Cita de bandas muy jóvenes la que se convocaba en la inédita para bolos de metal sala Taboo. Por un lado los desconocidos Matuja, por otro las Lizzies, que aunque sin editar disco completo, siguen pateándose los escenarios, y por último, Leather Heart, que presentaban su primer larga duración.
Por desgracia no pude llegar a tiempo para ver el concierto de Matuja, pero la sensación que percibí entre el público, fue que hicieron pasar un buen rato a los asistentes, y eso a pesar del problema que tuvieron con su batería, que por una lesión tuvo que ser sustituido in extremis, pero se salvó el concierto. Otras voces decían que no pegaban mucho con el estilo de metal clásico de Lizzies y Leather heart, pero en general, dejaron al público contento.
- Lizzies
A las diez en punto de la noche, las chicas de Lizzies subieron al escenario y comenzaron su concierto con Phoenix, tema nuevo, o por lo menos desconocido para mi del que no puedo decir nada, pues el sonido era más que nefasto, sonando todo más que embarullado, con bajo y guitarra comiéndose la batería y con la voz de Hell End totalmente inaudible. Es más, siguieron con la siguiente canción y la sensación era la misma. Una amalgama de ruido impropia de estas chicas a las que les suele acompañar el sonido, pero estaba claro que esta noche no sería así.
Hell End se presentó a la audiencia y siguieron con 8 ball, otro tema nuevo, pero a pesar de la entrega de las chicas, aquello no había por donde cogerlo. Su tema “más Maiden”, One night woman fue el siguiente en sonar, en el que si se apreciaron más las partes de guitarra. Sin embargo, no fue hasta Mirror maze cuando ya el sonido se estabilizó, no mucho, pero si lo bastante como para distinguir las canciones de su heavy metal clásico y ochentero de toda la vida.
Tras dar las gracias a Matuja y a Leather Heart, la pegadiza Viper, última canción editada por las madrileñas en un siete pulgadas, hizo las delicias del público, viéndoselas la mar de cómodas sobre las tablas defendiendo el tema. Lo que no se les podía negar a ninguna de las cuatro Lizzies es actitud sobre el escenario, gustándome más en este apartado que en otras ocasiones, pues se ve que ven cogiendo tablas, y eso se refleja en su entrega. Eso, y que detrás de Patricia a la guitarra, Marina al bajo y la ya nombrada Hell End, está Saray a la batería, que desde su fichaje, les da una seguridad necesaria y que las hace mucho más solventes.
Se despidieron con el que se puede decir uno de sus himnos, Speed on the road, en un corto set de treinta y cinco minutos. Esperemos que para próximas actuaciones, el sonido las acompañe desde el inicio y podamos disfrutar realmente de lo que son capaces de dar. Seguro que por ellas de nuevo pondrán toda la carne en el asador.
Setlist:
- Phoenix
- 666 Miles
- 8 Ball
- One Night Woman
- Mirror maze
- Viper
- Russian
- Night in Tokio
- Speed on the road
- Leather Heart
Veinte minutos de espera que pasaron volando y las estrellas de la noche, los jovencísimos Leather Heart saltaron al escenario arropados por una buena legión de amigos y sobre todo familiares, cosa que es de alabar, pues cuántas veces no tocan bandas locales y no van ni las novias o novios de los componentes, que ya es el colmo. Pero este no fue el caso, pues desde el primer momento sintieron el calor de sus conocidos y del resto de la gente presente en la sala, la cual presentaba un aspecto que ya quisieran para si más de una banda de fuera. Doscientas sesenta personas para una banda tan joven está más que bien.
Con Alejandro Gabasa y Jorge Piñero a los extremos del escenario a las guitarras, y Sergy Alvarado al bajo y Manuel Rueda a la batería en el centro del mismo, iniciaron el primer tema a la espera del vocalista Adrián González, el cual salió entre enormes vítores del público asistente. Al fondo del todo, un enorme telón con el logo del grupo les cubría las espaldas.
Sorprendió que desde el primer tema de su Ep del 2014, el grupo sonara tan bien. Visto el precedente con Lizzies, la verdad es que no lo esperaba, pero por suerte, eso que nos llevamos. Destiny fue la primera perla del motivo del concierto, la presentación de su primer disco. Y a pesar de su juventud, no cabe duda de que se les ve maneras con unos Gabasa y Piñero sin parar de moverse, quizá excediéndose en demasía con tanta pose, pero tocando, que al fin y al cabo es lo que cuenta.
Vuelta “al pasado” con Black as night para después enlazar con dos temas de su reciente Comeback. La cosa iba bien, pero les faltaba algo de pegada en la batería. Otra cosa de las que adolecían, era la falta de comunicación con el público. Vale que están tocando delante de mucha gente que os conoce, pero no sé… presentar los temas, saludar, que haya en general una comunicación más suelta. Puede que fuera el nerviosismo, insisto en la juventud de la banda, y les quedan cosas por pulir, como el “abuso” de los agudos por parte de Adrián o que Sergy no se quede tan estático.
Se marcaron la versión del Riding on the wind con Hell End y Patricia de Lizzies, que la verdad, fue el tema que peor sonó, aunque se montó una buena fiesta en el escenario. Después tuvieron un problema con las cuerdas de las guitarras y el problema de comunicación quedó más que palpable, pues fueron unos minutos en los que todo quedó en silencio y podían haber “entretenido” al público con un improvisado solo de batería, por ejemplo, o con los consabidos ‘oeoeoeoe’. Pero bueno eso lo da la experiencia.
Comenzó a sonar una intro calmada que era el inicio de la poderosa The crow, uno de los mejores temas de su Comeback, que en serio, cerrando los ojos, parecías estar en los ochenta, y mucho cuando la enlazaron con Restless, tema aún mejor que el anterior, aunque sobre gustos ya se sabe que cada cual tiene el suyo. Ni que decir tiene que la que tenían montada en la pista a esas alturas era de órdago.
Una gran Hopeless sinner dio paso al tema de su videoclip Nightmares town, tema con el que consiguen envolverte desde los primeros acordes. Me gustó mucho. Don’t you go con su marcado estribillo, fue el anticipo al final del set, que terminó con Comeback, para volver poco después y despedirse con el sonido más clásico si cabe del tema Leather Heart y la versión de Rainbow Kill the king como fin de fiesta.
En definitiva, una hora y cuarto de puro metal que hizo las delicias del público en el que todo el mundo disfrutó, aunque en cuanto corrijan un par de cosillas, sus directos ganarán muy mucho, pues actitud y futuro sino se tuercen, tienen mucho.
Setlist:
- Intro
- Take my breath away
- Destiny
- Black as night
- Depths of space
- Rock and roll soul
- Riding on the wind (con Lizzies)
- The crow
- Restless
- Hopeless Sinner
- Nightmares town
- Don’t you go
- Comeback
Bises:
- Leather Heart
- Kill the king
- Crónica y fotos: Fernando Leal Vielsa









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