Asistimos al nacimiento de un nuevo festival en la piel de toro, y nunca mejor dicho ya que, la tierra de los San Fermines acoge el Kingdom of Rock, una nueva cita en jornada única que sirve de peregrinación de los mas “true” del metal, al menos en esta primera edición con un cabeza de cartel autodenominado los mas heavies del mundo. Bueno, onanismos aparte una cosa estaba clara, había muchas ganas de volver a Manowar en nuestro país, por lo musical y por el morbo de saber si realmente esta vez aparecerían de verdad o no. Y es que serán los más heavies pero también tienen el “honor” de ser de los mas informales del panorama. En cualquier caso, esta vez salió cara, menos para los fotógrafos a los que se les prohibió capturar imágenes, aunque así pudimos disfrutar del espectáculo de una de las bandas más icónicas de los 80 en el metal desde el primer momento.
Pero esto era un festival y que mejor que darle la oportunidad a una banda local de alumbrar el nacimiento del churumbel. Los pamplonicas Electrikeel pusieron la primera piedra con su Trash Metal gutural que si no fuera por que en el Navarra Arena había mucha gente que no eran de la tierra hubiéramos dicho que llevaron el favor de sus paisanos, pero no, lo cierto es que estos chavales tiraron abajo las paredes del pabellón en seguida. Cuando con tres te vale para dar cera como si no costara para que más, estos chavales aprovecharon, y de que manera, la oportunidad ante un pabellón con una entrada ya mas que decente a pesar de la temprana hora. Muchos se llevaron su nombre apuntado y si tu no estuviste y te gusta el estilo, mi recomendación es que les des una oportunidad.
Era el turno del primer gran nombre de la noche, Freedom Call. Su “Happy” Power Metal, unido a su eterna sonrisa les permitió conectar de manera inmediata con un publico deseos de pasarlo bien. Este estilo de metal germano es perfecto para divertir y entretener, como los juegos educa. Con grupos asi tienes la fiesta asegurada, si bien es cierto, que como dice el refrán “lo poco gusta y lo mucho cansa” y su show tiene ciertas fases de evasión mental que son inevitables y que a mí me servía para pensar donde pondrían al teclista que sonaba por momentos en el Navarra Arena, seguramente junto a los coristas y al otro guitarrista que sonaba…si es que los tuvieran. Pero es lo que hay, a nadie le importaba si su sonido tenía más disparos que una película de John Wayne por que la fiesta estaba montada. Lo que no hay duda es que no hay momento de seriedad y menos cuando Chris Bay monta, aun mas, su show con gafas y sombrero muy de Halloween, y es que dio tiempo a todo por que este es un festival con repertorios completos de sus artistas. Freedom Call se llevó de calle al público.
Hablar de Doro Pesch es hablar de la diosa del metal, es hablar de una figura icónica y de las más queridas de la escena metalera en nuestro país. Era un cambio de tercio y un puente perfecto para el plato fuerte de la noche, un acierto total por parte de la organización, uno más, porque todo hay que decirlo, desde el primero hasta el último segundo la organización fue magistral. El recital de Doro no tuvo muchas sorpresas, sonaron sus temas más icónicos y no faltaron los clásicos de su banda de siempre, Warlock, incluso una prescindible versión de Judas Priest, “Breaking the law” que sirve para que el respetable caliente la voz, eso sí. No tengo claro si fue por pasar de la fiesta a la seriedad pero la gente se divirtió mucho más con Freedom Call que con la germana. En cualquier caso, el concierto de Doro fue, uno mas de Doro, sin más ni más, poco que destacar.
Llegaba el momento mas esperado de, iba a decir la noche, pero no, el momento más esperado en años, una nueva oportunidad para que los Manowarriors reclamaran su sitio de nuevo. Los divos, porque pese a quien pese son muy divos, no tuvieron bastante con la media hora tras la finalización de Doro si no que retrasaron su salida unos veinte minutos más, tres cuartos de hora en total, con la impaciencia del respetable y la intranquilidad de un servidor que empezaba a pensar “¿y si han pegado una de sus espantadas y están viendo como decírnoslo?”. Con nervios, retrasos, y constantes advertencias de no sacar fotos ni videos, las paredes del Navarra Arena se vinieron abajo totalmente por el volumen que de repente había aparecido en el recinto, primer acorde y te volaron la cabeza, incluso en exceso me atrevería a decir. Ahora sí, de verdad, eran Manowar, y las ganas eran tremendas, y no defraudaron para nada. El espectáculo fue brutal, el set list tremendo, siempre te van a faltar canciones por supuesto pero todas las que estaban tenían que estar.
71 añitos cuenta el bueno de Eric y quién lo diría por que conserva en buenas condiciones la voz, aunque adapten un poco el sonido al estado actual eso sí, sus buenos ratos de descanso tuvo como no podía ser de otra forma. Pero si esos ratos son amenizados por la maestría de un tal Michael Angelo Batio a las seis cuerdas pues, bienvenidas sean. Como os comentaba, se alinearon todos los planetas posibles, triunfamos en prácticamente todos los aspectos del show, en el de que se dejaran de sus pamplinas habituales y dieran cera de la buena también, que mas se puede pedir, bueno yo pediría un imposible, un “Carry on”. De todas formas no podíamos irnos de allí sin el speech del señor DiMaio por supuesto, una parrafada en la que no dejo títere con cabeza y en la que vino a decir que “unos miserables, cabrones, hijos de puta mintieron sobre Manowar ¿queréis saber por qué mintieron? Porque están cargados de envidia, por que odian a Manowar y os odian a vosotros por que sois los verdaderos creyentes del metal por eso han intentado pararnos, pero no han podido ni podrán jamás. La armada inmortal de Manowarriors están aquí esta noche juntos en Navarra para demostrarle al mundo que Manowar siempre toca con dos cojones adorando a Odin. Vosotros sois la razón por la que venimos ¡Que se jodan! ¡Sois la ostia!” Bueno, éramos los extras de una película de Conan en ese momento asi que, pues tendríamos que creérnoslo todo, no sin dejar de pensar que a estos americanos les deben echar algo raro en el agua.
Ha pasado mucho tiempo, no tengo claro si volverá a pasar mucho mas o directamente aquí se termina la historia de estos locos americanos en nuestro país, tienen una edad y un ego mas grande que su espectáculo con lo que nunca se sabe que pasara. En cualquier caso, lo que tengo claro es que el viaje relámpago a la preciosa Navarra mereció muchísimo la pena, podre decir que yo vi uno de los mejores conciertos de Manowar en España en toda su historia. Por si no se repite, yo ya me lo llevo puesto. ¡¡Warriors of the world united!!
Crónica y fotos de Electrikeel, Freedom Call y Doro: Raúl Blanco
Fotos de Manowar: Fotógrafo de Manowar



















2 comentarios
Tximist
Pues yo los vi en 1996 y 2002 y no sali muy convencido, pero por lo que dices fue la ostia. Y con volumen atronador que te vuelan la.cabeza.
manuel El Santuario
Un evento digno de repetirse jajaja… Estuvo genial!!! buena cronica