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Magnificencia del Rock Fest 2026 (1º Día)
Conciertos Crónicas

Magnificencia del Rock Fest 2026 (1º Día)

22/07/2026 0 Comments
1 semana atrás
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Juntar varios festivales simultáneos puede ser una buena opción con motivo de compartir gastos, ampliar la oferta de bandas… La única pérdida radica en, por desgracia, dividir al público hacia un interés específico según los variados gustos personales.

En el Sureste murciano, el coliseo del Rock Imperivm, al Noroeste ibérico, el impresionante Resurrection Fest y, en el Noreste, el icónico Rock Fest Barcelona 2026 en la Ciudad Condal. Con tanta expectación a la vista, ¿cuál sería la preferencia del ámbito mediático? ¡Divide y vencerás! Hacía tiempo que el encanto barcelonés incrementaba, de forma demencial, el sentimiento heavy de la sociedad, superando incluso la escena de la capital nacional en la actualidad. Después de un intenso debate y preferencias sobre la cobertura a realizar, la brújula de Metaltrip se inclinó hacia el Rock Fest, el cual poco a poco, casi ha recuperado la grandeza de ese espíritu que siempre ha rodeado al evento, con grandes nombres que grabaron la cultura extrema en la preciosa ciudad condal.

Con tres días de intenso metal/rock nacional e internacional en el Parc de Can Zam de Santa Coloma, miles de asistentes desafiaron la incipiente ola de calor nacional en favor de la ansiada ocasión de un gozo singular. ¿Podría haber ido mucho más público? Esa respuesta se hallaría en regreso del raciocinio en organizaciones y promotoras de ocio musical. Aun así, nadie vaciló en entregarse, en cuerpo y alma, a un macro evento que siempre es garantía de calidad y éxito en tierras catalanas. Para todos, esto es el Rock Fest 2026 y, en Metaltrip, ¡Wesker te lo cuenta en escritura y fotografía con todo lujo de detalles y más!

Blues Pills


El calor torticero circundante trató de arruinar el inicio del Rock Fest, pues poca gente había al comienzo del mismo. A pesar de no llegar con la apertura local de Machete Law y su potente propuesta de crossover/thrash, la creciente expectación no perdió la ocasión de disfrutar con el combo sueco de Blues Pills. Es muy fácil reconocer la particular expresión musical del cuarteto, pues entre la fusión de blues/rock y la gran Elin al frente, pocos fueron quienes le dieron la espalda a unos sonidos psicodélicos repletos de emociones. Con muchas ganas de ofrecer un espectáculo que amenizase el caldeado ambiente, Elin y compañía desarrollaron una actitud empática que mucho gustó en el transcurso del show. Realizando un variado set list de sus mejores temas, la banda también mostró su renovada formación con una mayor inclusión femenina, realzando el caso de la bajista Agnes y su gozo interior al interpretar las líneas graves en directo. Casi una hora al sol mereció la pena para quienes buscaban algo diferente en el metal/rock actual, garantizando una nostalgia clásica que fue la verdadera protagonista de una velada blusera envuelta de un encanto especial. De seguro que Blues Pills vendrá, de gira, por España muy pronto, pues el arraigo social hacia el grupo fue muy patente en el Rock Fest.


Tyketto


Sin abandonar el estilo rockero y en el oeste americano, la gente acabó maravillada del show que Tyketto recreó en pleno corazón de la tarde. El Sol descendía en su movimiento estelar; ¡justo lo contrario que los ánimos festivaleros con Tyketto al frente! Sonrientes y dispuestos a hacer las delicias de los fans, los músicos doblegó el calor ambiental y frustró sus intentos de ser la comidilla en favor de la fama grupal. Con un Danny flagrante que no vaciló en dar lo mejor de su laringe, el quinteto americano convirtió el show en un frenesí de coros y loas con un repertorio especial de evolución. Frente al espejo, la gente pudo comprobar que los años no transcurren en el modo compositivo de Tyketto. ¿Qué se prefirió en el Rock Fest, el álbum debut “Don’t Come Easy” o el reciente “Closer to the Sun”? La respuesta no se halló por sí sola; ¡la gente celebró todas las canciones cuales míticos himnos rockeros! Con la guitarra de Harry realizando unos punteos magistrales a la vez que los perfectos graves de Chris embellecían la imaginación social, Tyketto marcó el ritmo de una dinámica cautivadora con sorpresas por doquier. No se olvida el increíble toque teclista de Ged, al igual que el magnánimo Johnny Dee (Doro) quien ayuda a mitigar el duro golpe de la partida del batería original, Michael Clayton. No obstante, la banda ha sabido seguir en su exitosa línea musical, dejando buena constancia de ello en el directo del Rock Fest. A expensas del calor sofocante, la gente se entregó a la ilustre causa de Tyketto, haciendo que los músicos se despidieran entre laureles y dejando mucha felicidad general.


