Para quienes han seguido la estela de horror conceptual trazada por Them desde su debut, la llegada de “Psychedelic Enigma” supone un punto de inflexión tan audaz como inesperado en su discografía. Tras culminar la asfixiante trilogía de terror victoriano protagonizada por KK Fossor, la banda decide abandonar las mansiones decimonónicas y los secretos de Sweet Hollow para teletransportarnos a una Nueva York ochentera sumida en la decadencia y el crimen. Este cambio de escenario no es meramente estético, sino que redefine su propuesta de Heavy y Power Metal técnico, inyectando una atmósfera de cine negro y acción urbana que refresca su identidad sin sacrificar la complejidad compositiva que los caracteriza. Bajo la dirección de Troy Norr y la precisión rítmica de Markus Ullrich, el proyecto demuestra que su capacidad narrativa es lo suficientemente elástica como para sobrevivir fuera de los cementerios góticos, manteniendo intacto ese espíritu teatral que los eleva por encima de la media de agrupaciones contemporáneas del género.
Musicalmente, el álbum se despliega como una pieza cinemática donde los interludios orquestales sirven de preludio a un asalto de guitarras armonizadas y riffs que rozan la agresividad del Thrash Metal. La voz de Fossor sigue siendo el hilo conductor, navegando con maestría entre falsetes imposibles y pasajes narrativos que dan vida a esta nueva pesadilla, recordándonos por qué la sombra de King Diamond fue solo el punto de partida para un sonido ahora mucho más personal y progresivo. “Psychedelic Enigma” se percibe como una evolución natural de músicos vinculados a la élite del metal, quienes han logrado consolidar una producción moderna donde cada detalle sonoro está al servicio de la historia. Este nuevo álbum representa un capítulo ambicioso dentro de la saga de horror que la banda ha cultivado en sus cuatro entregas anteriores, logrando un giro cinematográfico que evoca la tensión psicológica de películas como El Sexto Sentido o Los Otros.
La estructura del disco está diseñada como un arco de intensidad creciente que comienza con el instrumental “Ad Rem”, una pieza que marca el camino hacia un sonido eléctrico y cargado de energía. Rápidamente, el oyente se ve inmerso en la brutalidad de “Catatonia”, el primer sencillo, que narra el despertar tras un coma de diecisiete años con un estilo heavy y la rapidez propia del thrash. A medida que avanzan, temas como “An Evil Deed” y “Reverie”, la banda demuestra su capacidad de evolución, abandonando gradualmente los ritmos más agresivos para abrazar la épica del power metal, aunque manteniendo siempre una batería potente y constante en la mayoría de las canciones. Este bloque inicial establece las bases de una historia de misterio donde el protagonista guarda un secreto oculto, manteniendo al espectador en un estado de alerta mediante guitarras virtuosas y una ejecución técnica impecable que no da tregua desde el primer acorde.
La segunda mitad del álbum profundiza en su complejidad, tanto emocional como sonora, destacando canciones como “Remember to Die” y “The Scarlett Remains”, que se posicionan musicalmente como las piezas más pesadas y agotadoras, con un ritmo que refleja la angustia de su letra. En “Silent Room” y “Psychonautic State”, la propuesta se vuelve más progresiva, incorporando texturas musicales complejas y voces que adquieren un matiz casi operístico, lo que refuerza la atmósfera de suspense. El tramo final alcanza su cúspide con “Electric Church” y “Echoes of the Forgotten Realm”, donde el oyente se convierte en un testigo externo de una trama que suena a lamento y desesperación. “Troubled Minds”, es el tema más extenso del álbum, con más de ocho minutos, lo que permite a la banda deleitarse en cada acorde antes de llegar al cierre con “Delirium”.
Esta última canción actúa como una conclusión cinematográfica que recuerda a las bandas sonoras de terror clásico, con una elegancia oscura, y dejando abierto el final de la historia. En definitiva, el disco logra equilibrar el virtuosismo técnico con una narrativa envolvente, aunque hay que admitir que su escucha inicial puede resultar densa y difícil de procesar por la agresividad de sus primeros tramos. Sin embargo, a medida que se aumenta el número de reproducciones, esa sensación de agotamiento se transforma en una fascinación creciente al descubrir la inmensa cantidad de capas y detalles ocultos en su producción. Al final, se convierte en una experiencia sumamente gratificante que premia la paciencia y la atención del oyente, consolidando un viaje auditivo que crece y se expande en la mente con el paso del tiempo.
Tracklist
- Ad Rem
- Catatonia
- An Evil Deed
- Reverie
- Remember To Die
- Silent Room
- Psychonautic State
- The Scarlett Remains
- Electric Church
- Echoes Of The Forgotten Realm
- Troubled Minds
- Delirium




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