Cita de las grandes en el Wizink Center de Madrid. Gente venida de muchos rincones de España y de más allá, un frio importante en la capital para acoger a los turistas y la banda más grande del Heavy Metal actual como Metallica sobre el escenario del antiguo Palacio de los Deportes de Madrid con su WorldWired Tour, para presentar en directo su última entrega de estudio “Hard Wired… To Self Distruction”.
Para que pedir más, además los noruegos Kvelertak son la banda elegida para abrir el show de los cuatro hombres de negro de San Francisco.
El Wizink Center se fue llenando poco a poco, con rigurosos controles de acceso, comprobando la identidad del titular de la entrada para evitar la famosa reventa. Según comunicado de prensa de la promotora del concierto, este concierto de Metallica había conseguido el record de asistencia en el Wizink Center con nada menos que con 16.767 fans de la banda llenando el pabellón, una cifra al alcance de muy pocos en la actualidad.
Fans de Metallica venidos de muchos sitios, no solo de España, si no que se notaba la presencia de personal foráneo que viajaba para disfrutar de sus ídolos en el escenario madrileño. En definitiva, un público variopinto y que daba muestra que Metallica ha traspasado las fronteras del Heavy Metal y llega a un público más generalista, como se podía observar claramente en las colas de acceso al pabellón o en las mismas gradas.
No tuvimos que esperar mucho de la hora anunciada para que los seis noruegos de Kvelertak ocupasen el escenario situado en el centro de la pista del Wizink Center. Un curioso cordón de seguridad abría paso a los músicos hasta el escenario.
Con las luces a medio gas, lo mismo que el sonido los Kvelertak arrancaron su ataque sonoro desde que las PAs arrancasen con su épica intro, con un vocalista como Erlend Hjelvik, que desde que subió al escenario es un espectáculo y un placer verle sentir su música. Erlend enseguida se envaino su curioso sombrero con el águila, que cuanto menos queda tribal y muy apropiado para un arranque brutal con su “Åpenbaring” que mostró esa variedad musical de los noruegos que pasan de un Rock más clásico a atmósferas musicales más densas y cercanas al Black Metal.
Los tres guitarras Bjarte Lund Rolland, Maciek Ofstad, Vidar Landa y el bajista Marvin Nygaard ocupaban las cuatro esquinas del escenario, intercambiando posiciones y ayudando a los coros a un Erlend que no paraba de moverse y mostrarse por todas las caras del escenario rectangular.
No creo que superase aún la media entrada el pabellón pero Kvelertak iba poco a poco ganando adeptos a su causa con su dinamismo y entrega sobre el escenario, si a todo eso le unimos su intensidad musical, por momentos agresivos, crudos y en otros momentos con atmósferas más siniestras y más oscuras o incluso con un aire más Hard Rockero como “1985”, con un gran contraste con la voz rota de Erlend y que finalizó con los tres guitarras y el bajista en el centro del escenario haciendo un persistente cierre instrumental que levantó una fuerte ovación y con el que ganaron muchos enteros entre el público que no les conocía.
Pero Kvelertak son variados y de unos ritmos más accesibles, pasamos a un tema más agresivo y por momentos oscuro como “Berserkr” que empezó a calentar más a un público con ganas de moverse.
De los pocos momentos que Erlend habló fue para comentar que estaban encantados en la gira y dedicar “Månelyst” a Metallica, en otro de sus toques agresivos e intensos, donde las luces se movían a juego de la música en uno de los pocos momentos que aparecieron con sentido.
Pero el tiempo se acababa, que todo el mundo esperaba la aparición de Metallica y Kvelertak lo sabía, por lo que apenas tuvieron interrupciones en su show, antes de arrancar su canción final, con una banda cargada de aptitud, para exportar y para que los músicos aprendan cómo comportarse sobre un escenario. Al final, el propio Erlend portando una gran bandera negra de la banda levantó una merecida ovación para un grupo que dio un concierto breve, pero intenso y que personalmente pienso que cumplió con el cometido encomendado de calentar el ambiente y hacer más amena la espera ante la salida de Metallica.
Pronto se despejó el escenario y se encendieron las luces. El chorreo de público accediendo al recinto del Wizink Center era constante y lento, me temo que esa lentitud hizo que el concierto se retrasase unos quince minutos, ante la impaciencia de muchos.
Los Metallica actuales son espectáculo y un fenómeno de masas y quizá la única banda actual capaz de arrastrar a las masas y llenar todos los recintos que se les pongan por delante. El espectáculo, a parte de la banda en sí, estaba formado por un escenario central rectangular que tuvo sus momentos de protagonismo en determinados momentos del show y un juego de luces, lámparas, pantallas de led que contantemente subían y bajaban según la canción proyectando imágenes, logos de la banda, juegos de luces, drones…. Digno de ver. Eso si, para los que ocupábamos una posición alta en el pabellón, el ángulo de visión nos lo taparon en varias ocasiones estas pantallas voladoras, que nos impedían seguir a la perfección lo que ocurría en el escenario. La batería de Lars Urlrich ocupando la parte central del escenario y fue girando por momentos durante el concierto para que todos los fans pudieran en algún momento verle tocar de frente o de costado. Eso si, noté al propio Lars más integrado en el espectáculo y con menos protagonismo forzado que en otras ocasiones.