Pretty Maids


A puño de hierro y con la contundencia más heavy que Dinamarca engendró en la década de los ochenta, la reputada maquinaria de Pretty Maids continuó gestando un cúmulo de sensaciones que bien podrían haber estallado en un repentino juego de artificio social. ¿Cómo se puede resumir una trayectoria de cuatro décadas y media en un show de una hora y poco más? Sería muy difícil adivinarlo, pues la discografía de los daneses es demasiado prolífica como para no contentar a miles de fans en el Rock Fest. Claro que no iban a faltar los clásicos de “Back to Back” o “Rodeo”, ni tampoco se omitieron cortes recientes como “Kingmaker” y la apertura del show con “Mother of All Lies”. Sin embargo, la tremenda importancia de Pretty Maids en el metal/rock no es sólo su potente música inolvidable, sino también la forma de ganarse al público y llevar el éxtasis espiritual a un nivel superior de calidad inimaginable. Justo por esas razones, el combo danés nunca defrauda las expectativas que se establecen, a priori, sobre sus conciertos o futuros trabajos.


Han pasado más de seis años desde que Ronnie venció a un proceso oncológico tumoral, volviendo a demostrar que su resiliencia es digna de admirar. Habiendo superado la sexta edad biológica, la desbordante ilusión de volver a estar en los escenarios le embargó hasta el punto de ejecutar su tarea vocal de forma magistral. Apelando al favor social, nadie quedó impune del contagio laríngeo que Ronnie imprimía a los versos y los coros. Para dar mayor importancia al sonido old school y no perder la tendencia de los tiempos modernos, el trío cordófono adaptó su estilo interpretativo hacia la adquisición del interés y nuevos fans. Mientras René no apartaba la vista de su bajo, la continuas muestras de cercanía de Ken y Chris atrajeron el interés por los rasgueos y acordes de unas canciones repletas de vida y capaces de infundir la misma a los seres inertes de los alrededores. Llevándose un plus de genialidad escénica hacia ambos, la respuesta del público no se limitó a seguir la dinámica musical, sino que también aumentó el disfrute general mucho más que la propia banda. De ahí, la sentida despedida con “Future World” y “Love Games” remató otro show de Pretty Maids con la cualitativa grandeza que siempre rodea a los daneses.


Loudness


Casi asiduo del Rock Fest cada cierto tiempo (¡podría ser una marca singular de la casa condal!), nadie debería negar que, quitando a los dos cabezas de cartel de la jornada, la algarabía total se vivió con la sólida actuación de Loudness.

La prefectura nipona de Osaka tiene mucha historia cultural; ¡la referencia absoluta del metal/rock es Loudness! Cualquiera diría que los músicos están en la edad perfecta de jubilación laboral, ¡y no hay manera de pararles los pies! Cual entidad huracanada, el cuarteto nipón colgó su logo en la pantalla trasera y dejó que la gente hiciera el resto junto a su pulida técnica de interpretación. Una decena de temas no llega ni hacer justicia a la bestialidad discográfica que posee Loudness en su palmarés, menos el tiempo establecido en la actuación del Rock Fest. Para solventar tal cuestión, los nipones optaron por ofrecer un show especial cuyo desarrollo no defraudó en ningún momento. Además, el atardecer suavizó bastante el ambiente, haciendo que la experiencia con Loudness fuese aún más disfrutable para los asistentes, al igual que comenzar con los himnos “Crazy Nights” y “Heavy Chains”.


