Los navarros Marea cerraban la gira “Los potros del tiempo” en un Wizink Center lleno hasta la bandera, y es que, como se encargó Kutxi de recordarnos son “los últimos mohicanos de esto del Rock”. Ya no están Leño, Los Suaves, Barricada, Extremoduro, Platero y Tú…pues solo quedan ellos con lo que no hay que repartir el pastel con nadie. Por otro lado, nos queda la tristeza de que esto se acaba, eran otros tiempos, era otra actitud, eran otras personalidades…y de eso por mucho que nos duela, ya no hay. Pero vamos a dejar de llorar ahora, estamos aquí para contaros lo que paso en el Wizink, la fiesta del Rock Urbano del de siempre.
Y todo dio comienzo con una de esas bandas nacidas para intentar mantener la llama del estilo viva cuando llegue el apocalipsis, y es que esa noche toda tenía comienzo en un pequeño pueblo de la comunidad foral de Navarra de poco más de 10.500 habitantes llamado Berriozar, porque de allí venían también Bocanada. La banda capitaneada por un tremendamente inquieto Martin a las voces se llevó de calle al público tirando de un rock urbano “a lo Marea” y de un buen hacer y simpatía que no dejo indiferente absolutamente a nadie. “Vamos a venir solos de gira, decirnos los que vais a venir a vernos para coger una sala de 100 personas, de 15, o si nos decís que vais a venir todos empezamos a mover el tema del Wizink” provoco una sonrisa en el respetable, y es que como os he comentado anteriormente…todo el más fácil sonriendo. Bocanada estuvo poco más de media hora sobre el escenario…y entre el público Martin y dejaron al respetable sudando, la llama estaba prendida ahora solo faltaba la traca final.
Y en estas estaba Marea, pusieron el Wizink patas arriba solo con apagar las luces del recinto, y es que no había posibilidad de error, no había sorpresa posible, todos sabíamos lo que íbamos a ver y era momento de mandar a la mierda al mundo durante dos horas y media. Si bien no musicalmente, si tuvimos sorpresas en forma de invitados, aunque ahora que lo pienso ¿escuchar el “Hola Don Pepito, ¿Hola Don José” en la garganta de un Kutxi venido arriba se puede considerar sorpresa? Es igual en cualquier caso la primera de la noche fue la del hijo del susodicho, Aaron Romero, vocalista de Linaje, para hacer “Corazón de mimbre” después de recitarnos un verso al más puro estilo de su progenitor.
La verdad es que Kutxi es un animal de escenario y es que además de utilizar el “Educa y Aprende” en formato versos también es gracioso el cabrón, “Me han puesto el auto tune de C Tangana y ni así canto bien, ya me decía mi abuelo que yo era el segundo peor cantante del mundo…y por qué siempre hay alguien peor”. Y como el exceso de trabajo no justifica la falta de talento como decía Robe, disfrutamos de todos los grandes temas de estos cabrones de Berriozar, pasándonoslo como enanos, levantando la voz para que se nos escuchara gritar y cantar como si fuera el último concierto de nuestras vidas para satisfacción de un frontman feliz la descubrir que “cantáis todavía peor que yo cabrones y mira que es difícil”.
El Piñas como vienen siendo habitual cogió el relevo de Kutxi a las voces para hacer “Trasegando” y “Alfileres” antes de que llegara el momento más emotivo de la velada, Kolibri armado con la guitarra del eterno Boni destrozaba nuestros corazones sacando esos acordes que jamás podremos agradecer lo suficiente a su creador mientras sonaba “El Trompo” …Boni estaba con nosotros, estoy seguro, lo podíamos sentir. “La luna me sabe a poco” conto con la ayuda de Escobedo (Sober), Paco Ventura puso la guinda en “Nuestra fosa” y Kutxi Romero la anécdota al olvidarse de la letra de “Esta puta soledad”. Pero aun había más, Martin Romero apareció para hacer “Como los trileros”, Lutter una desbocada “Jindama” para cerrar las apariciones colaboraciones con Ibai, un chaval de la asociación Mochila 21 con la que colabora la banda desde hace muchos años y que ayuda a gente con síndrome de Down.
Marea una vez más llego, vio y dejo el Wizink center como un auténtico solar completamente devastado, el recinto ha vivido noches espectaculares con artistas de gran renombre, y el sábado 22 fue otra de esas fechas que quedaran grabadas en el imaginario de todos los que allí estuvimos. Anoche ganaron los indios, más concretamente, los vencedores fueron LOS ÚLTIMOS MOHICANOS.
Crónica y fotos: Raúl Blanco



















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