27/03/2013
Era un día extraño para un concierto en la capital andaluza. No es que nunca tengamos conciertos entre semana, sino que precisamente estos suelen ser de grupos extranjeros cuyas apretadas agendas les obligan a realizar sus conciertos en cualquier día de la semana, y la cita esa noche era con una de las bandas nacionales más veteranas, Los Suaves.
Para añadirle más factores negativos, hacia un día de esos de quedarse en casa con una lluvia no demasiado fuerte pero si muy incómoda y fría. Si encima le añades el precio de una entrada que aunque no era cara, tampoco era demasiado barata, el miedo a una sala a medio llenar era más que justificable pero… ¡sorpresa! Una larga cola en la entrada hacía presagiar una muy buena entrada, y no solo fue así, sino que la sala estaba casi llena para el inicio del concierto de los Suaves; gran éxito y gran respuesta. Es cierto que la media de edad no bajaría de los 35 o más, y que las nuevas generaciones brillaban por su ausencia pero, qué más da, llenar la sala es positivo de cara a futuros conciertos.
El punto negativo fue el considerable retraso de los horarios. Cierto es que el grupo que nos amenizó la espera salió a su hora, pero los Suaves hicieron acto de presencia pasadas las 11 y media de la noche, una hora y media después de la apertura de puertas. Vale que le den tiempo a la gente a llegar y entrar en la sala, pero tampoco es que estuviéramos en el Olímpico. Total, que a más de uno habría que verle la carita al día siguiente en el curro, y no solo por el sueño, que a mitad de la actuación me llegó la noticia de que ese preciado brebaje llamado cerveza, se había agotado.
Pancho y los Villa:
Pero bueno, vamos a lo que interesa, el concierto. Como ya bien he comentado, mientras esperábamos la actuación de los gallegos, salieron al escenario para entretenernos nuestros paisanos Pancho y los villa, en un formato curioso, aunque no extraño. Ale Rodríguez con una guitarra acústica acompañado de su vocalista Andrés Pancho nos ofrecieron un buen rato de música muy divertida. Después de un par de temas se les uniría su batería Israel Brioso, aunque en este caso le echo una mano con una pandereta y las palmas, no había sitio ni para kit de percusión. Cierto que era curioso, pero la verdad es que se metieron a la peña en el bolsillo con muy buen rollo y simpatía y después de una media horilla se marcharon dedicándonos una versión del “Maneras de vivir” que coreó la ya abarrotada sala.
Los Suaves:
Como ya bien he comentado, a una hora bastante tardía, sobre todo para ser entre semana y con el sonido de una intro, salieron a escena los orensanos y desde un primer momento quedó clara una cosa. Lo de Yosi es para enmarcarlo. Salió apoyado en un ayudante, que durante todo el concierto se dedicó en exclusiva a él, espero el inicio sentado, casi todas las canciones las cantó apoyado en el pie de micro utilizándolo más como bastón, se cayó dos veces casi llevándose la batería por delante y tuvo que salir con ayuda de su chico para todo. Pero eso sí, se cantó todas las canciones, no paro de animar a la gente, de saltar, de ofrecer el micro al público, y para rematar se lanzó al público al más puro estilo rockero. Se podrán decir muchas cosas de él, que esta viejo, que muchas veces da los conciertos medio borracho, que se debería retirar ya, etc. Pero el sigue dando guerra, y más con ese público entregado desde el primer tema, a eso se le llama llegar, ver y vencer. Otra cosa es que musicalmente aporte algo. Pero ¿para qué? Para eso ya están el resto de sus compañeros.
Empezando por la base rítmica, Tino Mojon en la batería y el carismático Charly en el bajo (por cierto, bajo chulo el que llevaba), muy efectiva y compacta, vamos, como los suaves, sin florituras, directos. Fernando Calvo en la rítmica, con un papel algo secundario en lo musical, aunque tuvo algún que otro momento de protagonismo, muy activo sobre las tablas y sonriente, en contrapartida a Alberto Cereijo, que solo se permitió sonreír una vez terminado el show, estuvo con el rostro impertérrito durante todo el concierto, concentrado, no sólo en su trabajo guitarrístico.
Si Yosi es el carisma, el corazón de los Suaves, Alberto es el cerebro, el dirige todo el cotarro. Da la orden de empezar las canciones y lleva el peso de ellas. Alarga la mayoría de ellas en interpretaciones virtuosas con las seis cuerdas y él decide cuando se acaba el tema. Eso sí, el nivel de entendimiento con sus compañeros es completo, ya que con solo un movimiento de cabeza les daba las indicaciones. Como guitarrista no vamos a descubrirlo ahora, es un verdadero deleite verlo tocar y bien que lo demostró durante las dos horas de concierto.
Esto es un concierto de los Suaves, las canciones que tocaron es lo de menos, porque tienen tantas como para hacer 4 conciertos y que la gente se quede contenta. Es un grupo de otra liga, la mitad del trabajo la tienen hecha nada más salir, no tienen que animar al personal, la gente ya está animada y sinceramente, eso está al alcance de muy pocas bandas, nacionales e internacionales. Si pudiéramos señalar algún punto álgido del concierto, pues serian demasiados, pero evidentemente “Dolores se llamaba lola” hace que cualquier sala se venga abajo, o el homenaje a su tierra con la interpretación del himno gallego tras “El afilador”, el lanzamiento al público de Yosi en el mismo tema, que casi no lo cuenta, o la interpretación de parte del “Highway star” de los purple para terminar “Peligrosa María”, serian algunos de ellos.
Dos horas de puro rock, y casi sin parar entre tema y tema. Eso es Los Suaves. No se cuánto les quedara en la carretera, pero lo que está claro es que un concierto de ellos no te deja descontento, te deja agotado.
Setlist.
No puedo dejar el rock
Cuando los sueños se van
Palabras para Julia
Maldita sea mi suerte
Una ciudad llamada perdición
Si te atreves a nacer
Por una vez en la vida
Viajando al fin de la noche
Sabes, Phill Lynot murió
Mártires del Rock and Roll
Pardao
Llegaste hasta mí
Siempre igual
Cuando la música termina
Dulce castigo
Dolores se llamaba Lola
San Francisco exprés
El afilador
Peligrosa María
Ya nos vamos
La noche se muere
Crónica y fotos: Augusto Arévalo y Manuel Reyes
Leer más ...