14/11/2013
Segunda edición de este particular evento, el Symposium Fest, y esta vez con cuatro bandas, todas centradas en un estilo progresivo y experimental, y en la céntrica sala We Rock. Esta sala poco a poco va pareciendo cada vez más una sala de conciertos, aunque esa ambientación propia de Transilvania no termina de cuajar.
Elderdawn
Ataviados con largas gabardinas, vocalista y guitarra, y con una combinación de Death metal, Goth y toques de Power, Elderdawn abrían la velada, con algo de retraso y con la sala medio vacía. Muchos instrumentos sobre el escenario, que no pudimos disfrutar por la mala acústica de esta sala, que se empeña en llenar todo de un humo que si no es tóxico, está a una ecuación química de serlo.
Una pena, porque la propuesta de Elderdawn era interesante, con un vocalista que se parece a Halford en sus tiempos mozos, no en voz, pero sí en pose y físico. Eso hizo que el momento más alto del grupo esa noche fuera la interpretación de “Breaking the Law”. Muy corta actuación, donde destacaron por su animosidad y buen rollo, que sirvió para que la gente estuviera entretenida desde el inicio del mini festival.
Pareidolian
Con una cortina de humo que parecía que estuviéramos en Silent Hill, salieron a continuar la noche Pareidolian, grupo de vocalista femenina que combinan la música electrónica con melodías tenues y Heavy Metal progresivo. Una curiosa propuesta la de esta formación, que venía mermada por la no presencia de su bajista. Quien le suplió, cubrió con creces su hueco, a pesar de que el sonido de la sala, como siempre, no acompañó.
Continuas peticiones de modular bien la voz, pues no se oía prácticamente a la vocalista, deslucieron una actuación que de entrada parecía interesante, por lo original de la propuesta y por la voz de la bella vocalista, que si te acercabas podías oír. Una voz que, junto con el guitarrista, creaba una ambientación melancólica y por momentos muy lúgubre.
Buen aperitivo, pero que seguro podremos disfrutar en condiciones con unas mejores instalaciones sonoras y con menos humo que tragar. Un grupo que desde 2007 lleva trabajando en un estilo muy personal, con temas como “Voz Perdida”, que me resultó muy llamativa por la dulzura que desprendían tanto la melodía de la guitarra como la voz, llena de sentimiento.
Talesien
Aunque no eran los cabezas del cartel, la mayor parte del público estaba ahí por ellos, y se notó por la afluencia y por la entrega de los asistentes, animados desde el inicio al fin de su actuación. Era un concierto especial, pues era la despedida de su bajista, que por motivos personales se va del grupo. Una despedida por todo lo alto, pues no paró ni por un segundo de moverse de un lado al otro del escenario.
Sorprendentemente el sonido acompañó, y en directo esta banda muestra lo que vale. Una escucha a sus discos no hace honor a lo que muestran en directo, mucho más contundentes y con melodías suaves, pero con los instrumentos a todo trapo, con momentos de un Metal Progresivo muy contundente y poderoso. Al frente tienen a un showman con registros vocales únicos, y aunque en algunos pasajes se acercan peligrosamente al Power Metal más melancólico, sus composiciones son sobre todo épicas.
Me gustó especialmente “Amnesia”, con un riff inicial muy fuerte, auténtico y donde toda la banda estuvo a la altura del tema, lleno de matices y esculpido con delicadeza, que suena bestial en directo. Un placer para los oídos, no sólo por esta canción, sino por toda una actuación que me convenció e hizo que el público participase de forma muy activa toda la actuación. Da gusto cuando una banda de la que no conoces mucho, en mi caso, te hace una propuesta musical tan bien trabajada.
Allegro From My Requiem
Sólo un miembro original de la banda, un mal sonido y un público que era mucho menos numeroso que con las demás bandas, así como un cambio de backstage que se hizo eterno, mandando el comienzo del concierto a más de una hora de previsto, fueron ingredientes suficientes para una actuación muy mala.
El grupo lo intentó, pero ni tienen el espíritu de la anterior formación ni el sonido nítido y auténtico de antaño. Sin una formación estable no se puede pedir más. Y eso que la actual voz femenina lo intentó por todos los medios, combinando opera con melódico, pero que en el conjunto del grupo no sonaba ni medianamente bien.
El actual teclista, con gafas de sol, seguramente no veía las teclas con claridad, porque no se le oía de ningún rincón de la sala. Es una pena, porque hace menos de un año, este grupo nos presentaba una idea musical muy auténtica, arriesgada y experimental, que auguraba un futuro prometedor sobre los escenarios. Pero ahora mismo, viendo lo visto en la We Rock, hay mucho trabajo que hacer.
Con una continua obsesión por subir el sonido de la guitarra, petición continua del guitarrista, los pobres vocalistas no se oían ni a ellos mismos, convirtiéndose aquello en una cacofonía estrepitosa que ahuyentó a muchos de los asistentes. Espero de corazón que con trabajo y estabilizando la formación, esta banda pueda ofrecernos lo que de verdad llevan dentro.
Crónica y fotos: yalinku@metaltrip.com
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