06/03/2013
Sencillamente brutal, es la única forma de resumir el concierto de Hamlet el pasado día 23 en Sevilla. Es una banda que no deja de sorprenderme, cada vez sus conciertos son mejores, sin olvidar la energía y las ganas de una banda joven, y sumándole la experiencia y buen saber de los años en la carretera.
Esta vez venían sin un nuevo disco para presentar, pero dispuestos a recordar aquel “Insomnio” de 1998, y algún tema de “El Inferno” del 2000.
Con algo de retraso y con una intro de fondo, los miembros de la banda fueron atravesando la larga pasarela de la Sala Fanatic que lleva al escenario, y con un escueto “buenas noches Sevilla” comenzó la tralla con “Torturavision” y de ahí al final, fue un no parar. Enlazaron las tres primeras sin pausa, “Tu medicina” y “Dementes cobardes” fueron las siguientes en caer. Pequeña pausa para saludar ya un poco en condiciones, y contarnos que tocaran algunos temas que en su momento sonaron poco o nada, como el siguiente, “Quien cree que Raquel se suicidó”, y en el que Molly organizo el primer wall of death de la noche. Por supuesto ya con estos cuatro temas la gente ya estaba muy calentita y no tuvo que insistir demasiado para llevarlo a cabo; la peña tenía ganas de juerga. “1998” siguió el repaso del álbum, mientras la banda se lo pasaba pipa y no paraba en el escenario, sobre todo su vocalista que se recorrió infinidad de veces el escenario de un lado a otro, vaya energía. “Antes y después”, uno de los desconocidos y el tema más distinto del álbum con ese desarrollo tan melódico fue el siguiente en caer. “Muérdesela” y “Donde duermo hoy” sonaron como si el disco hubiera salido el año pasado, actuales, como el resto de temas, por supuesto, y es que el gran acierto, a mi entender, de esta gira recordatoria es interpretar los temas de hace 15 años adaptándolos al estilo que el grupo lleva ahora, más crudo, más maduro, más contundente. “Mal” y “Tan simple como decir no” fueron los dos siguientes trallazos, contundentes, gran trabajo en este sentido, como siempre, del batería Paco Sánchez, muy efectivo.
A continuación llego uno de los momentos más increíbles que yo he visto en concierto. Para presentar el siguiente tema, “La cabra”, Molly volvió a pedir un nuevo Wall of death, pero esta vez, ni corto ni perezoso, él mismo bajó del escenario y se colocó a uno de los lados del muro, y así comenzó el tema, con él dentro del pogo y cantando al mismo tiempo, una pasada. Y no es que estuviera metido unos segundos, sino que aguantó casi el tema entero, para que después la gente lo levantara en volandas y lo subiera al escenario con una sonrisa de oreja a oreja. Con “Odio “ terminaron el repaso a “Insomnio”, dando las gracias a la peña y retirándose unos minutos a coger aire para la segunda parte del concierto.
Una segunda parte que iba a estar dedicada, como ya hemos dicho, a su álbum “El inferno”, del cual harían un amplio repaso, iniciándolo con “El mejor amigo de nadie”, con la sorpresa de contar en el escenario con la colaboración de Manuel Estirpe, vocalista de los cordobeses Estirpe, y que a pesar de algún que otro problema con el micrófono, nos hizo un excelente dueto con Molly. “Buena suerte” fue el siguiente tema en caer, con la banda tocando a un nivel excepcional, como es norma en ellos, y por supuesto disfrutando una barbaridad, cada uno en lo suyo por supuesto. Luis Tarrega es un nervio y no para de dar saltos, animar a la peña, y por supuesto tocar su guitarra al mismo tiempo, que ya es bastante.
En contrapartida, Álvaro Tenorio, el bajista, está en su parcelita, y solo se permitía de vez en cuando adelantarse un par de pasos, y mover acompasadamente la cabeza; por supuesto, ni que decir tiene, que su trabajo instrumental es de vital importancia para el sonido actual de los Hamlet. No me quisiera olvidar, por supuesto, del otro guitarrista, Alberto Marín, un torbellino en directo, no para de hacer remolinos con la cabeza y cambiar su posición con Luis, además de su gran trabajo técnico a la guitarra. Pero el concierto continuaba, y con un berrido del señor Molly preguntando cuál es su nombre, “Mi nombre es yo”, ponía la sala patas arriba. “Lárgate despacio” continuo con la caña, y con “Miserable” dieron un pequeño paso atrás, pero solo para coger impulso. “Denuncio a dios” devolvió la locura y con “Vivir es una ilusión” dieron la puntilla.
Vaya conciertazo, y aunque algunos ya teníamos la luz de la reserva encendida, aún tenían dos trallazos para nosotros. “El mundo en pausa”, un auténtico pelotazo de su último disco, y cuando la mayoría esperábamos “JF”, sorpresa, “Irracional”. No sé si porque la peña no se la esperaba, o porque simplemente es un temazo, la gente lo dio todo, y prácticamente la mitad de la sala era un pogo, vaya final, con Molly dando el gran salto. Y si la peña lo había dado todo, la banda se había vaciado, y aun así estuvieron bastante rato despidiéndose del público.
En definitiva, un conciertazo, los Hamlet no solo no fallan, es que cada vez lo hacen mejor, y no solo lo digo yo, era la opinión generalizada de la gente al salir, incluso de personas que llevan años viéndolos. Yo, la verdad, es que le aconsejo a toda la peña que se acerque a verlos, sino en esta gira, que es algo corta, pues en la siguiente, no hay nada mejor para soltar adrenalina y disfrutar de una grandísima banda en directo.
Crónica y fotos: Augusto Arévalo y Manuel Reyes
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