Las luces bajaban su intensidad y sonaba el “Its a Long Way to the Top” de los AC/DC, con lo cual ya sabía el público que el concierto iba a empezar. Nerviosismo en la gente. Desde arriba se veía movimiento en las primeras filas por ir ganando posiciones cercanas al escenario. Pero eran los primeros acordes de la clásica intro de Metallica “The Ecstasy of Gold” de Ennio Morricone la que ponía los pelos de punta y levantaba los cánticos de un público, con las imágenes de la película “El Bueno, El Feo y El Malo” proyectándose en unas pantallas que por momento tomaron forma de televisión. El público a lo suyo, siguiendo la melodía de la canción al estilo himno español, coreamos la apertura del concierto con impaciencia, como el fan que va por primera vez a su concierto de Heavy Metal.
Los temas nuevos del “’Hard Wired… To Self Distruction” no se hacían esperar, ya que Metallica arrancaba su show, ante el fervor del público, con los dos cortes que abren su nuevo álbum, la rápida “Harwired” y la más variada “Atlas, Rise!”, que ante todo puso de manifiesto que James, Lars, Kirk y Robert venían con ganas de agradar y desde el arranque se les vió ir a por todas. Como siempre Kirk y James, marcando su sello personal en la vestimenta. James Hetfield con su famoso chaleco parcheado y Kirk Hammett con sus mallas ceñidas y su franja roja nos hacía retroceder a los inicios de Metallica y sus pintas de sus primeros años.
Indiscutiblemente la gente no se cansa de escuchar los clásicos de Metallica y “Seek&Destroy” abría una parte del concierto de repaso de clásicos. El famoso tema de Metallica ha cambiado el orden en sus conciertos y de ser el tema de cierre de los conciertos ha pasado a ser un tema que pretende continuar con la excitación del arranque, como así fue, que ante los primeros acordes, se llevó la gran ovación de un abarrotado Wizink Center, que cantamos palabra a palabra la canción al ritmo que marcaba James Hetfield. “Leper Messiah” nos volvía a poner los pelos de punta y han pasado ya unos añitos que no la escuchaba en directo, con Kirk luciéndose y levantando sobre todo al público más veterano que sacamos nuestra air guitar para tocar imaginariamente con Kirk Hammett, que grande, lo mismo que nos pasó con “Welcome Home (Sanitarium)”, que nos rejuveneció unos añitos.
Las pantallas no paraban de proyectar imágenes variadas según cada canción, formando parte indiscutible del espectáculo. James Hetfield preguntaba si estábamos vivos, despiertos… si la gente estaba a su servicio y dirigía a la perfección todo desde el escenario. Sobre las tablas mucho dinamismo, con los músicos intercambiando sus posiciones, sus movimientos constantemente.
Llegaba otro tema nuevo “Now That We’re Dead”, con un ritmo más denso y con Lars cambiando el paso, con un final inesperado con los cuatro Metallica improvisando una especie de batukada con cuatro de las lámparas que se habían posado sobre el escenario, donde nos resultó simpático ver a los Kirk, James y Robert manejarse con las baquetas, en uno de los gestos diferentes de la noche. La intensidad no podía bajar y Lars Ulrich arrancaba con “Confusion”, ante los gritos de un público y el video de la canción en las pantallas, pero mi sensación fue que los temas nuevos no levantaban tanto a la gente, como los clásicos. No por falta de calidad o entrega, si no que sencillamente no los tenemos tan trillados como sus temas de siempre.
Era el momento que James Hetfield le cedía el micro a Robert Trujillo que trato de arrancarse con un tímido castellano para dirigirse al público, pero por pobre que fuera consiguió llevarse la ovación de un público entregado a su causa. Aprovechaban ese momento de pausa para volver a girar la batería de Lars Ulrich. El propio Robert Trujillo arrancaba con la reconocible “For Whom the Bell Tolls”, que volvía a levantar el Wizink Center y las air guitar volvían a las manos de la mayoría del público, que locura.