Cuatro artistas podrían parecer pocos en una génesis explosiva capaz de hacer brotar la locura social. Sin embargo, aquel hecho tuvo un aspecto muy importante que fue el detonante del triunfo absoluto de Loudness. La gente no podía permanecer impasible ante el despliegue sonoro, ¡menos la banda! Es decir, el cuarteto nipón expresaba mucha más felicidad en su interpretación en directo que miles de personas a la vez. Se les veía tan expresivos y seguros de sí mismos que esas sensaciones no tenían ni punto de comparación con las masas frontales. Minoru es un cantante excelso, pues con sólo ver el ánimo que imprimía a las líricas provocaba un fanatismo extremo por el metal/rock asiático. Seguirle los pasos era muy fácil, ¡no tanto su velocidad laríngea! Portando su patrio bajo ante el sol naciente, Masayoshi no era capaz de contener la inmensa alegría que provocaba al puntear las graves cuerdas. Lo mismo ocurrió con la maestría inconfundible de Akira, cuya destreza no entendía de rítmica o solos. Cualquier instrumento es un juguete para él, haciendo que el interés general no le quitara el ojo de encima. Su técnica es un espectáculo singular, tanto que casi eclipsó al resto de compañeros.

Por detrás, la batería de Masayuki otorgó el férreo hormigón de base para que los temas de Loudness fuesen otro éxito en Barcelona más allá de un simple show. El cuarteto nipón sigue dominando el old school del este mundial; ¡así queremos que sea!


Gotthard


Fue una pena que, con las magníficas bandas de hard rock que hubo en la primera jornada del Rock Fest como Tyketto, Gotthard fuera el único salvavidas del sofoco ambiental en la noche condal. Aun con el reciente atardecer y la enérgica descarga de Loudness reciente, la gente no quería separarse de los escenarios para contemplar cómo la emotiva banda suiza continúa manteniendo su legado intacto y el recuerdo de Steve Lee muy presente.

Después de haber revolucionado el templo del Z! Live justo el año pasado, había ganas de bailar y corear los temas del grupo al unísono. Sin falta de tiempo y ante un público dispuesto a darlo todo, el quinteto aprovechó la ocasión de enseñar por qué su música puede hacer llorar a los más duros e insensibles del planeta. Además, el aliciente de la iluminación mutando en función de las necesidades sentimentales y la pantalla digital tuvieron un papel crucial en dar más escénica general a un concierto perfecto de principio a fin. Tampoco hay que olvidar la evidente devoción del público, que aportó su espíritu para engrandecer el show sin importar los recursos disponibles. Un sacrificio pequeño que Gotthard utilizó en plena confianza mutua, dejando momentos inolvidables en el transcurso musical.

En pocas palabras, Gotthard es pasión por la música en su esencia más pura. Ya sea acústico o distorsión, cualquier tema que se interprete de la banda hay que ponerse la mano en el pecho y dejar que el corazón hable por sí solo mediante el altavoz oral.


Casi una docena de canciones fueron insuficientes (¡claro está!) para que Gotthard mostrase su arsenal musical al completo; al menos, los clásicos no faltaron, hecho que hizo a la gente postrarse de rodillas ante la versión de Joe South, «Hush» y temas como «Anytime Anywhere» o «Lift U Up». El fervor artístico del quinteto suizo es digno de admirar, pues no hay fenómeno, vivo o inerte, capaz de frenar el azogue escénico. Apoyándose en el público siempre que podía y sin dar tregua a sus habilidades vocales e instrumentales, Nic consagró su figura de frontman a través de una actitud muy cercana con todo lo que le rodeaba. Leo continúa siendo el núcleo creativo de la composición, lo cual se reflejó en el afán guitarrista que le delata como renombrado músico junto a su imperecedera sonrisa de satisfacción.

De la misma manera, Freddy jugó a los duetos cordófonos y melódicos con Leo, creando una amistosa rivalidad que invitaba a la plena fascinación. Añadir un sonido claro como un estanque donde cada nota y acorde infundía vida supuso un valor seguro al éxito de Gotthard. ¿Qué sería del concierto si Marc y Flavio no sostuviesen la base musical con graves y percusión del más alto nivel? La respuesta se expresó en miles de ovaciones y loas hacia bajista y baterista, quienes nunca dejarán de sorprender en sus habilidades instrumentales. Nic se deshacía en sutiles sollozos, Leo se abrazaba con Freddy en los puentes sonoros y Marc miraba al cielo en los suaves toques manuales. Un etéreo Steve Lee poseía al público y los coros emitían los unísonos de una manera magistral. El único y ansiado cierre de un show que marcó un antes y un después en el Rock Fest, el cual no podrá volver a disfrutar con tanta magnitud sonora y sentimental.


