No es la primera vez que Metaltrip visita este festival, pero sí la primera que lo hago yo. La impresión que me he llevado de él es muy positiva. Desde la organización, el personal de seguridad, los compañeros fotógrafos, y la gente en general, no puedo más que sentirme encantada por el trato recibido. Ha sido una auténtica gozada trabajar allí.
El enclave es increíble. En medio del valle de Rin. Un valle escarpado por donde discurre el río entre montañas que de vez en cuando custodian hermosos castillos a ambos lados. Un lugar perfecto donde perderse unos días además de disfrutar del festival.
El festival se celebra en un anfiteatro escalonado lo que tiene una clara ventaja y una clara desventaja. La ventaja es que te puedes sentar, por lo que resulta muy cómodo. Mientras tocan las bandas sentado no se ve nada a no ser que te vayas a las laderas de arriba, porque como es lógico la gente se pone en pie, pero entre cambios de banda o si la que toca no te gusta mucho, ahí tienes asientos por todas partes. La forma del anfiteatro con el escenario en hondo y toda la zona de público en cuesta asegura una visión buena del escenario desde cualquier parte.
La desventaja: olvídate de pogos, mosh pit, circle pit o Wall of death. Materialmente imposible entre los escalones. Sin embargo los surf no pararon, sí cuesta abajo, que es más intrépido.
El escenario no está muy alto, tiene una pasarela hacia el público y un juego de luces perfecto. El sonido también buenísimo, sin que sea tan alto que no se pueda estar en los laterales. Y efectos por todos lados: chorros de humo, pirotecnia…
Este año han habilitado un segundo escenario fuera del recinto principal coordinado con el primero de forma que las bandas que tocaban en el segundo lo hacían durante el cambio de escenario del primero. Las bandas del segundo escenario eran underground en su totalidad, y la verdad es que quedaba un poquito lejos. Si quieres estar al final de una banda y al principio de la otra del escenario principal no queda tiempo para ir al otro, teniendo en cuenta que a la vuelta hay que cruzar las vallas de seguridad, con el pertinente cacheo. No se formaba mucha aglomeración allí, pero sí que hace perder un tiempo, ya escaso para ir y volver , dado que el tiempo de cambio de bandas en el escenario principal era de apenas media hora.
A las 9 en el segundo escenario había una pantalla gigante donde podías ver el mundial de futbol. El día que jugó Alemania aquello estaba lleno.
La zona de acampada comenzaba justo donde terminaba la de conciertos y se extendía bastante por los campos de alrededor. Con hierba abundante y sin ninguna sombra.
Tanto en la zona exterior como en la interior había puestos de comida y bebida para elegir lo que se quisiera, desde el típico kebab hasta platos cocinados de pasta con carne, o las típicas salchichas alemanas, o chuletitas de carne, la comida muy bien. Incluso había un puesto de café y bollería.
Con vistas al Rin había una zona con mesas y bancos de madera y sombrillas, donde podías descansar tranquilamente, tomarte una cerveza, comer y charlar con la gente.
Tampoco podían faltar las tiendas de ropa y complementos. Y por supuesto el stand del Merchandising oficial, donde podías encontrar las camisetas de las bandas y del propio festival a 20€.
El precio de la comida rondaba los 5 y 6 euros y el de la bebida 3,50 el vaso de 0,4 l. Los vasos de plástico duro con un asita para poderlos colgar pues eran vasos de retorno.
No había que sacar tickets, se pagaba con dinero directamente en todos los puestos. Eso me encanta porque evita perder tiempo en sacar los tickets. Me resulta mucho más cómodo pagar con dinero.
Los servicios higiénicos una maravilla. Baños completamente limpios donde te podías sentar sin problema durante todos los días, papel higiénico todo el tiempo, y lavabos con toallitas de papel y jabón de manos.
El festival fue un éxito, completamente lleno, con un aforo de unas 5000 personas. Y aun así no había que esperar apenas en ningún sitio. Alguna vez en los servicios de mujeres había algo de fila, pero en general todo iba muy fluido.
El tiempo acompañó. El primer día hizo sol sin demasiado calor. Llovió ligeramente durante la actuación de Phil Anselmo, sin llegar a molestar ni a calar. El segundo día llovió hacia el medio día pero por la tarde ya salió el sol. Hizo calor aunque refrescó por la tarde. El tercer día hizo calor, sin ser agobiante.
Los horarios no se llevaban muy estrictamente. Las bandas solían comenzar un poco más tarde de la hora dispuesta, sin embargo, tenían que acabar a la hora programada. Esto hizo que alguna banda tocara poco tiempo. En general el tiempo asignado para las bandas no era mucho: las primeras bandas apenas media hora, la mayoría de ellas una hora y los cabezas de cartel escasa hora y cuarto, que se hacía cortísima. Esto es lo que menos me gustó, el poco tiempo asignado, sobre todo a las grandes bandas.
En general y para finalizar, fueron 3 dias estupendos, de un festival comodísimo y de alta calidad, genial para disfrutar. Altamente recomendable.
Texto y fotos: Teresa Cid







1 comentario
Toni
Perfecta crónica ,creo que no omitiste ningún detalle de los que se valoran a la hora de animarse a ir a un sitio o no , una pena no poder asistir por temas de fechas