23/05/2013
La verdad que la primera jornada del SWR Barroselas Metalfest se nos hizo agotadora por la intensidad de las bandas, empezábamos a media tarde otra de las fechas del festival portugués, sin antes haber disfrutado de una agradable comida que se extendió hasta el comienzo de los conciertos.
The Ransack:
Abríamos la tarde con The Ransack, banda portuguesa de Metal, muy preparados ellos sobre el escenario. Con paneles con el logo de la banda en los laterales y con una banda que se notaba con algo de tablas y experiencia sobre los escenarios. Poco público de inicio.
No tuvieron suerte, ya que los problemas técnicos en una de sus guitarras les causaron un poco de nervios al principio de su actuación, que no se lograron quitar en todo su concierto. Temas poderosos con una base Metal, pero donde los momentos más Thrash no perdían oportunidad en aparecer. Se nota que es una banda muy trabajada y que tienen claro lo que hacen.
Con un sonido muy sólido y con temas potentes y poderosos, pese a los esfuerzos de su vocalista y guitarra Shore, no lograron enganchar al personal.
Persefone:
El escenario principal abría la tarde con otra extraña propuesta, esta vez a cargo de este grupo andorrano que este año cumple sus decimo aniversario de andadura.
Esta banda mezcla ritmos heavy metal con pop, con doom, con death, con progresivo… y todo en la misma canción, lo que le da mucha variedad.
Tienen una voz gutural fuerte y poderosa coordinada con otra limpia, aguda y armónica que recuerda más a los cantantes de pop que a los de doom. No es oscura ni barítona. El resultado de tal mezcla te podrá gustar o no pero no lo hacen mal y tenía su público entre las primeras filas.
En cada uno de sus largos temas nos mostraron que saben manejar los instrumentos y que saben lo que hacen. Pero sin duda su apuesta es bien arriesgada. Su puesta en escena bastante normalita aunque los músicos le pusieron bastantes ganas por agradar al aún no muy numeroso público que se acercó al escenario principal.
Headhunter D.C.:
De nuevo regresábamos al escenario dos para ver una banda con una larga trayectoria y con sabor a Old School, como son los brasileños Headhunter D.C., una banda que en Europa se maneja a la perfección en los circuitos más underground.
Estética totalmente ochentera y con sus integrantes con pinta de tener muchos años en la carretera, los Headhunter D.C. nos regalaron un show de Death Metal al más puro estilo clásico. Fueron casi cuarenta minutos de guitarras a tope, mucha fuerza sobre el escenario y una vocalista como Sérgio Baloff que supo llamar la atención del público para la banda. Mucho headbanging en las primeras filas y la facilidad de comunicarse con la gente en portugués les acercó mucho más a la gente.
Nada de excelencias técnicas, lo suyo es Death Metal Old School, con dos versiones al final, que no logré entender.
Un show cargado de electricidad y guitarras violentas, por momentos más oscuras y con toques más rollo Hellhammer, Dismember, con un público que se entregó rápidamente a la causa y que regaló una gran ovación al finalizar el concierto.
Onslaught:
Rápidamente pasamos al escenario 1 a encontrarnos con uno de los platos fuertes de la noche, ya tempranito. Los británicos Onslaught venidos desde Bristol a meternos caña a todos con su exquisito thrash metal old school. Parada en SWR coincidiendo con su gira 30 aniversario. De aquellos inicios en1983, nos queda Nige solamente. Pero Sy Keeler es también bien veterano, lleva en el grupo desde el 85. Nos regalaron en su actuación temas de ambas épocas: la primera hasta el 91 y la actual desde la reunión de la banda en 2004 con la formación actual, desde Killing Peace hasta Metal Forces.
El sonido rápido y demoledor, la voz potente y rabiosa. Y un feeling total con el público desde el minuto 1. Con ganas de marcha músicos y público, la fiesta estaba garantizada. Sy estuvo muy simpático secundado por el resto de la banda. Y la gente sin parar de subir sobre el escenario para volver a tirarse sobre el público.
Ya en los últimos temas vi cómo el bajista animaba a la gente a subir al escenario, y tímidamente al principio, descaradamente al final, el escenario se llenó de gente en primera fila saltando y haciendo, en fin, lo que les sugería el momento, eclipsando por momentos a los músicos y al propio cantante que quedaron en segunda fila. Una anécdota curiosa y simpática que daba una nota más de color al show…. Pero que se convirtió en un fastidio cuando tras bajarse todos, el escenario volvió a llenarse de gente en la siguiente canción y allí permanecieron en el escenario hasta el final.