Sex Pistols


Medio siglo ha sucedido desde que Inglaterra vio sus consolidados cimientos temblar cuando un grupo de jóvenes muchachos se convirtió en el principal altavoz de la inconformidad del status quo. Consagrando el estilo punk como su principal bandera, Sex Pistols no necesitó de nadie para convertirse en un torbellino social que sigue resonando en la actualidad. La reunión de los miembros originales, a excepción del icónico Johnny Rotten, se convirtió en un acontecimiento mundial que el público y fans no iban a dejar pasar de puntillas, menos con la interpretación del único álbum de estudio al completo. Sin Johnny al frente, la tarea vocal fue asumida por el cantante Frank Carter (Gallows y Pure Love). Una figura ruda con una gran presencia al frente y una imagen de confrontación…

¿Era posible que funcionase una combinación así para hacer justicia al legado histórico que fueron los Sex Pistols? La gran diferencia de opiniones poseen una brecha inmensa, mucho más que cualquier rift geográfico o abismo oceánico. Intentar dar una sentencia conforme es una tarea titánica y no será del gusto general, de modo que la objetividad debería ser obligada en estas líneas. Lo que no se puede negar es la trascendencia de vivir, en directo, el impacto de “God Save the Queen” o “Anarchy in the UK”, pues pocas canciones han escrito una página de la Humanidad y han marcado generaciones en el pasado, el presente y el futuro mundial.


Frank Carter es un tanque imparable en directo, pero ahí radicó el principal problema del show de Sex Pistols, percibido por todo el Rock Fest. La banda siempre ha sido un símbolo de rebeldía social y cambio cultural, pero no de guerra abierta sin compasión y afán por la victoria a cualquier precio. La imagen de Frank azuzando los moshpits y como director de la violencia mutua queda muy bien para los más extremos, pero rompe con la imagen que Sex Pistols reivindicó en su corta trayectoria profesional. Mientras Johnny modulaba su tono en favor de la implicación humana y la esperanza común, Frank arrasaba con su estilo hardcore extraordinario. Es decir, Sex Pistols se mostró como un Bulldog rabioso en vez de un Border Collie a quien seguir como líder cultural. Por otro lado, Steve y Glen continúan poseyendo ese alma punkarra tan característico, haciendo que la cordofonía estuviese a la altura.

La guitarra de Steve quizás no haya envejecido tanto como él, pero la destreza es la misma que en sus años jóvenes. El icónico Sid Vicious dejó a Glen oculto en el ámbito mediático; ¡nunca más! Recuperando su trono como miembro fundador original, el bajo tronó en el festival con una potencia inaudita; ¡marca de la casa británica! Es imposible obviar, de la ecuación, al incombustible Paul, cuyos toques percusionistas lograron ser la mejor base musical existente. Relajado y muy cómodo, guió los breaks y ayudó a mantener el listón arriba a pesar de los descuadres sociales provocados por Frank. La experiencia de volver a tener a los Sex Pistols reventó la escena catalana al igual que en las épocas doradas, aunque no de la mejor forma. No obstante, la banda enseñó que su nombre no está fallecido y enterrado, ¡menos por los poderes supremos que tratan de subyugar al pueblo!


Megadeth


Todavía resulta inverosímil que el pelirrojo más querido de todo el metal/rock clásico vaya a retirarse de la escena thrasher. ¿Cuánta gente ha crecido escuchando Megadeth? ¿Quiénes no conocen el origen de la banda rival (por orden y obra) de Metallica? ¿Hay alguien que no sepa tararear “Symphony of Destruction” al completo? Las respuestas se han ido viendo desde que Dave Mustaine anunció el adiós definitivo con un disco homónimo como regalo de despedida. La gira ibérica realizada en Junio se convirtió en un inesperado océano de lágrimas y súplicas por la permanencia de Megadeth, aunque el momento definitivo ocurrió en el Rock Fest condal. ¿Qué nos espera, a los thrashers y el mundo extremo en general, cuando el libro de Megadeth cierre para siempre? Se dirá que el recuerdo es eterno, porque es la sensación que quedó después de una hora y media de disfrute apoteósico e inigualable con el gran Dave Mustaine y compañía. A diferencia de las especulaciones y teorías sobre una gira final llena de sorpresas y reuniones, Megadeth optó por la vía escueta de la humildad y el minimalismo escénico, donde el logo siempre estuvo presente en la pantalla digital trasera. También saltaron las emociones cuando la viva imagen personificada de Rattlehead apareció en los compases finales del show, afianzando la historia musical y avivando el evidente arraigo heavy hacia Megadeth y sus músicos.


