22/11/2012
El viernes 16 de Noviembre 2012 había una oferta variadísima de conciertos en Madrid, uno de ellas era los australianos ELECTRIC MARY con ELECTRIC FENCE abriendo de teloneros, una noche “eléctrica” que nos fuimos a cubrir en la Sala La Boite, en pleno centro de Madrid. Esto es lo que disfrutamos muchísimo.
Electric Fence:
Ambiente inexistente cuando llegamos, muy pronto con poquita gente en la puerta aunque después de que ya ELECTRIC FENCE salieron a escena, a las 22:20, la cosa cambió enormemente; eso sí, al estar justo donde el escenario no podemos decir si estaba llena o no pero sí puedo decir que nos lo pasamos como enanos. ELECTRIC FENCE es una banda de Rock de Madrid que salió con ganas de comerse el mundo, con un buen sonido y mucha animación.
El público tenía ganas de marcha y ellos respondieron a nuestras peticiones con temas como "Start Again". Tienen una sólida base musical en bandas como AC/DC o como Rose Tattoo de los comienzos, puro Rock de toda la vida saliendo con tantas ganas que comenzamos al tercer tema "Burn Out Blues" a oler un poco como a chamusquina y luego a ver humo saliendo del amplificador izquierdo que no aguantó tanta pasión de la banda teniendo que parar su puesta en escena por unos minutos, la cosa no llegó a más gracias a la rápida intervención de la gente de la sala arreglando el problema rápidamente mientras su vocalista decía, son cosas del directo.
Creo que esto motivó a la banda, dando lo mejor de si, estando divertidos, comunicativos y demostrando su experiencia en escena. Me gustó mucho su tema “Motorkiller”, a lo más puro AC/DC más rápidos, coreado por la audiencia por lo fácil y pegadizo de su estribillo continuando con “B lack Widow” otro de su nuevo álbum (primero y último como comentaron divertidos) tambien de esos que se te queda grabado a la primera escucha, frescura y diversión rockera.
Guitarras afiladas y puesta en escena muy correcta, divertida, con posturas, con arrojo y con ganas, la cosa iba fenomenal con mucho feeling en sus composiciones y mezclando Blues y alguna partes de Booguie, todo muy sincronizado y quedando de lo más clásico americano. Se notaba que a medida que iba pasando el tiempo, la banda se iba encontrando más y más a gusto, más asentados y pasándolo bien.
Tuvieron mucha aceptación por el público y eso yo creo que motivó la confianza de la banda en escena aunque como siempre, cuando mejor estábamos ya llegó el final del show eligiendo un Rock and Roll muy marchoso para dar por terminada una actuación muy buena para abrir la noche y calentar el ambiente aunque no sabíamos lo que Electric Mary nos iba a dar.
Su setlist fue
Start AGain
Turn it On
Burn Out Blues
Stole The Fire
Ain’t Dare
Motorkiller
Black Widow
Hold
Get Some
Electric Mary:
Esta banda australiana de Rock clásico, en el más puro AC/DC, Rose Tattoo y demás bandas de las antípodas están de gira por nuestro país para gozo y alboroto de los fans y de los que no éramos pero han logrado convertirnos totalmente.
Cómo mola ir a un concierto de una banda de la que pocas referencias encuentras (en la Wikipedia, su web y poco más) pero uno de nuestros colaboradores me dijo, vas al concierto – tal cual y dije, bueno a ver – no sólo era el concierto sino que ha sido uno de los conciertos del año y me he tragado unos cuantos.
A las 23:15 salieron como el que no ha roto un plato nunca, Alex Raunjak (bajista – un figura), Bred Wood y Pete Robinson a las guitarras, Venom a la batería (una máquina total) y comenzaron con “Let me out”, con un volumen demasiado alto para la sala tan pequeña.
Desde este primer tema notamos una actitud totalmente rockera, pero las de verdad, no las de que se ponen el pantalón roto y ya, sino sintiendo lo que están tocando hasta el fondo con esa chulería, con esa provocación de los que salen a por todas (tambien ayudados por una botella de Rioja, las cosas como son), unas guitarras muy sucias, una batería contundente como pocas y .. falta uno, aquí no hay cantante o qué? – tras unos cuantos compases duros, guitarras potentes muy sencillas y directas (con clara influencia australiana) y una batería de compases simples pero con pegada brutal, apareció un tal Rusty, alias “un elemento”. Aparece el tío todo de negro, way, con gafas de sol de las malas del chino, todo despeinado con corte a lo Johnny Como Molo, unas botas camperas rotas del uso (se le salía un poco el dedillo por ahí), un cinturón incrustado en el tercer michelín y un abrigo negro de paño igualito que el que llevaba yo al colegio, clavado.
Sale el tal Rusty con cara de macarra chulo perdonavidas (y eso que los ojillos los ocultaba), trinca el micrófono como si le fuera la vida en ello y comienza una lección de lo que es primero un frontman, segundo un chulo, tercero un cantante de Rock, cuarto un provocador, quinto un cachondo y sexto un tío fantástico para animar una banda, una fiesta o lo que haga falta. Es como la reencarnación de Bon Scott en el siglo XXI, genial. Una voz hiriente pero no tanto como el fallecido vocalista, aguda a ratos, bronca en otros y a veces cazallera pero que le supo dar el punto exacto que necesitaba el tema, que no llegaba o se le iba el compás, pues daba igual porque sabía exactamente cómo suplir cualquier carencia en su voz con todo su cuerpo (según él cuerpazo, porque se nos lució, se insinuó como si fuera la súpermodelo mundial) y con toda la fuerza, la energía del puro Rock n Roll que salía de él. Sólo con los movimientos que hacía, medio poseído por las notas, transmitiendo la más pura esencia del mejor Rock n Roll, fue el auténtico alma de la fiesta.
