20/11/2013
Rhapsody of Fire han vuelto. Y no, no es una perogrullada. La banda ahora capitaneada por Alex Staropoli ha vuelto por la puerta grande, con un nuevo trabajo que representa un nuevo comienzo, entre otras razones por ser el primero con su nuevo sello discográfico AFM Records.
Si creían que Luca Turilli dejaría un gran vacío en el sonido de la banda es porque aún Roberto de Micheli no había tenido ocasión de sacar la artillería pesada, la cual libera una batalla en el álbum continuamente con los teclados de Staropoli disputándose protagonismo y grandeza. Podría decirse que recopila lo mejor de la época de Dawn of Victory y Fabio Lione alcanza cotas más altas incluso que en Triumph or Agony, combinando a la perfección matices más intensos y otros más dramáticos, y donde los sonidos hacen verdadero honor a los títulos de las canciones.
La apertura “Vis Divina” recupera los coros majestuosos equiparables a los de Symphony of Enchanted Lands, para entrar en materia con “Rising from Tragic Flames”, donde nadie creería que Roberto de Micheli ocuparía tan merecidamente el lugar que antaño disputó el virtuoso de Trieste. A destacar también la implicación de Fabio Lione en la composición de las letras, algo que los seguidores más fieles venían reclamando desde que en Triumph or Agony oímos el primer tema con letras exclusivas de Fabio “Il Canto del Vento” (mencionado el tema sobran las presentaciones). Los coros y la percusión a manos de Alex Holzwarth terminan de poner la guinda del pastel al tema introductorio.
El segundo tema “Angel of Light” sólo con el inicio es una evidente muestra del duelo de titanes entre los teclados de Staropoli y la guitarra de Roberto, con suaves sonidos medievales rescatados de sus primeros trabajos relajando el ambiente, combinando también la variedad vocal que Fabio Lione muestra en esta canción apoyado por el majestuoso coro audible a lo largo de todo el disco. Una mezcla variada de sonidos pero con un resultado sinérgico. Posiblemente una de las letras más coreadas de este nuevo trabajo.
“Tears of Pain” comienza con la orquesta y los teclados superponiéndose a la percusión y la guitarra, pero menos grandilocuente que su predecesora, vayan por delante los coros con ligera atmósfera gótica, lo que le dan una esencia más dramática, haciendo honor al título. Un tema muy reminiscente a los comienzos de la banda tras el cambio de nombre. A destacar también que es el primer tema del álbum que intercala breves palabras en italiano.
Relajamos un poco el ambiente con “Fly to Crystal Skies”, que comienza de nuevo con la batalla orquesta vs guitarra, con la guitarra acústica mediando y marcando los cambios a lo largo del tema, amoldándose la voz de Fabio también. Un estribillo con ciertos aires ochenteros y de nuevo añadiendo toques de inspiración céltica-medieval, para finalizar con la voz de Fabio y el coro uniéndose poniendo el broche final. Un tema que mejora a medida que avanza.
“My Sacrifice” entra como los temas relajados de sus primeros álbumes, aquellos de melodía relajada de atmósfera medieval, hasta que entra en acción Roberto de Micheli para hacernos recordar que mientras Luca Turilli ha optado por la vía cinemática, los chicos de Staropoli conservan los elementos Metal. En este tema destaca la base rítmica del bajo aportada por Oliver Holzwarth, y un estribillo donde de Micheli se luce especialmente. Al ser el tema más largo del disco, incluye muchas sorpresas y todo se puede esperar en él.
Damos paso a uno de los platos fuertes del disco, “Silver Lake of Tears”, el primero dado a conocer íntegramente por la banda, y que es un gran ejemplo para demostrar el triunfal regreso de la banda. El perfecto equilibrio entre virtuosos riffs de guitarra, teclados, orquesta y el amplio abanico de posibilidades en la voz de Fabio. Un estribillo casi hímnico que posiblemente también será de los más coreados en próximos conciertos.
Y por fin llega uno de los momentos más esperados de todo disco de Rhapsody (cualquier de los dos) que se precie: balada en italiano. En este caso “Custode di Pace” aporta el toque meloso con la lengua natal de la banda y la voz de Fabio alcanzando cotas nunca antes vistas, que a menudo recuerda a la bonita balada “Son of Pain”.
Nos acercamos a la recta final del álbum, pero tras reponer fuerzas con la balada viene “A Tale of Magic”, que combina a la perfección la atmósfera de fantasía con los elementos metaleros. Una canción que podría dar mucho juego pero hay temor latente a que pase desapercibida en el conjunto del disco.
Llegamos al tema homónimo del disco, “Dark wings of Steel”, con unas afiladas guitarras y teclados grandilocuentes para dar paso a un cuasiteatral Fabio Lione que de nuevo demuestra ser un vocalista que nada tiene que demostrar. Combina todos los elementos clave del disco uniéndolos en perfecta sinergia.
El broche final lo pone “Sad Mystic Moon”, con una clara atmósfera de despedida y donde los coros junto a la voz de Fabio Lione hacen la mejor unión de todo el álbum y los teclados y las guitarras luchan su batalla final, pero repartiéndose cada una el protagonismo en distintos momentos de la canción.
Sin duda un regreso muy esperado que volverá a captar la atención de los seguidores clásicos y podrá atraer a otros nuevos. Se echan en falta más sonidos medievales propios de sus inicios y tal vez más letras en italiano, así como se hace raro no ver un tema épico y grandilocuente de 10 minutos, aunque varios temas grandilocuentes de 5 minutos compensan a la perfección.
Tracklisting:
01. Vis Divina
02. Rising From Tragic Flames
03. Angel Of Light
04. Tears Of Pain
05. Fly To Crystal Skies
06. My Sacrifice
07. Silver Lake Of Tears
08. Custode Di Pace
09. A Tale Of Magic
10. Dark Wings Of Steel
11. Sad Mystic Moon AFM Records 2013. 9'75
By: elena@metaltrip.com
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