11/03/2014
Esta era una noche especial, de esas noches que los “metalheads” ansiamos durante meses, esas noches que queremos recordar para siempre, y que se quedan grabadas en nuestra retina a fuego y sangre. Scorpions tocaban por segunda noche consecutiva en la capital española, y esta vez acompañados de los irreverentes Steel Panther. Desde primera hora de la tarde, las colas auguraban lo que se había anunciado hacía meses: habría lleno absoluto. Se notaba expectación en el ambiente, pues la energía que la gente desprendía se contagiaba por doquier. Gente de todas las edades, entrados en años, jóvenes rockers, preciosas damiselas con cinturones de balas, niños con sus padres, cuarentones de camisa y calva ansiosos de vivir sensaciones pasadas. Si alguna vez alguien se pregunta qué es el Rock, que lo pruebe en eventos como este.
STEEL PANTHER
Salir a escena tras “The Number of the Beast” es saber de qué va este juego. Steel Panther están donde están porque conocen sus cartas, conocen lo que son y saben lo que ofrecen: fiesta. Ya en Barcelona, no como teloneros de nadie, reventaron la sala. Son un cachondeo constante, y quien no los haya visto no sabe lo que se pierde. Horas antes del concierto, el vocalista, Michael Starr, estuvo compartiendo tiempo con los fans, haciéndose fotos y pidiendo un gimnasio. Si, así como leéis, un gimnasio. Están en forma, porque saben que esto no es solo sexo, drogas y Rock and Roll. Eso sí, tampoco le hacen ascos al triplete, sólo había que ver la “ternura” con que cogía a las chicas para hacerse las fotos.
Salieron a escena con “Eye of a Panther”, y la gente que había ya en el recinto, se entregó a la fiesta desde el minuto uno. Un acceso al recinto, por cierto, del que mucha gente se quejó, pues los conciertos empezaron con puntualidad, pero cuando terminó Steel Panther aún había gente entrando. Ya sabemos cómo es esto, el Madrid Arena hizo mucho daño, y pagamos aquellos que no tenemos nada que ver, como siempre en esta nación de dirigentes corruptos.
“Tomorrow Night” dejó claro que este grupo no es sólo vacile, que también tienen calidad musical, con un Michael en plena forma de voz, con ese toque tan Motley Crüe en su sonido, con unos agudos a los que poco cantantes pueden llegar. Show aparte el de Lexxi Foxx, con su tocador al lado del micro (un tocador típico de camerino de bajos fondos), morritos constantes, movimientos de su melena “Pantene” y mucha simpatía, repartiendo púas por doquier. Fue entonces cuando empezó el show de Steel Panther. Eso que les hace tan especiales de ver en directo. Chuleta en mano (pintado, no en papel, más profesional), Satchel se dirigió al público en inglés y luego en español, para dejar claro que Michael “Tiene la poia pequeña”. Michael seguramente no sabía su significado, porqué lo celebró como si de un piropo se tratara.
Aprovechando el momento, Satchel se dirigió a las chicas de las primeras filas invitándolas a pasar un buen rato después del concierto, asegurando que “mis huevos saben a fresas”. Jolgorio general, risas y mucha alegría. Eso es lo que transmiten Steel Panther, por eso están donde están, además de por sus letras políticamente incorrectas, que seguramente también tengan algo que ver en su éxito tan explosivo con apenas dos discos.
“Asian Hokker” es un temazo, con un medio tiempo realmente bestial. Si bien es cierto que presentaban nuevo álbum, ocho temas y poco más de cuarenta minutos es poco tiempo para deleitarnos con todo su arsenal. El momento “romántico” de la noche llegó con su éxito “Community Property”, la oda al pene. Ese tema llevó de forma abrupta al final de concierto, con el tema más cañero de la noche, un “Death to All But Metal” bestial, que dejó esa sensación de “por favor, tocad toda la noche”, movimiento pélvico lascivo incluido, que si escuchas la letra con atención, entiendes el gesto. Un final de fiesta que dejó al público preparado para lo que estaba por venir.
El setlist de Steel Panther fue:
Eye of a Panther
Tomorrow Night
Asian Hooker
Just Like Tiger Woods
Party Like Tomorrow is The End of the World
Community Property
Death to All But Metal
SCORPIONS
Lejos del eterno debate entre las nuevas generaciones o los viejos carcamanes, Scorpions son y serán unas leyendas, y esta doble fecha en la capital confirmó lo evidente. Ver a generaciones compartiendo la pasión por el Rock más añejo y que marcó a tantos grupos venideros es el colofón a una carrera marcada por el éxito. La despedida de Scorpions de los escenarios ya lleva tres años y araña el cuarto, y parece una broma de mal gusto. Además de obviar la palabra “despedida” como “cazadolares/euros”, es obvio que los grandes en algún momento tienen que decir adiós.
La salida tras la intro, con “Sting in the Tail”, es desde mi punto de vista mucho más floja de lo que se espera de los alemanes. Quizás ese último álbum de 2010 ya denota los primeros síntomas de decadencia compositiva y la necesidad de una retirada, además de los numerosos proyectos paralelos. Además he de admitir que Kottak no luce su talento en este tema, me parece muy flojo en comparación con los clásicos de la banda. Le siguió “Make It Real”, como si se tratara de una metáfora de los sueños de muchos de los asistentes, ver por primera, y quizás última vez a sus ídolos sobre el tablado. Algún iluminado aseguró que Klaus ya no era un portento sonoro, quedando esa afirmación perdida en la categoría de su voz, la que se pudo comprobar en esa fantástica noche que fue el 8 de Marzo de 2014.
