Pink Tones – Sala Joy Eslava (Madrid) – 23/11/12
El viernes 23 de Noviembre 2012 era la primera cita que teníamos con PINK TONES, la fantástica banda homenaje (que no tributo, que quede claro) a Pink Floyd. Dos fechas (viernes y sábado) donde la banda finalizaba su gira “Infinity”, con nuevos temas y show parecido pero no idéntico al que pudimos ver en el Teatro Coliseum de Madrid. Fuimos a un sitio viejo conocido de la banda, la Sala Joy Eslava de Madrid que ha sido testigo de varias impresionantes descargas de la banda como la que os vamos a contar.
Empezaba a las 20:30h, pronto para un concierto y sin teloneros pero es que PINK TONES no son de los que van de una horita y a casa, se esperaban casi 3 horas de show y por poco fue lo que ofrecieron. A las 20:00h expectación en la puerta, con gente de todas clases (incluso un señor hindi con turbante) venidos de fuera y que estamos seguros que todos fliparon con la banda. Cuando ya casi estaba a punto de comenzar, la sala aparecía con el aspecto de lleno sin agobios y con los tres pisos llenos de gente, muy buena respuesta a una banda nacional que como ha comentado Javier en nuestro Facebook, a base de currárselo y todo siendo sencillos, se han ganado el respeto de todos por su calidad y elegancia.
A las 20:36, con todo a oscuras, pudimos ver como se acercaban a sus puestos Cefe Fernández (Bajo, voz) y Pipo Rodríguez (saxo, guitarra, voces) con gran griterío para luego ocupar sus sitios Álvaro Espinosa, (guitarra, voces y theremin), Nacho Aparicio (teclados, samples) y su batería Antonio Fernández, como siempre a la derecha del escenario – un tanto escondido – para dar comienzo al increíble show que vamos a ver. De repente un silencio sepulcral y un destello del láser central verde que siempre llevan, ya había en la primera nota de “One of These Days” unos oohhhhs de admiración del público y eso que realmente no había comenzado.
Muy buen sonido, muy claro y no estridente les acompañó en todo el show aunque como hay que sacarles faltas, esta vez el espectáculo les quedó demasiado oscuro, demasiado escondido abusando repito demasiado de los momentos en casi penumbra o sólo por una ténue luz cuando lo que queremos es disfrutarlos quedando demasiado en la oscuridad. Álvaro Espinosa, el sensacional músico y sobre el que recae la mayor parte de la parte escénica, vestido con una camisa setentera hippy roja de cuadros negros estaba pletórico, contento y dando lo mejor de sí, disfrutando.
En pocos minutos de show, ya estaba el 90% de la Sala metido en el grupo aunque eso sí, la oscuridad y el misterio con el que quisieron darle al show no permitían observar con claridad todos los detalles que nos hubiera gustado en plenitud como cuando Álvaro se acercó al Theremin, instrumento de principios de siglo que sólo actúa acercándole la mano a una especie de antena y que hace ruidos de estos psicodélicos), no hay nadie (creemos) que saque estos olvidados instrumentos y de repente, así a principios de concierto que te vengan con estas es premonitorio de que vas a ver algo sorprendente como así fue. El sonido ese del wauuuu, wiauuuu, que sacaba Álvaro al viejo instrumento consiguió captar la atención ya de todos los que no sabían nada de la banda ni de qué rollo llevaban los Floyd, más que precursores de muchas cosas en su época.
