17/03/2014
La salud del Rock, Punk y Metal español está en entre dicho, por la poca afluencia de público en los conciertos, por el poco apoyo a bandas emergentes, y por la enorme desidía de grupos asentados en nuestro panorama musical. Los culpables son muchos, y quizás ya va siendo hora de señalarlos. Muchos dirán que es subir a un árbol de demasiadas espinas, pues seguramente los egos de algunos sufrirán la herida mortal de la verdad, pero ya va siendo hora de que veamos las cosas como son. Eso sí, salvando las excepciones que confirman la regla, esos que mantienen en pié nuestra escena acústica.
El primer culpable que sube al banquillo de los acusados es sin duda el público. No hay cultura de conciertos, sólo cultura de masas. Viene Iron Maiden o Metallica, y todo el mundo se rasca el bolsillo para repetir una y otra vez. Y esto lo escribe un fan de Iron Maiden. Es decir, el concepto de ser muy Heavy es pagar noventa euros por una entrada para un festival donde veremos 6 bandas, o peor aún, veremos a las dos o tres con nombre, bajo un sol abrasador, unos servicios insuficientes y unas instalaciones precarias. Sin citar nombres, hay más festivales en nuestras costas, con carteles más completos, instalaciones de nivel europeo y trato a su público decente y humano.
Lo mismo pasa con los conciertos en las salas españolas, salas que sólo para conciertos, brillan por su ausencia. Esa es la lacra de los conciertos en la capital española, sobre todo, salas acondicionadas para shows, pero no hechas para tal, con l oque no puedes ver el 100% de lo que pueden ofrecer algunas bandas. Aquí llega el segundo culpable al estrado, la gestión que las salas hacen de estos conciertos. Nuevamente sin citar nombres, existen salas donde el aire acondicionado es un lujo para reservado para la música electrónica o el House, pero que cuando se trata de Metal o Rock, no interesa. Y aquí es donde empieza una larga lista de despropósitos que si bien no es en la totalidad de los locales, si en su mayoría. Las luces son manejadas con ánimo de ahorro, el sonido sin tener en cuenta la instrumentación de las bandas, los precios de las bebidas, a precio de oro, y un largo etcétera que hace de la asistencia a un concierto una odisea.
El tercer culpable a escena tiene nombre plural: promotores. Todos sabemos lo que ocurre con los grandes festivales en nuestro país, ven el filón, lo explotan y a vivir del cuento. Existen algunas, contadas, promotoras que están haciendo el trabajo muy bien, y aquí tampoco diremos nombres, pero todos sabemos quién es. La excepción que confirma la regla, parece ser la cruz constante que acompaña a la música.
Cuarto culpable, las discográficas, que van de la mano de managers y sanguijuelas varias. En este punto realizo el inciso nuevamente, para que no confundamos el ganado con la res. Hay excepciones, como en todo. En el tema discográficas, más difícil encontrar una luz entre tanto vampiro chupasangre.
Quinto culpable: los grupos consagrados. Aquí nos vamos a mojar, empapar y sangrar por ello. Chino Banzai es uno de los pocos grupos que apoyan a las formaciones emergentes, al igual que Individuo Zero, Vita Imana o Pepe Mary. Pero luego está el “corrillo del estornudo”. Ese grupo de bandas, que se tiran un pedo y son noticia. Ese grupo de bandas que llenan por nombre, ese grupo de gente del sector, afianzados, que se atreven a cobrar a sus teloneros. Grupos como Mago de Oz, que viven del cuento y de montar festivales con los retales de formaciones pasadas, o de retornos constantes, separaciones, creaciones de nuevas bandas haciendo lo mismo una y otra vez, léase Saratoga, sin dar paso a las nuevas generaciones que ofrecen estilos musicales más variados, sin chillidos y falsas voces, sin baterías en playback o espectáculos bizarros con calcetines a modo de paquete.
Existen formaciones jóvenes que se abren paso a duras penas, gracias al público, a ese sector que sí vive la música como tal, no por la grandeza de los nombres, sino por la grandeza de componentes y composiciones. Formaciones como Oker, Lizzies, los propios Vita Imana, Inordem, In Vain, Crisix, Pl Girls, y un eterno etcétera, que tienen que remar contra viento y marea y que lo que ofrecen es algo más que clases de canto y vivir de éxitos pasados.
Sexto y gran culpable, al que habría que imputar cargos de extorsión, difamación, blanqueo e intimidación. Hablo de los medios, escritos y digitales. Nuevamente, buenos y malos. Los malos, los de siempre, los que por nombre hacen lo justo, los que ofrecen noticias de los cuatro de siempre y se olvidan del Underground, de los jóvenes y de los pequeños eventos. Y que a más inri, se permiten el lujo de menospreciar el trabajo de webs y publicaciones gráficas que fin de semana si y fin de semana también, buscan ofrecen el mayor número de cobertura mediática sin ánimo de lucro. En este sentido, es una autocrítica, pues todos hemos cometido errores, de los que se aprende y se evoluciona. Muchos de estos medios hacen las cosas bien, con rigor, pero tienen que vivir bajo el yugo tiránico de los que llegaron primero y perduran a costa de ofrecer siempre lo mismo.
Con este panorama tan apocalíptico, quiero lanzar una luz en la oscuridad. Grupos pequeños que ya son grandes, público entregado a la causa de los mismos, salas como La We Rock madrileña que está creando una cultura de sala, mejorando poco a poco, limitando el uso del humo, invirtiendo en luces y retocando el sonido. Bandas que ofrecen un estilo musical internacional, grupos sobre todo del norte, de Barcelona y de la capital, que empiezan a sonar muy fuerte. Llenos absolutos en conciertos como Parkway Drive, Vita Imana, Sabaton o Alter Bridge. Formaciones jóvenes con muchas ganas como Lizzies o las Pl Girls, rompiendo moldes. Una hornada de bandas de Thrash, Stoner, Heavy Metal, Hard Rock, Metalcore o Hardcore, estilos musicales que hace diez años no estaban explotados en nuestro país, festivales como el Resurrection Fest de Viveiro, o el renacimiento del Leyendas del Rock, variando el cartel, trayendo lo que otros no se han atrevido. Como podéis ver, hay esperanza, y de nosotros, público, medios, salas, promotores, fans y críticos depende la supervivencia del panorama musical en España, porque si el Indi Rock lo puede hacer, el Metal, y el Rock, el Punk o el Underground también pueden. Todos a una y siempre positivos, pero sabiendo donde están los problemas.
By: yalinku@metaltrip.com
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