – pués sí, el batería (un tal Manuel di Camillo) hizo pellas el sábado y sólo estaba su instrumento (suena mal esto, no?) pero él debía estar en el bar.
Ahora hay que reconocer, que tiene mérito pero gordo que sonara como sonaba aquello siendo algo pregrabado. Lo digo por acoplar todos los instrumentos y el cantante, al sonido grabado de la bateria. El que lo mezcló se merece un monumento porque si no mirabas al escenario y te coscabas del asunto, nada parecía que estuviera grabado. También sonaban por ahí unos teclados que yo tampoco descubrí dónde estaba el interfecto. No sé, aquello sonaba muy bien pero para eso me compro un disco. En resumen, como mérito técnico se merecen un diez, como artistas, pués ….me pareció un engaño. Habrá que verles más veces para comprobar la calidad en directo. Se admiten comentarios.
Uno de los grupos invitados para esa fecha en el Heidenfest eran los Thyrfing, era un grupo por muchos esperado. Thyrfing son un grupo sueco cuyo curioso nombre procede de una espada de la mitología nórdica. Llevan ya un montón de años dando caña y han aparecido por bastantes festivales pero no había tenido la oportunidad de verles y tenía mucho interés. Digo que yo tenía muchas ganas de verles pero no así la mayoría de los asistentes ya que el recinto se quedó bastante desanjelado, una pena pero también puede ser que los ven bastante a menudo tocando por allí.
Empezaron su actuación con otra intro igual de coñazo que el resto ahora acompañada por las luces rojas del escenario. Después del tatachán, tatachán correspondiente, salieron los Thyrfing pintados en plan como Turisas y demás vikingazos. Desde el primer momento tuvieron graves problemas con el sonido lo que deslució mucho su correcta actuación. Se empezaron a poner nerviosos porque arreglaban una cosa y se les iba la otra. Lástima porque no dieron todo lo que pueden y encima no por su culpa. Justo al poco rato de terminar su actuación se les podia ver y hablar con ellos en el puesto de camisetas que tuvieron en el Hall de la Sala durante toda la tarde.
Después de los Thyrfing, venía el grupo al cual tenía yo más ganas de ver junto con Finntroll, me refiero a los suizos Eluveitie. Dentro del recinto había un montón de gente esperando su actuación, fue la banda que más atrajo junto con los cabeceras finlandeses. Su pasada actuación en el Summer Breeze nos dejó bastante decepcionados a más de uno, ya que acababan de abandonar la banda dos miembros importantes dentro del grupo (los hermanos gemelos) y debimos pillarles en una etapa de transición porque de verles en dicho festival en el 2007, a verles este año 2008, era como de la noche al día. Sin embargo, esta vez ya parece que las cosas han vuelto a ser como antes y ser marcaron el conciertazo de la noche para mi gusto. Brutal.
Después de la intro muy folk (parecía el Asturias patria querida) aparecieron sus componentes con su violinista Meri Tádic, que salió con ganas de comerse el mundo. Ella y su acompañante, Anna Murphy, fueron de las que más animaron al público de todo el festival. Anna toca un instrumento medieval que es como una máquina de hacer churros que se llama hurdygurdy y que suena ancestral y le da ese toque folk tan guapo que tiene esta gente. Su concierto fue genial, animando todo el rato al personal, moviéndose, bailando, no sólo haciendo headbanging, sino comunicándose con el personal algo que eché de menos en el resto de las bandas que se dedicaban a estar estáticas y soltar la parrafada. Los suizos se dedicaron a descargar principalmente temas del «Slania», un discazo. Si os gusta el rollo medieval duro, no dejéis de escuchar a esta gente.
Su cantante, Chrigel, con su pintas rastas raras y su maquillaje tiene más carisma que treinta de los que habían pasado antes por el escenario. Estuvo la mar de comunicativo con el público (bueno, para lo que son estos grupos, ojo) y repartió cerveza entre las primeras filas. Fue muy guapo un tema que se marcaron con las flautas y todo el público dando palmas, les quedó precioso, muy emotivo. Hubo bailoteo a raudales y mucho salto. Me encantó y se me ha quitado el mal sabor que me dejaron en verano, esperemos que continúen así porque molan mucho. La frase del festival fue que entre pitos y flautas (nunca mejor dicho) los Eluveitie se salieron. Una pena que solo tocasen una hora.