Llegaba otro corte de los nuevos, el más largo y variado del su nueva obra “Halo On Fire” que tiene diferentes atmósferas, partes más íntimas con todos los focos centrados sobre James Hetfield, que por cierto protagonizó un gran solo de guitarra o partes más rápidas y que finalizó con una de las sorpresas y porque no decirlo momentos de la noche con Kirk Hammett y Robert Trujillo improvisando el “Vamos Muy Bien” de los vallekanos Obus, que nos puso a todos a cantar. Deben practicarla más para la próxima ocasión, pero resultó simpático y según me comentaron es un guiño que están haciendo durante la gira en los países que visitan. James Hetfield no paraba de agradecer al público de Madrid su apoyo y su satisfacción de volver tras varios años y también momento que introdujo a la banda, aunque creo que no le hacía mucha falta y todos son muy conocidos por el público asistente, pero asi regala su momento de gloria a sus compañeros.
“Die, Die My Darling” su versión de los Misfits, con las imágenes de Cliff Burton en las pantallas era el siguiente tema, justo antes de “Fuel”, con las primeras columnas de fuego que brotaban del suelo del escenario y con otra vez el público haciendo los coros a Metallica en un bonito y emotivo juego de voces. Tras un clásico, volvíamos a recuperar otro de los temas más actuales, “Moth Into Flame” agresivo y con unas pequeñas luces, deduzco que pequeños drones porque bajaban para introducirse en unos portones que se abrían en el escenario, volando giratoriamente sobre el escenario en un efecto espectacular.
James Hetfield volvía a agradecer el apoyo por tantos años, al público más veterano y al más joven. Preguntó por la edad de los más jóvenes, 27, 25, 20 hasta que apareció un niño de 7 años que había ido al concierto arrastrado por su padre y que en un bonito gesto los Metallica subieron al escenario, en un gesto fácil, para levantar una gran ovación de un público entregado.
El reloj pasaba de las once de la noche, mala hora para los conciertos en Madrid en determinados espacios, con lo que la cosa iba finalizando. Quedaba el final, que arrancaba fuerte, muy fuerte, con “Sad but True” y sus contagiosos riffs de guitarra, con las pantallas subiendo y bajando aleatoriamente, que puso patas arriba el Wizink Center, como “One”, con las imágenes de su primer video proyectándose en las pantallas y que acortaron un tanto en el momento del solo que marca el protagonismo en la canción. El final llegaba y no íbamos a irnos sin escuchar su canción “Master of Puppets”, que volvió loco al personal y que todos cantamos con Metallica.
No se alagaron mucho en el parón típico para que la gente pidiera los bises, que empezaron frenéticos con “Spit Out the Bone”, uno de los temas más rápidos del “Hardwired… to Self-Destruct”, con las pantallas mostrando mensajes supuestamente enviados por los fans a la banda. Un rápido cambio de guitarras de Kirk y James y las primeras notas del “Nothing Else Matters” levantaron a la gente para cantar con la banda cada frase, con Kirk Hammett luciéndose en el solo.
Llegaba el final, reservado en esta ocasión al “Enter Sandman”, que puso el cierre al concierto con sus pegadizos riffs y que anticipó la despedida clásica de las grandes bandsa y de la que gusta y mucho a los fans, con los cuatro Metallica recorriendo todas las caras de su escenario lanzando cientos de púas, baquetas y saludos a unos fans enfervorizados y agradecidos con su concierto.
Metallica no son los de antaño, ahora son espectáculo con todas las letras, muchos efectos de apoyo, mucha entrega y una ejecución de notable muy alto, que hace merecer la pena el dinero que pagas por una entrada de sus conciertos. Echamos en falta muchos temas de su discografía, muchos, pero tocaron casi dos horas y media de pura intensidad, me temo que si satisfacen a todos pueden alargar el concierto unas horitas más. Es cierto, hay diferencia en la reacción del público en los temas nuevos del “Hardwired… to Self-Destruct”, que aún no tienen el rodaje de sus grandes clásicos, pero los cuatro Metallica viven su música sobre el escenario y se entregan para divertir a un público entregado a sus huestes. Sin duda, Metallica siguen siendo los más grandes, te gusten o no, no queda otro remedio que reconocerlo y tener la fortuna de conseguir una entrada para su próximo concierto.
El set list de Metallica fue:
- The Ecstasy of Gold (Ennio Morricone)
- Hardwired Intro
- Hardwired
- Atlas, Rise!
- Seek & Destroy
- Leper Messiah
- Welcome Home (Sanitarium)
- Now That We’re Dead
- Confusion
- For Whom the Bell Tolls
- Halo on Fire (Kirk & Rob’s version de Obus)
- Die, Die My Darling (Misfits)
- Fuel
- Moth Into Flame
- Sad but True
- One
- Master of Puppets
Bises:
- Spit Out the Bone
- Nothing Else Matters
- Enter Sandman (con “The Frayed Ends of Sanity” versión)
- Crónica y fotos: javier@metaltrip.com
Perdón por las fotos, que son las que se pudieron hacer con un teléfono móvil desde el segundo piso del Wizink Center, pero como documento visual nos sirven.





2 comentarios
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