Se bajaba el abrigo que le estaba como un lomo embuchado como si fuera un mantón de Manila, se ponía de espaldas y con sensuales movimientos se lucía bailando como la mejor stripper – te quedabas flipado con él. Abría la bocaza y sacaba una lengua que la de Gene Simmons es una gilipollez a su lado para moverla insinuantemente repugnante, (intentaba creo en plan erótico pero le quedaba de tío salido guarro barriobajero) para luego ir chupándose los dedos gordos y cortitos, primero el pulgar (como los niños pero con 40 años) y luego los otros como si fuera un chupa-chups.
Tenías que ver los caretos de sorpresa y flipe para luego reirnos que teníamos los que podíamos ver estos movimientos. Iban a toda caña, iban cayendo los temas potentes y simplemente muy atractivos, de esos que con sus cuatro notas ya te hacen mover la pierna como “Stained” o “Long time” para seguir con la mirada atenta en Rusty que seguía pavoneándose y ofrecernos una clase magistral de un tío rockero de verdad. Sólo parecía mantener la cordura, un poco, los guitarras porque a la lección de rockería y tras tincarse parte de una botella chupadísima de Rioja, su bajista le entró la paranoia al más puro estilo Angus Young de joven, con movimientos de estos que la adrenalina que le sale por los poros te salpica (aparte de lo que sudaba) y que captan toda tu atención por cómo toca y por la cara de loco psicópata que se le pone.
Tuvimos en la primera fila que ponernos la mano en la cara ya que venía y si te daba con el mástil como que no se daba ni cuenta, de lo concentrado que estaba en echar puro Rock n Roll. En uno de los temas, (no me digáis cuál, no estaba yo para enterarme mientras les miraba al par de dos esos) Rusty que iba in crescendo en su actitud rockera, en su chulería, en el pedo que llevaba (ay el Rioja más las cervezas que pululaban por el escenario – no como el aguita de muchos) se metió el micrófono por los pantalones, en todas sus partes nobles desafiando las leyes de la física ya que debajo del barrigón, la cacho hevilla y lo apretada que se veía la tela de los pantalones nadie entendía dónde se alojaba la cabeza del micro, en esa posición seguía bailando, moviéndose cual bailarina oriental a su manera (con el abrigo, por Dios que no falte) todo sudado asqueroso y pasándose la manaza por toda la cara, un espectáculo digno de ver si te gusta el Gore.
Sus compañeros seguían demostrando que aparte son unos musicazos, sobre todo el batería con una pegada que las cajas estaban como a punto de romperse cuando ya vino el estribillo necesitando la voz de Rusty que continuaba teníendo el micro por ahí, en sus Antípodas para ver cómo a toda prisa tenía que sacarlo y que aquello se quedó como un poco atascadillo…., nuestra cara era de flipar, qué daño se tenía que estar haciendo y el tío ahí tirando para arriba como el que trata de descorchar una botella de champán, pum…hasta que al final tiró bien y el micro salió creemos que dejando su “cosita” expandirse para agarrarlo y empezar a cantar con él como si fuera un apetecible Chupa-chups, marcha loca Rock n Roll. Eso sólo hace un figura y Rusty lo es, olé olé y bravo por él.
Fueron a toda prisa, no dejando muchos segundos entre tema y tema, tan sólo para presentar alguno con su súper acento australiano y decir un leve Grazzzziaaa, Grazzeeee – puntualizado por su guitarrista que le dijo, eso es en Italia, aquí no aunque Rusty no sabía ni donde estaba (ni falta que le hacía). Una amable fan les trajo una cubitera helada con tercios de cerveza, ay qué feliz les hizo, se tiraron como alimañas o como si no hubieran bebido nunca trincándose el bajista un par de ellas de un trago, vaya basca, de aplauso total, eso es Rock n Roll.
Dieron un repaso a su discografía y si un tema era bueno, el otro más, antiguos, modernos como “Stained” (de su último álbum) con unos ritmos muy marcados, muy repetitivos y machacones sólo alterada por la potente guitarra mientras la base rítmica te llenaba, un pasote si te gusta esa clase de música.
Siguió el concierto con la dinámica de actitud a muerte, con los grados del Rioja y de la cerveza flotando y animando a la banda (y a nosotros de verlos) cuando un fan gritó a Rusty, - quítate el abrigo chaval que te va a entrar el sarampión – a lo cual Rusty se le quedó mirando, subiéndose las gafas apareciendo los dos ojillos más rasgados y pequeñajos que te puedes imaginar, menos mal que le volvieron a caer las gafas encima como una ventana que se cierra, mejor, madre mía qué sustito.
Después del guitarra subirse al ampli (a pesar de lo bajo que está el techo), los otros cada vez dándole más caña y el bajista bajándose al público a repartir con su mástil y sus movimientos a lo Chuck Berry o Angus a ratos, (no tanto), Rusty se subió tambien al pobre amplificador para interpretar de los últimos temas, terminando con “Dome” y “My Best Friend”, a toda caña un conciertazo inolvidable, divertido, sensual, provocador y sobre todo con la mejor actitud de Rock n Roll como sólo los guiris saben hacerlo. Para mí un auténtico conciertazo – qué buenos ELECTRIC MARY – id a Alcalá de Henares el día 25 – si hay un Rioja por ahí fliparéis, si no, seguro que también.
Su setlist fue
Let me out
One Million
No one duz
Stained
Gasoline
Long Time
One Foot
Love me
Bone
O.I.C.
Hey Now
Melter
Nobody
Dome
My Best Friend (M.B.F.)
Crónica y fotos: rocio@metaltrip.com
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