Puede que la primera parte, con temas más lentos, muy intensos y muy a los 70s cuando los Pink Floyd estaban en todo su rollo digamos más experimental, fuera más difícil de que entrara al nuevo público pero tambien es verdad que supieron de repente darle mucha viveza con su fantástica interpretación de “Shine On You Crazy Diamond”, que simplemente lo bordan y lo superan ya que no es una mera interpretación del increible, sensual y magnífico tema sino que entre Álvaro, Cefe, Pipo, Nacho y Antonio han desarrollado partes dentro de la base del tema origen improvisadas o no, (lo desconozco) pero que están tan perfectamente integradas en él que te resulta un tema nuevo, sorprendente y que además está interpretado con pasión con Álvaro acercándose en plan semi-movimientos de Chuck Berry (el del pato pero no tan exagerado) a Pipo para luego dar paso a este con su saxo, qué sonido y qué vibraciones echó por todo el amplio espacio de la Joy, unido al láser que proyectaba su luz verde al final mostrando caras de gente flipando, qué efecto más guapo. Aquí ya hicieron su aparición Beatriz Zaragoza, habitual de los conciertos de los Tones con su compañera, Cristina López y que estuvo sensacional, con un estilo distinto al de Beatriz, más pasional, más enérgica complementándose perfectamente ambas dos atrás, entre Nacho (teclados) y Antonio en la batería.
Muy elegantemente vestidas, con sus movimientos tan sensuales tuvieron su momento increíble cuando les toca demostrarnos lo que son capaces de hacer – es muy difícil estar cantando sin letra, con lamentos, gemidos, con sólo letras sin palabras concretas – cada una dándole su toque personal como Beatriz Zaragoza, pasando de quejidos lastimeros a dulzura delicadísima en microsegundos o con su compañera, Cris López, con mucha más fuerza y pasión – todo el mundo aplaudiéndolas hasta dolernos las manos porque son muchísimo mejores que las que llevan todos, desde el Waters hasta los laureados no sé por qué Australian Pink Floyd Show, estas chicas les dan mil vueltas en elegancia, en saber estar, en movimientos, en acompañamiento a la banda y cuando son protagonistas. Un diez.
Una de las mejores cosas que tienen los Pink Tones y que siempre hay que resaltar es que no son una banda de tributo, una copia y ya porque la parte instrumental que le meten a un tema tan conocido como “Shine On…” es increíble, parece otro tema en uno esta vez mucho más bailable, con mucho más ritmo o más animada que en otras veces que les hemos visto.
Increiblemente ya llevábamos una hora de concierto que se había pasado volando y no habíamos oído ni un hola por parte de la banda, teniendo que ser Cefe el que dijo un “Gracias”, sincero y un poco tímido cuando ya tenía a todo el público más contento que nada sin saber que estábamos a un tercio del show pasando ahora a algo que me puso los pelos de punta y que no les agradeceré nunca lo bastante, el poder escuchar mi tema favorito de Pink Floyd en directo y mucho mejor que en el disco original, el raro “Have a Cigar” que es precisamente eso, raro y difícil de que a la primera te guste para seguir casi sin interrupción con el sonido de la caja registradora fría y capitalista del crítico “Money”, tiembla Roger Waters que vienen los Tones. En este, en su base musical, fue creciendo hasta mostarnos los Pink Tones cómo se puede desarrollar un tema más animado, más movido sobre todo en la guitarra de Álvaro que suena igual, igual, igual a los discos que tienes en casa (si no los tienes, quedas suspendido).
Más temas guapos en la parte ya más accesible del show, con el círculo gigante de luces que llevan detrás un poco más iluminado pero eso fue la carencia y la única pega del concierto, que no lo encendieron a lo bruto, la crisis y la factura eléctrica tal vez dando paso a las primeras frases del … So, so you think you can tell, Heaven from Hell… cantado por todos y con la banda sonriendo flipando, con las luces rosa-violeta y Álvaro con una acústica muy estrechita acompañando después de escuchar nuestras voces angelicales… llegando a hacer el efecto wah-wah – (ese que hablas con tu guitarra sacando cosas raras como Peter Frampton) aunque no se le escuchó lo suficiente pero es la primera vez que lo veo con ese tipo de instrumento, innovación, arriesgando a tope y haciendo originales sus shows.