Después de los saltos y bailes medievales folks con los suizos, nos tocaba dar la bienvenida a los noruegos Enslaved. Los esperabamos por su trayectoria y por su gran disco que acaban de publicar, «Vertebrae». Estos chicos deben ser los que más pelas tienen del festival ya que llevaban una pantalla detrás, efectos técnicos, humito, luces guapas, de todo un completo. Fueron los únicos que cambiaron la bateria y utilizaron la suya propia.
Enslaved salieron, cogieron los instrumentos y raka raka raka. El sonido estaba tan alto que molestaba bastante, no se oía bien del volumen tan bruto que le pusieron y en la moderación está la clave porque sonaba fatal, tipo ruido insufrible. Nos tuvimos que poner unos tapones a ver si aquello se enmendaba pero como que no. Muchas imágenes dantescas de guerras y sufrimiento se proyectaban en el escenario, eso acompañado del raka raka y de que no hacían nada nada más que aporrear todo lo que llevaban, me llevó primero a sentarme y luego a dormirme, fatal por mi parte pero yo me animo con nada que hagan o sea que no hicieron na. A ver si en otra ocasión estamos las dos partes mejor.
Después de los noruegos, le tocaba el turno a los representantes irlandeses en el Heidenfest, los Primordial. Este año ya hemos tenido la suerte de verles en varios festivales, así que ya sabemos como se las suelen gastar. Primordial siempre dice lo mismo, somos Primordial from the Republic of Ireland para empezar, aunque mucha gente ya se ha coscado del tema por la banderita que nunca falta en donde toquen, lo que nos parece muy bien. Muy patriotas ellos. Su cantante, Alan, siempre sale con la cara pintada en plan niño malo y me recuerda cada vez más en sus movimientos al cante de Axxis que no tienen nada que ver pero son como dos clones, uno con la cara pintada y el otro recién lavado. La verdad que una de sus funciones que es levantar a la gente, lo consigue.
Sorprendentemente la gente no respondió a este concierto y se quedaron fuera de la Sala y de los grupos que eran cabeza de cartel, fueron con diferencia los que menos público tuvieron. El sonido durante todo el concierto fue aceptable, con mucho menor volumen que Enslaved (lo cual agradecimos muchos) y un show calcadito al que han dado en los festivales de verano. Hacen un pagan metal como muy intenso y son aclamados en cada concierto. Despiertan pasiones. Suenan muy bien, son muy buenos músicos y dan caña, qué más se puede pedir?. Dejaron el listón muy alto en el Heidenfest.
Mira por donde se me pasó toda la tontería cuando iban a salir Finntroll, mi grupo favorito de la noche. Estos finlandeses son súper divertidos, marchosos y suelen darlo todo en el escenario. Y a buen seguro que lo hicieron y así lo reconocimos todos los que allí estabamos presentes. Con sus pieles y pintarrajeados de guerra vikinga, se dedicaron a descargar su música tan característica. Por supuesto tocaron el Ur Jordens Djup que nos hizo saltar.
Su vocalista está muy chupaíllo para ser un vikingazo pero asusta el tío con su voz gutural. El sonido fue mucho mejor que las dos bandas anteriores y aunque estábamos muy cansados todos tarareamos sus himnos nórdicos. Es un placer ver a esta gente que te quita la depre a golpe de canción vikingo/medieval. No pretenden nada más que hacer pasar un buen rato a su público sin virtuosismos ni nada por el estilo y por eso se salen siempre (menos cuando hacen la infumable versión del Cocaine del Clapton que gracias a Thor no lo hicieron esta vez). Fue la única banda que tenía prevista una hora de actuación y se nos pasó volando, mucho más que con alguno anterior. Si no les habéis visto, no os los perdáis. Aupa Finntroll.
Para finalizar este Festival nos esperaba Einsregen, que es una banda alemana que fue elegida entre los visitantes de la web del Festival para participar en este concierto. La verdad que tenían un estilo bastante peculiar, con mucha participación de los teclados que por momentos podia recordar a Crematory, pasando a un Metal Industrial. Era un grupo con temas muy variados y donde destacaba la presencia de su cantante Roth, tanto por su voz, como por su físico. Como eran el fin de fiesta y fuimos pocos los que aguantamos hasta el final, su actuación se prolongo casi una hora y media, poniendo fin así a un Festival muy interesante, en la que la mayoría de las bandas estuvieron a muy buen nivel.
Crónica: javier@metaltrip.com / rocio@metaltrip.com
Fotos: ferson@metaltrip.com / Antonio «El Jefe»


























1 comentario
marco antonio
buenisima banda q viva el rock asi como de la puta