Pues nada, otro que dice que se va a descansar un tiempo, y lo peor es que cuando lo dice un artista de cierta edad, y por que no decirlo, que esta de vuelta de todo, se te ponen de corbata por que temes que sea un adiós definitivo. Pero la vida es para vivirla al momento, si te paras a pensar en lo que puede suceder no disfrutas lo que está sucediendo así que, al lio, a contaros lo que sucedió en la monumental Alcalá de Henares, en un escenario fantástico como es la Huerta del Obispo.
Los Robe hacían un “ensayo” de lo que sucederá en noviembre en el Wizink Center en noviembre, no se m enfaden, entiendan lo de “ensayo” como un regalo como no podía ser de otra forma, siempre que hay posibilidad de ver a estos Robe es un premio gordo. El show empezó puntual, vale no, no os lo habéis creído, esto es una crónica del Rey de Extremadura, si hay que esperar se espera y ya os digo que a la gente le dio lo mismo porque sabían que se venía un tsunami. Una luz sobre el micro, Robe, y…ya estaría, todo salto por los aire. Robe no tiene seguidores, su público son fieles que siguen a su predicador a ciegas, que complicidad, que sintonía, cuantos tardan una vida en conseguir algo así y cuantos no lo consiguen nunca.
Da mucha pena pensar que esto se acaba, actualmente no hay una banda como esta en nuestro país, y casi dudo que la haya en un futuro, sobre el escenario hay mucho talento y Robe lo sabe por que les da todo el protagonista del mundo a su banda, y hace muy bien. Y a la vez, según avanza el concierto, te das cuenta del necesario descanso del “Guerrero”, las pausas entre temas en esta gira son algo más prolongados, algo que indirectamente influye un poco en el ritmo del concierto, que luego, en cuento suena una nota, te olvidas por completo, pero se complica eso de meterte de lleno en el show. Me sigue llamando mucho la atención el publico que arrastra el placentino, no en cantidad sino en edad, los ves de esos que saben que han crecido con Extremoduro y los que ni habían nacido cuando cesaron su actividad, y todos cantan las canciones tanto de la banda como de Robe de principio a fin.
No os puedo contar nada que os sorprenda, el concierto se divide en dos bloques con la típica pausa “Robe” para “ir a hacer lo que os de la gana que esto es un país libre, pero que nos os pillen”, en esta gira el primer bloque es “el de Lerman”, zona tranquila, y el segundo va saco “zona Woody”, se acabaron las treguas, tiempo de vasos volando y publico empapado de cerveza, con lo cara que es en los conciertos que le costara a la gente bebérsela. Perdón ¿dije ninguna sorpresa? Bueno, fue gracioso ver a Robe arrancarse “bailando” un poco algo similar a una “Jota Extremeña”, o algo parecido, y un posterior “bueno, vamos a ver una cosita”…miedo, cuando el Rey de Extremadura dice eso, ya nos podemos poner a temblar todos”. Efectivamente, lo siguiente que vino fue un “Viva Palestina libre, si, pero guarda ya la bandera que hay gente detrás por favor, y los de las banderas de atrás lo mismo, Extremadura también libre, pero guardarlas ya”…y ya estaría todo dicho.
Robe odia que los periodistas cuenten sus conciertos con pelos y señales así que solo queda decir que te quedan pocas fechas para que todo tu cuerpo sienta durante cerca de tres horas, a los que tienes que descontar parones y descanso, lo que la música puede hacer en tus sentidos, reír, llorar, gritar, saltar…volverse completamente loco y salir sabiendo que ha merecido la pena cada céntimo de tu entrada. Nos volveremos a ver…y espero con ganas fechas en 2025 como segunda ronda del tour, por favor.
Crónica y fotos:Raúl Blanco
















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