Noche grande en la capital con una nueva visita de la Doncella, IRON MAIDEN, que llegaban a Madrid con un nuevo disco bajo el brazo, “The Book Of Souls”, álbum que ha levantado muy buenas críticas.
Para los que somos fans de la banda es difícil ser imparcial, pero lo cierto es que Iron Maiden nunca fallan. Muchas son las veces que les he visto (13 van ya) y aún no han superado aquel concierto del Vía de la Plata, todo sea dicho, pero en la capital estuvieron muy bien ayer día 13 de Julio.
El escenario elegido fue el Barclayscard Center, que es sin duda el emplazamiento que mejor suena en Madrid, y así fue durante toda la actuación de Iron Maiden, pero antes de ellos, el hijo de Harris, George Harris, y su banda, THE RAVEN AGE, tenían la difícil papeleta de abrir la noche. No era la primera vez que les veía en directo y sigo opinando lo mismo, son una buena banda, con cortes interesantes y con mucha fuerza, pero la voz es algo plana, a pesar de la buena actitud del cantante.
Empezaron su actuación con “Uprising”, tema que tiene un gran riff, influenciado claramente por la banda de Harris padre. Hace muchos años su hija Lauren nos hizo darle la espalda con su pop endulzado, pero no fue el caso de George, pues su grupo presenta buenas credenciales. Muestra de ello fue “Promised Land”, que levantó los primeros brazos de la noche y dejó claro que ellos sí hacen Metal, algo edulcorado, pero a fin de cuentas gustaron y convencieron, con un estilo cercano al Metalcore. “Angel in Disgrace” puso punto y final a su actuación para dar paso a los cabezas de la noche, a los grandes protagonistas.
Iron Maiden y su directo no son ya un secreto para sus seguidores, pero para muchos era la primera vez que los cataban en directo, y no decepcionaron a las más de 15.000 personas que abarrotaban el lugar. “Doctor, Doctor” de UFO encendía los ánimos del personal y levantaba los primeros móviles, una moda ridícula y absurda, ni se graba bien el sonido, ni se graba bien la parte de imagen y encima molesta, pero en esta ocasión era peor, pues Maiden lleva un vídeo presentación muy currado que más de uno se perdió por mirar la pantallita a ver si pillaba el momento justo de la salida de la banda. Patético. Menos mal que Dickinson puso las cosas en su sitio desde la parte superior del escenario, con su cuenco de humo y su gran voz, que sigue siendo un seguro de vida. Arrancaron con “If Eternity Should Fail” del nuevo álbum y lo enlazaron rápidamente con “Speed of Light”, siendo coreada esta última por gran parte de los asistentes, lo que demuestra que este álbum sí ha cuajado entre los seguidores.
Tras un comienzo más pausado al que nos tienen acostumbrados, Bruce tomó el mando y nos hizo la primera broma de la noche. Si no les has visto antes en esta gira, te haría gracia, pero es repetitiva, todo hay que decirlo. En relación a “Children of the Damned”, presentándola, nos espetó a hacer niños esa noche aprovechando la emoción del concierto. Demasiado guionizado el discurso, pero tuvo su gracia. Un vistazo al pasado nos devolvió al presente del nuevo trabajo de estudio, con “Tears of a Clown” recordando a Robin Williams, tristemente fallecido. Para muchos este es el mejor tema de “The Book of Souls”, funciona muy bien en directo, pero en mi opinión es mejor “The Red and The Black”, canción que tocaron a continuación y que la gente coreo a pulmón abierto.
Era el calentamiento para la esperada “The Trooper”, un clásico que el grupo está casi obligado a tocar en directo, donde público y formación se lo pasan genial. Dickinson y Gers no paraban, de un lado a otro, bromeando, saltando, corriendo sobre el escenario, estirando las piernas, haciendo gestos, muecas y ambos a un nivel de energía muy superior al resto. Murray se mantuvo en su esquina y se juntó a sus compañeros y poco más, Harris estuvo más soso de lo habitual, y Smith siempre será el más light de la pandilla. Esto es Maiden, y otra cosa no, pero si están donde están es por algo: lo que se siente en un concierto de ellos, con pocas bandas lo vas a sentir. Ver a Dickinson ondear a “Union Jack” es un momento que todo fan guarda en su memoria, más aún cuando tapa a Janick con ella, esta vez no consiguió desengancharla a la primera.
Otro clásico sorprendió en la noche, un tema que hacía mucho que no tocaban, “Powerslave”, que en directo es una delicia, de uno de los mejores álbumes de la historia de la Doncella, el que da nombre a la canción. Se agradeció el regalo de Harris y compañía, pero había que volver al neuvo disco, y “Death And Glory” es claramente un tema preparado para el directo, funciona de maravilla, y además la banda ha extendido la parte de los “uoos” en el directo. No faltó el monito colgado al cuello de Bruce, y el amago de hacer el mono del público, en otros conciertos de la gira ha funcionado mejor, pues en Madrid no preparó a la audiencia para ello. Antes de lanzarse con la canción que da nombre al disco, “The Book of Souls”, Dickinson habló sobre la inspiración de este álbum, citando el desconocimiento de porque la civilización Maya desapareció. Una pista Bruce, colonizadores. Aquí es donde sale el esperado Eddie, enorme y juguetón, incluso algo faltón: se rasca el culo, se la “casca” y nos hace cortes de manga. Vuelve a jugar con Gers a “a que te pillo”, pero en esta gira han incluido un nuevo juego: Dickinson le arranca el corazón y rocía de sangre a Gers, su víctima perfecta. Esta parte del espectáculo añade más si cabe a la gran actuación de Maiden.
Me extrañó que no incluyeran en el setlist temas de sus últimos discos, pues “A Mattter of Life and Death”, “The Final Frontier” y “Dance of Death” brillaron por su ausencia, a lo mejor la próxima gira de Maiden es Early Days III. Los fans agradecieron el segundo tercio del concierto, con “Hallowed Be Thy Name”, “Fear of The Dark” y “Iron Maiden”, donde en el centro del escenario se levantó una cabeza de Eddie enorme, espectacular. Bruce se despedía brevemente y volvían para los bises.
Enorme es también el nuevo diablo inflable en “The Number of the Beast”, donde Bruce demostró que está en plena forma y que encaminaba el concierto hacia su final. Aquí llegó uno de los momentos más emotivos de la actuación de Iron Maiden, donde antes de interpretar esa obra maestra que es “Blood Brothers”, Bruce dio un discurso donde nos recordó que todos sangramos rojo, que no importa la religión, no importa la nacionalidad, pues a final de cuentas, somos hermanos de sangre, aunque algunos se empeñen en querer separarnos.
“Wasted Years” es uno de mis temas favoritos, y con él cerraron un gran concierto. Viendo la forma en la que están, hay Iron Maiden para rato. El último en abandonar el escenario fue Nicko, que se llevó una ovación personal y se despidió emocionado del público, fiel y contento con lo que Iron Maiden nos dieron en Madrid a noche del 13 de Julio de 2016.
El setlist de Iron Maiden fue:
- (Intro) Doctor, doctor
- If Eternity Should Fail
- Speed of Light
- Children of The Damned
- Tears of A Clown
- The Red And The Black
- The Trooper
- Powerslave
- Death or Glory
- The Book of Souls
- Hallowed Be Thy Name
- Fear of The Dark
- Iron Maiden
- (Bis) The Number of The Beast
- (Bis) Blood Brothers
- (Bis) Wasted Years
- Crónica: Paparazzi
- Fotos: javier@metaltrip.com






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