Es curioso como en lo que llevamos de año se han publicado discos de algunas que podríamos llamar ya veteranas, evidentemente por el tiempo que llevan tocando, que además llevan editados más de una decena de álbumes, y que parece que con la edad, mejores compositores son. Músicos si son, está claro, son muchos años tocando, es normal (menos Lars Ulrich, que hace años que decidió tocar la zambomba) pero la inspiración musical les ha crecido con la madurez.
Lo que más me sorprende, es que estas bandas no llegaran nunca a llenar un pabellón de deportes y mucho menos un estadio, pero a cada disco que sacan, más se superan y mejores temas dejan para nuestros oídos. En contrapartida a los grandes dinosaurios de nuestro rollo, que hace más de veinte años que no sacan un buen disco, (excepto Maiden que son muy grandes) y aun así llenan grandes espacios. Ojo, que ACDC, Kiss y demás son muy grandes, pero ya hace tiempo que las musas les abandonaron.
Y después de esta retahíla, viene el porqué de ella, y es que una banda como Paradise Lost, que lleva más de 25 años en la música, con más de una decena de discos, llegan y se marcan este The Plague Within, que podríamos catalogar como uno de sus mejores discos, incluso llegando a la calidad de aquellos ya legendarios Draconian Times, Icon o Gothic.
Para muchos de sus seguidores, los últimos discos de la banda han sido un intento de recuperar sus sonidos primigenios, después de una etapa algo experimental y alejada incluso de música extrema, y por ello han sido muy criticados. Ahora parece que vuelven a sus raíces más death y los antiguos fans vuelven a serlo de nuevo.
Pongamos de partida, que sin ser un gran fan de los ingleses, siempre me han gustado todos sus discos, desde aquel genial Draconian Times, pasando por One Second o Host y terminando con Tragic Idol, el inmediato predecesor al que nos ocupa hoy. Y que todos estos movimientos a antiguos sonidos sinceramente lo considero una evolución natural de la banda, y que en este disco lo que encontramos es más una buena selección de todo lo que han hecho en su historia.
Podríamos decir que han cogido un poquito de allí, otro poquito de aquí y de forma magistral han sabido unirlo. Porque creo que ahí es donde verdaderamente radica la calidad de este álbum, el saber conjugar una serie de características y hacer que además suenen bien.
Es clara la vuelta a las voces guturales por parte del señor Holmes, que además alterna de forma muy acertada con otros tonos que el vocalista ha utilizado en su carrera. Este podría ser el primer detalle a resaltar del disco.
Pero es que además las guitarras suenan en algunos pasajes tan crudas como si las hubieran sacado de principios de los 90. Pero sin olvidar las grandes melodías o los pasajes más melancólicos de la banda. Por supuesto no han abandonado los teclados, que sirven perfectamente tanto a modo de introducción como de apoyo en algunos temas.
Y en cuanto a la base rítmica, es una de las más poderosas que le he escuchado a la banda nunca, y lo digo sin etiquetas, creo que la batería y el bajo nunca han sonado tan compaginados y tan contundentes en ningún disco del grupo.
No llega a ser un disco largo, y con el número de canciones preciso, donde además tocan, como bien he dicho, muchos palos, atmosferas góticas, ritmos doom, sonidos death e incluso llegan a coquetear con el metal más común y moderno.
La verdad es que personalmente, este disco no me coge demasiado por sorpresa y creo que se veía venir tras las dos últimas entregas de la banda y por los proyectos paralelos que realizan los dos principales compositores de la banda, tanto el señor Mackintosh con sus Vallenfyre como el señor Holmes en Bloodbath, donde dan rienda suelta a sus sonidos más extremos. Y la verdad, de ahí a llevarlos a su banda principal, no es difícil. Aunque siempre dentro del estilo Paradise Lost, por supuesto.
El disco no se hace pesado en ningún momento, ya que además, la variedad de los temas es otro de los fuertes del mismo, intercalando muy acertadamente los temas más pesados y tranquilos con los más acelerados y dinámicos.
Es difícil resaltar algún tema por encima de otro, porque además creo, que potencialmente todos son susceptibles de ser tocado en directo. Aunque seguramente no se así, claro. Aunque personalmente me quedo con dos, “Punishment through time” y la que cierra el álbum, “Return to the sun”, que creo que cada una mantiene todos los trazos de grandes temas para la posteridad y que saben encajar las diferentes facetas de la banda.
En cuanto a la banda en si, como bien he comentado antes, están a un gran nivel interpretativo, fruto seguramente del excelente momento por que la banda está pasando, y claro está, de las grandes canciones que nos encontramos. Ni que decir tiene que seguramente en directo seguramente suenen hasta mejor que en el disco.
Por supuesto, los antiguos fans de la banda se alegren de ese pequeño regreso al sonido más death, y los nuevos no estarán descontentos, ya que es regreso se ha producido de forma muy uniforme y evolutiva, disco a disco.
Vuelvo a repetir que creo que este nuevo disco de Paradise Lost puede estar entre los cinco mejores de su carrera, y me pueden acusar de blasfemo incluso, pero a la calidad de temas, se le une ahora la veteranía y el buen hacer interpretativo.
Personalmente me alegro de que una banda a la que he seguido durante su carrera en todas sus etapas, pueda adquirir ya un estatus de gran banda y que además lo haga con buenos discos. Demostrando que las musas están ahí, solo hay que buscarlas.
Canciones:
- No Hope In Sight (4:54)
- Terminal (4:28)
- An Eternity Of Lies (5:58)
- Punishment Through Time (5:13)
- Beneath Broken Earth (6:09)
- Sacrifice The Flame (4:42)
- Victim Of The Past (4:29)
- Flesh From Bone (4:19)
- Cry Out (4:31)
- Return To The Sun (5:44)
Formacion:
- Nick Holmes – vocals
- Greg Mackintosh – lead guitar
- Aaron Aedy – rhythm guitar
- Steve Edmondson – bass guitar
- Adrian Erlandsson – drums
Century Media.2015. 9/10
By augusto@metaltrip.com





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