Y es que los que estábamos abajo no queríamos ver una hilera de gente haciendo… nada… queríamos ver a nuestros músicos favoritos tocando y cantando y no podíamos porque estaban detrás de la marea de espontáneos. Pero bueno, original, en cualquier caso.
Luctus:
Casi sin minutos para recuperarnos del gran concierto de los británicos, corriendo al cercano escenario dos, para ver a los lituanos Luctos.
Gran afluencia de público, con el típico colega dando por saco con una gran bandera de Lituania, el país de la banda, que al menos consiguió ventilar la sala y limpiar el polvo del ambiente.
Sin lugar a dudas una de las bandas más brutales de la noche, con un Black Metal pesado y oscuro, con unas guitarras que lograron crear un ambiente tenebroso. Todo cantado en lituano, con lo cual es menos accesible para un público internacional.
Mucha brutalidad y temas con poca variedad en las melodías, pusieron la nota más oscura de la noche.
Belphegor:
Y continuamos con el black metal, pero esta vez de calidad con uno de las bandas más reconocidas en su género. Los austriacos Belphegor se hicieron de rogar un rato antes de salir al escenario ovacionados por el público que se impacientaba acostumbrado a la extrema puntualidad del festival.
No puedo decir nada de ellos. Me encantan y allí me quedé escuchándolos y mirándo encandilada esos ojitos blancos de Helmuth y esas caritas de posesión infernar que tanto nos gustan, una vez desistido de hacer fotos en un ambiente de roja oscuridad que llegaba justo para verlos.
Me quedé extrañada cuando vi al micrófono a alguien que no era Helmuth y bastante decepcionada cuando me di cuenta de que no iba a cantar. Me gusta mucho su voz y me quedé sin escucharla apenas, a mitad del concierto un momento para preguntar si estábamos con él y ante la masiva respuesta positiva del público su risa de satisfacción, y nada mas. Pero había un motivo de peso: su salud.
No me era desconocido que a finales de 2011 estuvo luchando por su vida contra el tifus que contrajo en Brasil y a pesar de estar enfermo continuó sus conciertos por Sudamérica hasta que literalmente no pudo tenerse en pie lo que le llevó a llegar a Austria completamente destrozado y a tener que someterse a una operación a corazón abierto. Aunque está en condiciones de andar de tour en estos momentos, no está en condiciones todavía de cantar.
Sin contarme toda la historia, fue él mismo el que me dijo que todavía no podía cantar. Me lo encontré viendo a Pentagram un poco más tarde y no perdí la ocasión de preguntarle por qué no había cantado él.
Por cierto fue en Barroselas en el SWR festival donde comenzó el actual tour de 20 aniversario.
La puesta en escena fue la habitual en ellos. Un par de palos con calaveras y algún hueso de animales, y ellos con cara y brazos pintados en negro sucio y sangre. Y como ya he comentado un ambiente de oscuridad roja y a veces azul. Luces bajas pero intensas en color. Un ambiente muy infernal. Belphegor no se caracterizan por moverse mucho en el escenario. Su propuesta en este aspecto es bastante tranquila.
La nueva voz ofrecida esta vez por el grupo estaba bien. Pero como no se puede evitar la comparación, no llegaba al nivel de la de Helmut que es mucho más potente, rabiosa y profunda. Aun así, repito que estaba bien. Era una buena voz que sacó adelante el concierto con muy buen nivel.
Hablaban con el público entre temas y la gente volcadísima con ellos. Creo que sin embargo la calidad de sonido no acompañó mucho. No sonaron muy limpios. Pero aun así muy buen show.
Urfaust:
Cuanto menos, he de calificar a los holandeses de Urfaust como originales. Una banda con un batería y un guitarra escondido en un rincón del escenario, ya nos mostraba que íbamos a ver y escuchar algo diferente, con lo cual desde un inicio llamó nuestra atención y de un público numeroso.
Musicalmente lo suyo también fue original, ya que hacen una especie de Black Metal atmosférico, pero con toques industriales. Muy machacones y repetitivos, pero con unas atmósferas que llaman la atención, que envuelven y saben crear un estado mental esquizofrénico. La particular visión de los músicos de la banda, IX y VRDRBR, crean un mundo sonoro un tanto oscuro, triste y paranoico.
Una particular ceremonia de sonido, particular, original y que dividió a las opiniones de los que les vimos.
Pentagram:
Era la primera vez que veía a estos monstruos estadounidenses del rock, sin duda uno de los platos fuertes del festival, y la experiencia no me dejó indiferente, ni mucho menos.
Pentagram tiene una larga historia a su espalda desde que empezaron a hacer rock en 1971, que ya ha llovido. La banda es Bobby Liebling, el cantante, frontman, showman y persona que se va de la cabeza mogollón, y fundador. Los demás músicos han entrado en la banda hace relativamente poco.