¡Mustaine, eres único y lo serás allá donde estés! Su larga y frondosa melena ha perdido, por mucha iluminación que se retoque o utilice en directo, el vivaz tono pelirrojo, quedando en un amarillo pálido y/o pajizo intenso. La voz ya no es lo que era, pues en el interior de esa laringe curtida en mil batallas, el intento por llegar a tonos agudos queda bastante fútil en unos tonos quemados y cascados. Se agradece el empeño en recuperar el espíritu juvenil y la fuerza de antaño, pero la edad no perdona. ¿Aún hay rencor hacia Metallica? Tocar la versión renovada de “Ride the Lightning” es una prueba fehaciente de ello; ¡se perdona también! Contemplar, por última vez, a Mustaine en directo con sus casi 65 años es una razón importante para abandonar cualquier opinión adversa y unirse a la fiesta thrasher que se merece con honores. Sólo hay algo que no se le puede disculpar a Mustaine, al menos, desde el punto de vista histórico. Siendo una gira final, ¿hubiera cabido la posibilidad de invitar a miembros antiguos? Chris Poland en “Wake Up Dead” o “Mechanix”, Marty Friedman en “Hangar 18” o “Tornado of Souls”, la aparición estelar de Dave Ellefson en unos dúos bajistas para culminar los bises… ¡Uno puede soñar tantas cosas! Su banda actual es la hostia, ¡por supuesto! No obstante, ¿qué habría sido mejor que una reunión selecta? Mejor quedarse con la emotiva experiencia de sollozar (¡a mares!) cada vez que Mustaine agradecía la presencia social en Barcelona. Eso sí, las manos no han perdido su habilidad de impresionar con esa hábil destreza repartida por los ritmos técnicos, los dominios solistas, la velocidad modular…


¿Y los demás compañeros no existen o qué? ¡Vaya que sí! Ahí estuvo muy acertado nuestro adorado pelirrojo, sabiendo apartar el propio egocentrismo en los momentos álgidos de muchos temas del repertorio. La reciente llegada del sueco Teemu (Wintersun) ha sido todo un aliciente inesperado que infundió el toque juvenil a Megadeth, evitando la sequedad escénica y promoviendo el azogue de los fans. Su emoción por estar junto a un ídolo y maestro cordófono no le podía quitar la sonrisa del rostro, al igual que ejecutar piezas con las cuales ensayaba. Lo mismo ocurrió con James, quien logró sustituir los efluvios etéreos de los graves de Dave Ellefson con una ejecución sublime que nada envidia a la querida leyenda bajista. Atento al dinámico desarrollo del show, no vaciló en ser el protagonista cada vez que se le presentaba la oportunidad. El entusiasmo también invadió la inestable cordura de Dirk, expeliendo un trabajo percusionista digno de la más alta alcurnia baterista. Imposible de controlar su azogue manual, exprimió los platillos y kits de bombos para que la gente sintiese que aquel concierto no se repetiría nunca más (¿o sí…?).

No cabe duda que muchos temas quedaron en el tintero, ya fueran “Youthanasia”, “A Tout le Monde”, “Countdown to Extinction”… Megadeth encontró la manera de equilibrar su último disco homónimo con los clásicos que, al máximo, se corearon a pleno pulmón en la noche condal. ¡Qué despedida más conmovedora! Miles de gargantas, incluyendo a la naturaleza, cantando “¡Aguante Megadeth!” mientras Dave Mustaine se hacía un manojo de lágrimas en directo. Los grandes no se retiran rompiendo la guitarra o colgando las botas, ¡sino provocando un sentimiento unitario que escribe una página en la eternidad del metal/rock!

Fotografía y Crónica by A. Wesker V.S.

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