A la vejez viruela como diría aquel…
Llegaba una de las noches supuestamente más especiales en la carrera de Ñu, aunque para el propio José Carlos Molina, seguro que se trataba de un concierto más. Sin embargo, cuando vas a grabar la actuación para editarla en Cd y DVD, convencido estoy que no pensaba que fuera uno más.
Con todo el papel vendido desde hace un par de semanas, quién lo iba a decir tanto para el grupo como para el lugar de actuación, la cola se hizo muy larga para bastante gente, pues sin que hubieran entrado todos, el concierto arrancó, perdiéndose unos cuantos, entre los que me encuentro, el inicio del mismo.
Apunte rápido del puesto de merchandising. Camisetas, el set con las púas de Ñu y una copia en cd de un concierto de 1977 en Calella si mal no recuerdo. Interesante.
Como digo, pude entrar ya mediado el primer tema, Los caballeros de hierro, con la sala de bote en bote y enfilado para poder hacer algunas fotos. Era la primera vez que veía al Molina con su nueva formación (alguno dirá que cuándo no es fiesta), en la que únicamente se mantiene con respecto al último Rockfest, al guitarra Luis Calzada y al batería Óscar Pérez. Lo que tampoco sabemos es, si por ejemplo, Peter Mayr volverá al teclado y esta formación es digamos… que circunstancial.
Con el logo del grupo en pantalla presidiendo el escenario, siguieron con No hay ningún loco y La granja del loco, que siempre van de la mano, y no había duda que Molina estaba enchufado y eso lo transmitía con sus gestos. Y si él estaba enchufado, es porque veía que a su alrededor la cosa iba muy bien. Con esa dupla guitarrera a cargo del ya nombrado Luis Calzada y a la elegancia de un siempre grande Manolo Arias, tenía bastante ganado, si bien es cierto que no es nada habitual dos guitarras en su formación. Pero el caso es que el público, en estos primeros compases, lo agradecía y no paraba de saltar y cantar.
No daba tregua Molina que siguió con su composición más reciente, de la que ya distan siete años, Viejos himnos para nuevos guerreros, enlazada con Los ojos de la zíngara, y todo entre ovación y ovación del público, aunque es verdad que me esperaba más entrega. Este “más” se consiguió con Cruz de hierro, de lo mejorcito de la noche, precedida con una intro a cargo del violinista Vesko Kountchev.
Después, primer descanso para Molina dejando a sus músicos sobre el escenario, deleitando al público, aunque no tardaría en volver para recordarnos su primer trabajo con Preparan, en la que también se disfrutó de un buen sonido, algo que era la tónica general. Primer “Molina presidente” de la audiencia tras el cual éste dio las gracias, siendo también la primera vez que se dirigía al público, y es que aunque musicalmente estaba bien, se echaban de menos algunas “molinadas”.
La imprescindible, nostálgica y preciosa Tocaba correr, sonó más compacta que en anteriores ocasiones, hizo de previo para que Molina se enfundara en una capa, y pandereta en mano, atacara con Vampiro y amante.
Cosa extraña, hicieron pasar de nuevo a los fotógrafos, pues llegaban los momentos especiales del concierto. Como introducción, Jose Carlos Molina presentó a todos y cada uno de los miembros de su banda, nada menos que nueve personas incluyéndole a él, los ya nombrados guitarras, batería y violinista, junto con Juan Miguel Rodríguez a los teclados, César Sánchez al bajo y las coristas Cristina Lubián y Eva Reina, a las cuales se les escuchó poco en toda la noche.
Tras esta presentación, el primero de los muchos invitados de la noche hizo su aparición, se trataba de nada más y nada menos que de Julio Castejón, el cual no necesita presentación alguna, y con él en el escenario, con un Molina disfrutando de su amigo, Ñu tocó Manicomio, tras la despedida de este. Tomaron el relevo los Saratoga Tete Novoa y Jero junto con el bajista de Hamlet Álvaro Tenorio, que nos remontaron a 1983 con Fuego y El hombre de fuego. Gran trabajo de los tres, siendo de apreciar las miradas y gestos cómplices entre Molina y Jero y un Tete Novoa que se come el escenario al tiempo que se pedía de nuevo el paso a la Moncloa para Molina.
Con Carlos Kakutani, descansaron los dos guitarristas y le dejaron todo el protagonismo al guitarra que intervino en Imperio de paletos, que era el tema que iba a continuación, y en el que con ironía, o no, Molina soltó a mitad del mismo un “esta música es una mierda”. Antes de empezar, dejó lucirse al guitarrista mientras Molina esperaba sentado al lado de la batería. Ya de nuevo con su formación, Molina presentó Ella, sonando más eléctrica que en las últimas ocasiones en las que le he visto.
Cambio de guitarra para Manolo Arias para una fantástica La bailarina. Siguieron con la reivindicativa Sé quién, aunque con el inicio de A golpe de látigo, con un público entregado, sobre todo al final acompañando con palmas la parte del violín. La imprescindible El tren azul, haciendo acto de aparición la casi fija como invitada Judith Mateo al violín, convirtiendo el tema en una fiesta, quiero decir, más fiesta todavía. No abandonó ésta el escenario, pues aún nos deleitó un tremendo El flautista, coreando todo el mundo el estribillo. Incluso Molina se medio emocionó dando las gracias.
“Vamos a hacer ahora un Más duro que nunca”, con Cristina Lubián acompañando a Molina a su lado en el escenario. La cosa llegaba a su fin, y con piano sobre el escenario, nos ofreció La galería, que no estaba prevista en el set, despidiéndose con la consabida Una copa por un viejo amigo.
En resumen, dos horas y cuarto de bolo, en el que una vez más Ñu, y sobre todo Jose Carlos Molina no defraudaron, si bien es cierto que esta vez Molina, aunque hizo un gran concierto, estuvo algo menos Molina que otras veces. Quizá fue por los invitados o el nerviosismo de la grabación, que aunque sean 43 años de carrera, aún está ahí la cosilla. Y todo con el aliciente de una sala llena, y no precisamente una de 200 personas. Por eso decía al inicio que a la vejez viruela y bien que me alegro. Espero que para las próximas actuaciones, el público siga respondiendo como esta noche, porque lo que es Molina, seguirá al pie del cañón.
El Set list de Ñu en la Riviera fue:
- Intro.
- Los caballeros de hierro
- No hay ningún loco
- La granja del loco
- Viejos himnos para nuevos guerreros
- Los ojos de la zíngara
- Cruz de hierro
- En ruta
- Preparan
- Tocaba correr
- Vampiro y amante
- Manicomio
- Fuego
- El hombre del fuego
- Imperio de paletos
- Trovador de ciudad
- Irish Jig
- Ella
- La bailarina
- A golpe de látigo – Sé quién
- El tren azul
- El flautista
- Más duro que nunca
- La galería
- Una copa por un viejo amigo
Hemos publicado más fotos del concierto de Ñu en Madrid en nuestra página del Facebook.
- Crónica y fotos: Fernando Leal Vielsa













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