Empezó el show con ambiente azul oscuro y música de fondo mientras salían los artistas a escena y Bobby ataviado al más puro estilo de los 70 se dirigió al público para saludar y decir que estaba encantado de estar allí. Y seguidamente sonó el primer tema. Lo primero que pensé fue “pero qué mal canta este hombre, ¿qué es esto?” Pero después le vi durante un par de temas hacer gestos a los de las mesas de sonidos. Había problemas con el sonido del micrófono de Bobby.
Aun así no es que el hombre sea “la voz” que digamos. Muy bien, muy bien no canta. La música totalmente stoner… por necesidad, temas de los 70 que suenan a temas de los 70. Sonido completamente auténtico y bien llevado a cabo por los músicos. Movimiento continuo en el escenario, pero lo de Bobby era frenético.
Iba, venía, se acercaba a los músicos y se movía con ellos, se acercaba al borde del escenario y le hacía gestos al público. Y qué gestos, con esa nariz aguileña y esos ojos saltones que te miraban con una mirada que atravesaba y haciendo muecas sin parar, era difícil no dejarse llevar por él canción tras canción. Muy difícil no divertirse con este hombre. El show continuaba y Bobby seguía dando espectáculo, ahora se tira al suelo en medio del escenario, ahora se va y se arodilla ante el guitarrista mientras hace gestos obscenos… y todo el concierto de esta guisa. Hablando con el público, animándole a aplaudir, a cantar, a gritar… Repito, imposible no divertirse. Tocaron temas antiguos y nuevos y nos hicieron bises.
Una de las cosas que más me impresionó es la increíble vitalidad de este hombre que en diciembre cumplirá 60 años. No paró en todo el concierto. Un gran show, sin duda.
El set list de Pentagram fue:
Day of Reckoning
Forever My Queen
Treat Me Right
Livin' in a Ram's Head
Frustration
Wheel of Fortune
The Ghoul
Everything's Turning to Night
Review Your Choices
20 Buck Spin
Petrified
Relentless
Be Forewarned
Sign of the Wolf (Pentagram)
Beneath:
Desde la enigmática y esperanzadora Islandia nos llegaba la siguiente banda, Beneath. Con un escenario preparado para la ocasión, con paneles de la banda y una disposición típica, los cinco músicos nos asaltaron a base de Death Metal Old Scholl.
No había tiempo para tomar prisioneros y los Beneath fueron absolutamente brutales, con un show muy poderoso, a base de temas muy fuertes y explosivos. Guitarras sucias, pero muy efectivas y una base de bajo y batería demoledora a cargo de Gísli Rúnar Guðmundsson al bajo y Ragnar Sverrisson a la batería.
Entre la descarga brutal de su música y las ganas de cachondeo del público portugués, se formó un gran ambiente.
Un show de los más poderosos, de buen Death Metal al más puro estilo clásico. No descubren nada, pero dan calidad a lo que hacen.
Jig-AI:
No se de donde salieron los numerosos flotadores y balones de goma que presidieron las primeras canciones de la banda de Grindcore Jig-Ai, pero anticipaban mucha fiesta y mucha diversión.
Así fue ya que lo de los checos fue una de las sorpresas indiscutibles del festival. Las pelotas de playa, flotadores fueron los protagonistas de las primeras canciones, ya que fueron lanzados al escenario y luego al público, para el jolgorio general. Una banda como ellos mismos se auto denominan de Gore Grind, absolutamente cachondos y divertidos, con temas alegres y con muchas ganas de cachondo.
Los saltos desde el escenario se convirtieron en la peor pesadilla del personal de seguridad del escenario, pero en un cachondeo absoluto, que dieron color y alegría a un concierto cargado de fiesta. Pogos brutales, un circle permanente que contagiaba a todo el público y una música pegadiza, sobre todo por el buen hacer y el ritmo peculiar que imprimían Kaspy a la batería y su bajista y vocalista Buraak.
Aunque el interlocutor con el público en muchas fases fue su guitarra Brain que entre castellano, portugués, inglés se convirtió en el perfecto portavoz de la banda.
Si a todo este cachondeo e interacción de la banda con el público le sumas temas bien construidos y mucho ritmo, hizo de la actuación de Jig-Ai una de las más interesantes y valoradas por la gente.
Acababa la jornada con un frio importante en la calle, que hacía más apetecible estar dentro de alguna de las carpas, que fuera en la calle y ya no hablamos de las tiendas de campaña.
Hemos publicado más fotos del SWR Barroselas Metal Fest 2013 en nuestra página del Facebook.
Crónica y fotos: teresa@metaltrip.com y javier@metaltrip.com
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