El tiempo pasa por la ciudad segoviana de Cuéllar. Desde los cuatro vientos, un nombre se susurra en la lejanía del horizonte. Las hojas de los árboles resisten el ataque otoñal, pero sucumben a la triste realidad. En su caída, seis jóvenes observan también la opresión de la sociedad en el mundo del metal/rock underground. Más allá de los límites insospechados de la imaginación personal, las puertas de la inspiración convergen en esa idea que se enclava en las mentes del grupo Hijos de Overón. No eran agujas encerradas, ni siquiera piedras perdidas en las sendas salvajes de la memoria, sino algo nuevo que buscaba su sitio en el ámbito nacional. Por suerte, la clave fue interpretada, al instante, gracias al espíritu de la banda. Después de encontrar un nuevo camino hacia el futuro, la convergencia clásica y moderna empezó a generarse bajo ese nombre que provocó la aparición de una obra maestra musical, la cual se denominó «Titania».
Desde los abismos de la imaginación, «Nexo» imbuye una narración instrumental de valentía y honor que consigue generar el clímax adecuado en la mejor apertura del disco. El vestido de gala corre a cargo de Elena Alonso, cuyos dedos rejuvenecen cualquier superficie musical que tocan. Cual película épica de simple programación, la dulce tesitura se vuelca en «Mirando Atrás». A través de una melodía sublime y unos redobles de batería tremendos, la canción se desgrana en un sonido dual de guitarras digno de una producción asombrosa. Entre Diego y Joni hay mucho más que una simple sincronización, hecho que se evidencia en la equivalencia rítmica y solista a velocidad de vértigo. Nítido y limpio cual lago de cristal, el tono vocal de Raúl sigue en su crecida madura hacia el estrellato nacional, brillando en las líricas y la facilidad de canto. Otro protagonista indiscutible es el bajo de Fernando, el cual sobresale del grupo sin esperar a los breaks o las pausas. En brevedad e intensidad, seguir con «Maldito Infeliz» es un golpe directo a la acústica sin piedad en la línea argumental. Modulando el tempo según los sentimientos y zonas teóricas, el grupo se hace fuerte en mantener la calidad musical cueste lo que cueste. Ya sea con una ambientación medial, el uso de una potente línea grave, un solo escoltado de harmonizaciones dobles… ¡Cualquier técnica es un juguete a las manos de Hijos de Overón! Si no ha habido suficiente todavía para apreciar la creatividad del grupo segoviano, otra oportunidad toca con «Nunca Será Igual». Por medio de un solo melódico introductorio muy afilado, el tema se desarrolla en una inspiración clásica que combina el power old school de galopes y una estética veloz suave. La juventud laríngea de Raúl es debatida, bastantemente sutil, por un dueto teclista de Elena. La destacada versatilidad en los momentos clave de la canción, incluyendo el estribillo, concretan un unísono coral que, en directo, ¡sería la hostia!
Un poquito de aspecto tecnócrata moderno aparece con «Tocado por Dios», más en especial, el sobresaliente bajo de Fernando y el rol de Elena en las teclas. Aun no se ha mencionado la voluntad baterista de Biru, quien abraza el doble bombo siempre que puede, otorgando una fuerza sonora considerable en favor de la ilusión musical. Hasta el momento, la esencia más pura de Raúl permanece escondida, aunque su secreto laríngeo se desvela en «Vera Cruz». Entre el juego armónico de ambas guitarras con las síncopas de ruptura y la velocidad a tempos medios, los coros guturales en el trasfondo lírico son una prueba de fuego que el cantante supera con creces. Bien se percibe la cuidadosa producción sonora del álbum; ¡un afán de superación respecto a los trabajos previos! La base de sostén se torna imprescindible cuando retumba «Su Gran Mentira» y acota la composición a un conjunto de matices old school que recuerda a bandas como Rhapsody gracias al portento bajista y su importancia junto a Biru. Mientras el resto de cordófonos se mueven entre la acústica y la belleza solista, la atención queda fija en las dotes de la retaguardia instrumental que no siempre se le da la importancia necesaria. La mejor característica de Hijos de Overón es su resistencia al olvido del mundo underground, así que «Nacer para Ser Fuerte» instiga esa ilusión temática a través de unos ritmos pegadizos y bien coordinados por un bien común; dejar que Raúl reúna al público en la palma de su mano y les recite verdades indiscutibles. A la vez que él, las zonas melódicas repiten el mensaje de múltiples maneras. Por ejemplo, trascribiendo las palabras en notas y acordes de tonalidad mayor, sin quitar mérito a ese solo de una singular destreza.

Este álbum va finalizando y el análisis da su preferencia en «Morado y Jazmín». Encontrar tantos matices diferentes y sonidos variados repartidos por el grupo en tres minutos no se puede hallar fácilmente. Mover la cabeza en la fuerte gracilidad de la lírica, notas aisladas en los riffs principales apoyadas por unos graves exaltados, percusión suave y rompedora de estilo clásico… ¡No dar el gusto propio aquí es una blasfemia! El cambio medial que se torna en un agradable break inesperado ya habla por sí solo. No obstante, la banda se guarda la mejor sorpresa en la duradera «Prende la Llama». Nueve minutos de intensa creatividad que no tiene comparación con lo escuchado, previamente, en «Titania» ni en toda la discografía. Podría ser un guiño a la progresía musical, pero cuando van apareciendo las diversas colaboraciones, el power metal/rock nacional se viste de oro para la ocasión. Dani de Ars Amandi y Nano de Dünedain en el acompañamiento vocal, el teclado de Ernie que embellece a Zenobia… Y la presencia femenina de Tania, una cantante en potencia perteneciente a Saltimbankya. Nadie puede resistir la tentación de corear el estribillo, pues está creado en función de empoderar a los fans. De esta manera, la duración no tiene importancia ni cobra menosprecio, ¡porque hacerlo es una completa falta de respeto hacia el arte segoviano! Desde la experiencia y el arduo trabajo que conlleva crear un álbum fantástico sin ayuda de discográficas u otras agencias externas, Hijos de Overón se laurea en la cosecha del éxito por el ámbito nacional, abandonando las cavernas del underground de una vez. ¿Cuándo se darán las grandes oportunidades a una banda que no ha dejado de enriquecer a la cultura musical extrema desde hace años? ¡Pronto, muy pronto, de seguro!
TrackList
- Nexo
- Mirando Atrás
- Maldito Infeliz
- Nunca Será Igual
- Tocado por Dios
- Vera Cruz
- Su Gran Mentira
- Nacer para Ser Fuertes
- Morado y Jazmín
- Prende la Llama
Nota Final = 9,5/10
Reseña realizada por Redacción MetalTrip




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