Hay momentos en esta vida en la que es muy complicado valorar las cosas. Sobre todo, cuando no eres el espectador del momento oportuno en las circunstancias adecuadas. Pero aun así, por la persona que es, por la trayectoria que tiene, el esfuerzo merece la pena. Gracias al paso del tiempo, ha habido una gran cantidad de artistas que han triunfado mientras que otros tuvieron una trayectoria más corta; o incluso los que, por desgracia, terminaron fortuitamente sin dejar su sello y huella en la historia. En el caso de hoy hablamos de una figura que, aun con ocho décadas en su espalda, sigue deleitando en los escenarios con su arte y su voz. Hablamos, nada más y nada menos, de Jon Anderson, voz icónica de la gran banda de Rock progresivo Yes.
Al igual que otros artistas y bandas, el bueno de Jon tomó un camino independiente del de sus anteriores compañeros de banda, pero su arte sigue vigente y una selección de sus grandes éxitos llega gracias a la colaboración de una banda alternativa formada por Richie Castellano, llamada «The Band Geeks». Para mí, muy complicado es valorar un lanzamiento de un disco grabado en un directo, ya que lo importante en estas situaciones, es el poder revivir las emociones al ver la banda, las canciones, sentir los coros, vivir tanto las canciones más intensas, como sufrir los momentos más melancólicos. Independientemente de eso, siempre queda la calidad musical para la posteridad. En un directo, pueden vivirse momentos icónicos que puedan superar a lo grabado en el disco lanzado al mercado. Teniendo en cuenta la dificultad que es no ser uno más de los espectadores del concierto, sólo queda disfrutar del buen hacer del gran Jon Anderson y The Band Geeks en este doble álbum. A diferencia de otras ocasiones, voy a empezar por poner el listado de canciones:
- Yours is no Disgrace
- Perpetual Change
- Close to the Edge
- Heart of the Sunrise
- Starship Trooper
- Awaken
- And You and I
- Your Move I’ve Seen All Good People
- Gates of Delirium
- Roundabout

Son cerca de cuarenta años de historia de Jon en la banda Yes y de entre tanta canción, estoy convencido de que ha sido complicado que esta combinación se pudiese quedar con sólo diez temas para tocar sobre el escenario. Toda una vida que pasa por “Yours is no Disgrace” del año 1971, donde ya podemos ver y sentir ligeros matices artísticos de The Band Geek en la canción y que pese al indiscutible ritmo del tiempo, no se siente que Jon tenga la edad que tiene. Del mismo año pasamos a escuchar “Perpetual Change” con su ritmo tranquilo y disfrutable ideal para que la banda ponga su melodía con calma. “Close to the Edge” es otra de esas obras donde la banda tiene que trabajar y muy bien por duración y la cantidad de instrumentos participantes, pues hablamos de que ya el tema original son casi veinte minutos. Brillantes la sinfonía accesoria como el órgano dejando que este tema de 1972 te haga sentir que acabas de empezar. Entre este trío de temas, llevamos disfrutando casi cuarenta minutos de historia musical. Un solo de bajo de gran calidad te da la bienvenida a “Heart Of The Sunrise” volviendo a 1971 siendo una canción con una carga emocional importante a pesar de la melodía lenta y tranquilo de relax que, en su tercio final, sube con la intensidad justa haciendo brillar el resto de la polifonía.
Siguiendo con más cortes clásicos de 1971, el turno le llega a “Starship Trooper” donde plasmaron, con maestría gracias a una guitarra estelar, los sonidos que te hacen imaginar una epopeya espacial y los extraterrestres. Todos los instrumentos son importantes en este tema, aunque es la guitarra quien posee el protagonismo absoluto un final que no se siente exclusiva de este mundo. Para cerrar el primer disco de este directo llega con un piano hipnótico, “Awaken”. Una montaña rusa de emociones y sensaciones que no esperas ya desde el inicio teclista, porque la guitarra rompe pronto esa armonía ambiental y dejando paso hasta una parte central con un órgano como el predominante junto al bueno de Jon y un final delicado pero sensacional. Con esta canción de 1977, se cierran casi setenta minutos de concierto en directo. Aun quedarían unos cincuenta minutos del segundo disco de este álbum. Retomando otro clásico de 1972 tenemos “And You and I” con Jon más melódico y haciendo duetos junto a un piano más sintetizado, guitarras acústicas y lo la distorsión justa ya que lo que importa, en este caso, es la letra. No olvidamos 1971 para traer de vuelta el tema “Your Move I’ve Seen All Good People” que se siente como una canción partida en dos mitades bien diferenciadas. Una parte principalmente vocal con Jon como protagonista junto a las guitarras y los añadidos acústicos muy relajantes dejando paso a una segunda mitad más eléctrica en la distorsión y la energía que se transmite por la percusión. Una canción de doble sentido que se funden en una obra de alta calidad.
Con más de veinte minutos de duración tenemos, como antesala del final del disco, “Gates Of Delirium”, del año 1974. Un tema que, ya de por sí, podría tener un físico independiente por su duración, y es que te da un inicio instrumental sencillo al que se van sumando toda la orquesta para después, dar el protagonismo que merece Jon hasta más o menos el minuto ocho. El sonido se vuelve un poco caótico por el virtuosismo instrumental en una combinación que enamora y sorprende, pero que al poco tiempo deja espacio a una melodía más relajada donde todos carda artista cordófono crea una armonía llena de matices en una atmósfera increíble. Si algo hay que destacar de este tema, es el arco final sobre el minuto dieciséis. El momento en que la armonía cambia completamente y tenemos la entrada brusca de una guitarra que se lleva todas las miradas y atenciones. Con sólo escucharla ya te provoca que la piel se erice mientras el remate estelar de Jon Anderson, mediando en una voz aterciopelada y llena de sentimiento, hace que sea sublime la actuación. El sello de oro de este concierto se da con uno de los temas emblemáticos de Yes, el cual se ha usado tantas veces que es difícilmente no reconocerlo en cualquier momento y lugar. Hablamos de ese inmortal clásico de 1971 que es “Roundabout”. Pocas palabras se pueden decir de un riff de guitarra que es historia de la música. Con un teclado que da la vibra especial a este tema y que te hace seguir adelante hasta el final sin perder la atención. Para mí, uno de esos himnos de la música que no puede faltar en el repertorio e historial de cualquier fan del rock y que The Band Geeks ha sabido mimar y darle una nueva vida en el mundo moderno. Ese punteo de guitarra tan característico de esta canción no puede quedar en el olvido. Sin duda, la envidia sana me llena por los que pueden disfrutar de estos conciertos. La calidad está más que contrastada y es historia que sigue maravillando a gente tanto de épocas pasadas como recientes.
Review: mon@metaltrip.com




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