Al llegar al Metaldays te das cuenta de que no estás en un festival cualquiera. La ciudad de Tolmin se convierte en el festival en sí. Una ciudad que recibe a sus visitantes año a año con los brazos abiertos, con simpatía y muy buen rollo, así como con una hospitalidad que hace de este festival una experiencia mejor si cabe. Un festival, que a diferencia de otros, dura entre 5 y 7 días, dependiendo de las ganas de empezar o continuar la fiesta que se tengan.
Ubicado en un auténtico paraíso terrenal, donde el hombre aún no ha destrozado todo el entorno, el festival es otro mundo. Durante una semana desconectas de la realidad y te entregas a la totalidad de lo que te ofrece Eslovenia. Para empezar, la zona de acampada es inmensa, hay sitio para todos, desde solitarias parejas que se refugian en la rivera del río hasta inmensos grupos que plantan su campamento en las zonas designadas.
El primer día es de contacto, ver el río, localizar los supermercados (precios populares y muy bien abastecidos), que tienen de todo, incluso fruta y verduras frescas, zona de panadería y bebidas frías. Un lujo del que muchos festivales no pueden presumir. Si la pereza es lo tuyo, dentro del propio camping hay un inmenso supermercado, el Mercator, o Merca Thor como lo llaman habitualmente.
Emplazada al final de la zona de acampada se encuentra la zona de conciertos, la zona VIP y prensa, el mercadillo y la playa. Una de las playas, porque son dos, que conectan entre sí tanto por tierra como por el río. Son innumerables las colchonetas que descienden dejándose llevar por la corriente de una playa a otra. La superior es más tranquila, ofrece reposos y tranquilidad mientras que la playa más alejada es una fiesta constante, está cercana al segundo escenario, donde cierran los conciertos. Durante el día hay competiciones de vóley playa en tanga, o en topless, karaoke, guerra de chupitos, concursos, un Dj 24 horas y rápidos. Una pequeña zona del río con rápidos, que invitan a coger cualquier objeto flotante y lanzarse al río. Por si esto fuera poco, por la noche hay estriptis y espectáculos de fuego.
Si te aventuras a descubrir la zona, te encuentras un paraíso, rodeado de montañas, ríos, cascadas y bosques espesos. Sin duda un entorno que hacen que la larga estancia sea agradable. Este año podría haber sido más agradable si la lluvia lo hubiera permitido, pues no perdonó ni un solo día. Hubo momentos de sol, pero constantemente nos visitaban nubes que descargaban sin piedad, convirtiendo la carretera que cruzaba el camping en un auténtico barrizal. Pero si pasabas eso por alto, a poco más de tres kilómetros tenías zonas de traking de obligatoria visita. Durante tres horas de caminata por el bosque, te encuentras vistas impresionantes, ríos caudalosos de fría y potable agua, ni un solo residuo que ensucie el paisaje y gente dispuesta a indicarte las mejores rutas.
El festival tiene sólo dos escenarios, uno principal ubicado en una explanada con una ladera, que hace que puedas ver los conciertos perfectamente desde cualquier punto. El segundo escenario es más pequeño y está metido en medio del bosque, con dos enormes carpas de comida en los laterales. Ambos escenarios tuvieron una afluencia muy irregular, lo que ha demostrado que el cartel de este año no sólo era muy flojo, sino que la apuesta por la variedad en Metaldays no funciona. El público respondió a los grupos extremos, los que daban tralla y los que proponían fiesta y diversión. Grupos como Alpha Tiger o Vanderbuyst no disfrutaron de mucho público, y mucho menos My Dying Bride o Soen. Mientras tanto, Saltatio Mortis, Havok o Heaven Shall Burn consiguieron congregar a mucho público.
El cartel de este año para muchos tenía una calidad menor de la que nos tenía acostumbrados el antiguo Metalcamp. A pesar de eso y de otros factores, la organización colgó el cartel de “Sold Out”, que esperemos les motive a mejorar carteles venideros. Nos contaron que dede que el “Days” ha sustituido al “Camp”, los precios de la comida y el merchan han subido una barbaridad. La verdad es que si consumías dentro te podías arruinar, mientras que consumiendo de los supermercados, la semana la pasabas sin pasar hambre.
Metyaldays es un festival donde e cartel es casi lo de menos, donde te entregas a la música, a los dioses del rio y las musas del bosque. Los conciertos no coinciden en horario prácticamente, y además empiezan pasadas las dos de la tarde, terminando a las dos de la mañana. Si te planeas bien el viaje, puedes disfrutar conciertos, playa y excursiones. Mucha gente también opta por quedarse en el camping a beber y pasar el rato. Otros pasean en el pueblo y comen en los restaurantes que ofrecen una gran variedad a precios muy asequibles. Si el cartel vuelve a sus fueros, estamos hablando de las mejores vacaciones que un Metalhead se puede tomar.
Como todo festival, aún tiene cosas que pulir. Las duchas son de agua fría y colocadas al lado del camino, no ayudan. Hay duchas de agua caliente, que se pagan aparte, pero son insuficientes en número. El mercadillo está situado entre los dos escenarios, y aunque eso invita la compra, el camino que lo recorre es demasiado estrecho y por momentos, agobiante. El sonido de los escenarios es bueno, pero inconstante, un lado del escenario principal se oía más que el otro. La organización es muy atenta tanto con la prensa como con el público, así que seguramente irán puliendo esos detalles.
Metaldays lo pruebas y te enganchas. Es así de simple. Con una buena organización, no se te hace paliza la semana que pasas ahí, disfrutas al máximo y los grupos suelen dejar buen sabor de boca. Este año la gran decepción fue Volbeat, que faltó el respeto a su público. Por otra parte Heaven Shall Burn demostraron que tienen uno de los directos más brutos que te puedes cargar al cerebro. Recomiendo a todo el mundo ir al menos una vez a este festival. Aunque las conexiones de avíon sean complicadas, el festival vale la pena cualquier esfuerzo. Queda un año para la siguiente edición, y desde ya ahorrar para ir es una apuesta a seguro. Vale la pena, es inolvidable y querrás volver.
Impresiones y fotos: yalinku@metaltrip.com
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