Luego Álvaro introdujo uno de los temas que mejor le salen y comentó que teníamos que imaginarnos que estábamos solos en la inmensa sala y que además dejáramos volar nuestra imaginación para recibir al siguiente temazo, “Echoes”, madre santa, que nos da. Yo no he visto a nadie que toque la guitarra como lo hace este hombre, Álvaro Espinosa, si llega a nacer en USA estaría todo el santo día hasta en la sopa y con razón, qué sonido, qué manera de cantar (igual, igual, igual) y encima sacando esos sonidos toda la banda acompañado de los movimientos de sus coristas, en la sombra pero ahí, controlando y dándole ese toque erótico-elegante magnífico entre el tono violáceo del escenario, se nos caía la baba a todos.
Ya habían pasado más de una hora y media larga que parecían cinco segundos cuando entrábamos en lo que es la parte más accesible y comercial, la que tiene el homenaje al absolutamente imprescindible (si estás en el mundo) “The Wall” no sin antes sin dar las gracias y comentar que como están las cosas es alucinante el apoyo y ver cómo estaba la sala llena con un grupo nacional, fantástico. Fue genial ver a Pipo comenzar con las palabras desgarradas del “Another Brick in the Wall (i), la que son habladas y que le salieron de muy adentro, llenas de furia, de rabia y como temblando, buah chaval, qué efecto más guapo seguido luego ya por Álvaro que fue el que puso las siguientes notas para ya dar paso al muñeco inmenso del terrorífico profesor que se levantaba con sus ojos de habitante sádico sediento de sangre de cualquier pueblo español en “fiestas” patronales y que os juro que da miedo. Molaba ver a las chicas del coro con movimiento de marcha militar, marcando el paso muy acorde con la música y si habéis visto la peli (obligatorio hacerlo mil veces) lo comprenderéis, a flipar todo el mundo.
Todos a cantar el inmensamente famoso estribillo del “We don’t need no education”, con una música celestial que salía del PA, impresionante. Por cierto, la pija sosainas que estaba cerca de mí viendo cómo cantaba todo el mundo le dijo al flipadísimo novio – esta es conocida, no? – madre de Dios que incultura burril hay por estos lugares patrios. Fue genial ver a Pipo y a Álvaro marcarse ahí unos riffs mano a mano, de relajamiento, entre los dos para luego Álvaro pasarse al medio del horrible profe mientras tocaba y el muñeco bailaba con ellos, genial. Después de meternos con los profes, con el cole y demás, todos cantando se oyó la dulce voz de Cefe (bajo) diciendo goodbye, …. Como en el disco y dando por finalizada la parte principal del show, arrancando miles de aplausos merecidísimos, qué espectáculo impresionante, el mejor de todos los que pululan por España y parte de fuera (y nos vemos unos cuantos).
Ya el final, con los bises llegó con sus dos temas estrellas, el “Run like Hell,” agobiante a veces en el ritmo, desgarrado en su interpretación y furioso, lleno de energía con las coristas y ellos echándole un par después de más de dos horas y media de show para casi seguido dar paso a otro temazo como es “Confortably Numb”, rápido, lento, fuerte, dulce, lo tiene todo para dar el punto y final a uno de los mejores shows de este año con mucho, a años luz de muchas bandas nacionales que van presumiendo por ahí y que nos dejaron con las manos doloridas después de aplaudir. Dos horas 45 minutos de gloria, (22:52) viva Pink Tones, no sé cómo no vais a verlos donde sea, os encantarán incluso a los que Pink Floyd no les hacían tilín aunque esta vez demasiado oscuro de luz. Un 9 sobre 10 (el 1 que les falta por la luz).
Su set list fue:
One of These Days
Pigs on the Wing
Dogs
Time –Saucerful of Secrets
Sheep
Shine on you crazy diamond I IX
Ha ve a Cigar
The Great Gig in the Sky
Money
Any Colour You Like
Brain Damage Eclipse
Wish You Were Here
Echoes
Another Brick in the Wall i
The Happiest Days of Our Lives
Another Brick in the Wall II
Another Brick in the Wall III
Goodbye Cruel World
Bises:
Run Like Hell
Comfortably Numb
Hemos subido las fotos del concierto de Pink Tones el 23 de Noviembre a nuestra página de Facebook.
Crónica: rocio@metaltrip.com
Fotos: olga@metaltrip.com
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