Antes de descargar la maravillosa “The Zoo”, el cantante, de ya 65 años, compartió con la audiencia la felicidad de estar por segunda noche consecutiva frente al público no sólo madrileño, sino que frente a un público venido de distintos rincones de la península. Muy cercanos durante todo el concierto, no dejaron de repartir baquetas y púas, y de tener gestos con las primeras filas, con las gradas laterales y con todos los asistentes en general. Volviendo a los temas tocados, el setlist es casi perfecto, y “The Zoo” es de esos temas que gana en directo, a pesar de los efectos de sonido hechos por el artilugio ese al que nunca le he tenido demasiada simpatía. Hubo de todo durante la velada, temas cañeros, baladas, ilusiones que brillaban en el público y en los rostros de los miembros de la formación. Con “The Best is Yet to Come” se vieron las primeras lágrimas en la audiencia, lo que demuestra que en esto del Rock and Roll, el Heavy Metal y todas sus vertientes, no todo es ir de rompecraneos por la vida y ser lo más bestia posible.
Y como de baladas era el momento, “Send me An Angel” llegó para arrancar una ovación en la audiencia y un coro a miles de voces que ponía los pelos de punta. Si alguien se pregunta por qué estas bandas de dinosaurios no se retiran, es porque no creo que puedan vivir sin la sensación que produce el ver miles de gargantas cantar lo que desde tus dedos y cuerdas vocales se ha convertido en arte. Con la gente totalmente entregada, dándose abrazos, besos apasionados o simplemente mirándose y diciendo “estoy aquí, y lo están bordando”, llegó “Holiday”, con ese sólo que te lleva a los altares de las seis cuerdas.
Los ochenta de Scorpions llegaron con “Tease Me Please Me”, continuando la fiesta planteada por Steel Panther. Schenker es un chaval, por eso mención aparte, no paró ni por un segundo, de un lado a otro, saltando, cambiando de looks, tocando de maravilla y teniendo mil gestos con el público. Pero el show principal era Kottak, que con su “ataque” demostró que estos conciertos necesitan un punto de retoque extra. Desde su entrada en el 97, Scorpions rejuveneció la batería, dándole un punto más festivo. Las pantallas posicionadas en la parte de atrás estuvieron todo el concierto mostrando imágenes, pero durante el sólo de batería, se intensificó el “modo historia”, pecando Kottak en algún momento de confianza, dejando que se oyeran las baterías pregrabadas junto con las guitarras grabadas. Casi diez minutos de sólo, aderezados con el “despelote” del batería y la enorme cagada de la noche: besar la bandera de Portugal y decir “Viva España!”. Tímidos silbidos en el público y Kottak sin enterarse, mostrando esos tatuajes que adornan su cuerpo y que muestran su pasión por el Rock and Roll.
Schenker disfrazado es señal de que viene “Blackout”, uno de los buques insignia del grupo, y que en directo es un auténtico panzer. Fue el momento elegido para la primera despedida, de 3 que tuvo la noche, como si se tratara de una muestra de lo que llevan haciendo tres años: tenemos que irnos, pero no queremos. Por eso nadie dio por hecho el final del concierto con “Big City Nights”, con la palabra Madrid de fondo, en las pantallas que mostraban el clip del tema. Nueva despedida, pero que era evidente que no la última, pues quedaban los grandes transatlánticos de Scorpions, esos temas que al menos una vez en la vida has tarareado.
“Still Loving You”, “Wind of Change” y “Rock You Like a Hurricane” fueron el colofón final a una noche mágica, una noche que pocos olvidarán y que muchos no querían que acabara. Por cierto, que bestia es este último tema, es un himno, uno de esos que perdurarán en el tiempo y que jamás te cansas de oír. Pero Scorpions son un grupo agradecido con sus seguidores, y aunque la edad no perdona, nos deleitaron con un último postre, tras una tercera despedida y nueva distribución de baquetas (la envidia de no conseguir una por estar en las gradas, me mata).
“When the Smoke is Going Down” puso punto y ¿final? al paso de Scorpions por la capital española. Cuando se encendieron las luces del recinto, un aire de nostalgia y de tristeza impregnaba el ambiente, esa sensación de “enormes, pero nunca más”. Es estraño, pero por más que nos empeñemos en negarlo, los clásicos nos llenan de sensaciónes y sentimientos que son difíciles de apartar de nuestros corazones. Enormes Scorpions, eternos, inolvidables, vuestro arte hecho notas siempre tendrá un lugar en nuestro banquete musical.
El setlist de Scorpions fue:
Sting in the Tail
Make It Real
Is There Anybody There?
The Zoo
Coast to Coast
Loving You Sunday Morning
The Best Is Yet to Come
Send Me an Angel
Holiday
Raised on Rock
Tease Me Please Me
Hit Between the Eyes
Kottak Attack
Blackout
Six String Sting
Big City Nights
Still Loving You
Wind of Change
Rock You Like a Hurricane
When the Smoke is Going Down
Tenéis más fotos del concierto de Scorpions del sábado en nuestra página de Facebook.
Crónica y fotos: yalinku@metaltrip.com
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