Segunda vez que viajaba al Rock Fest Barcelona para vivir en directo uno de los grandes festivales de Heavy Metal que se celebran en España. A parte de Barcelona como ciudad, o mejor dicho Santa Coloma de Gramanet, que siempre es un atractivo volver allí, me atraía el cartel de la tercera edición del Rock Fest Barcelona, con grandes y clásicos nombres, pero donde también tendría la oportunidad de vivir de primera mano bandas emergentes dentro del Heavy Metal.
Ya estamos curtidos en unos cuantos festivales y de primeras sabemos que los festivales que se celebran en grandes ciudades tienen sus ventajas e inconvenientes. Personalmente, pienso que una de las ventajas de un festival que se celebra en una gran ciudad son los servicios que obtienes tipo facilidad de alojamiento (no que sea más económico), más y variados servicios de transporte para el acceso al festival, hostelería e incluso de poder adquirir otros productos que te pueden hacer más cómoda la estancia en un festival, como es el caso de Santa Coloma, donde parece que los comercios y la gente se ha hecho con el festival y notas calor y buena recepción hacía los asistentes del Rock Fest. Además, para cuidar los alrededores del festival se habían instalado (desconozco quien) numerosas papeleras improvisadas de cartón para respetar un poco en entorno (que es importante todos los días, no cuando nos dicen en la televisión o tenemos que hacernos la foto plantando un árbol) y así facilitar que las quejas de los de siempre, no impidan que se puedan celebrar eventos de esta magnitud.
En cuanto a los inconvenientes, el principal es que por norma general los recintos son menos “paradisiacos” y menos aptos para celebrar una festival de la envergadura del Rock Fest Barcelona. En este caso el Parc Cam Zam si reúne la facilidad de acceso, la comodidad de espacio, pero con las temperaturas de julio y las características del terreno, no era el más apto para la comodidad de los asistentes, ya que era muy árido (a pesar de los esfuerzos de la organización con las moquetas que cubrían todo el frente del escenario) y el polvo se apoderaba muchas veces del ambiente en los conciertos. Otro de los inconvenientes, es el espacio para el camping, en este caso algo alejado del recinto de conciertos, situado en el Circuito de velocidad de Montmelo y que por los comentarios recibidos estaba aceptable y con los servicios básicos cubiertos, aunque había algo de desinformación en los puntos de recogida de los autobuses que te transportaban al recinto o camping.
En cuanto a las diferencias con el año anterior, se pudo ver la reacción de los organizadores, con una mejora en cuanto a los accesos, con más espacios y mejor señalizadas las taquillas y las colas para poner y controlar las pulseras, que el año anterior fueron problemáticas. Es inevitable que en las horas punta haya más cola, pero nunca sin llegar a extremos que puedan perjudicar la comodidad de los asistentes.
Las zonas de sombra, bien distribuidas en las carpas de restauración y otra frente a los escenarios, o la de los pocos árboles que tiene el recinto fueron muy cotizadas en las horas de la tarde. Sobre todo el domingo el calor hacía obligado estar un rato en la sombra para bajar la temperatura y lo bueno que el agua a 1€ no tenía un precio astronómico y era relativamente accesible, al igual que los grifos que instaló la organización junto a la carpa de firmas, que era para aseo y muchas veces para calmar la altas temperaturas ambientales.
En cuanto al recinto, presentaba algunas novedades, como la concentración de los servicios, principalmente en una gran carpa al acceder al recinto, organizado y que rara vez te hacía esperar para cubrir las primeras necesidades, aunque a partir del segundo día ya el olor no era apto para los más exquisitos. Hay carpas tematizadas, la principal en recuerdo y agradecimiento al gran Lemmy, que era de paso obligatorio para los fans que inmortalizaron el momento con sus cámaras de fotos. Otra de las carpas tematizadas era de una marca de telefonía, con sillón característico de una famosa serie de televisión, que fue muy bien aprovechado por los seguidores de la serie. La organización instaló unas gradas supletorias para los más cómodos, para poder vivir los conciertos sentados, que no me llegue a acercar y no supe si era para gente VIP o prensa o para todo el público en general. La zona de mercadillo se pasó al final del recinto, algo más escondido, pero más variado que otras veces, pero más cómodo para todos, para los que siempre buscamos algo más especial en nuestra visita a los festivales. Como he comentado antes, frente a los escenarios, la organización instalo una especie de moqueta verde, que había aumentado su espacio con respecto a la edición del año anterior, que al menos facilitaba el poder sentarse en el suelo y liberar algo el polvo del ambiente. No faltó tampoco el «túnel de lavado», con el agua cayendo constantemente, aunque al medio día con el fuerte calor apenas llegaba a notarse.
Un punto positivo del Rock Fest fue la difusión gratuita y en varios puntos de la guía del festival, que personalmente siempre las encuentro útiles para informar de todo lo referente al festival y posibles eventualidades que puedan surgir cuando lo visitas, no solo me sirve para informarme de los grupos que van a participar, que también.
Uno de los puntos más controvertidos en los festivales es siempre la comida y la bebida, que siempre tenía opiniones de todos los gustos, pero en el caso del Rock Fest Barcelona en la mayoría de los casos era de queja por los altos precios. Con las cosas de comer no se juega… Es cierto que recogí varios comentarios negativos sobre los precios de la bebida, algo caros si lo comparamos con otros festivales en España con precios mucho más accesible, pero en la línea de precios que hay en las salas de Barcelona y lo que dan las grandes ciudades tipo Barcelona y Madrid, con una problemática similar en cuanto a los precios en sus salas de conciertos. El área de restauración era amplia y con variedad de comidas, que se saturaba en los momentos punta, sobre todo de la cena, pero que tenía la misma línea de precios que podemos tener en otros festivales. Las barras para la bebida eran suficientes para el público asistente, con numeroso personal y pocas veces tuve que esperar mucho tiempo para que me sirvieran y eso que fui unas cuantas veces.
Ahora tristemente el tema de la seguridad está de moda por los acontecimientos recientes (el atentado de Niza nos cogió viajando hacía el festival) y tenía la inquietud de cómo se iba a tratar este tema en el Rock Fest y más después de haber vivido recientemente la experiencia en el Graspop Metal Meeting de Bélgica, en un país tristemente golpeado por la lacra del terrorismo suicida. Si observabas que había algo más de vigilancia, incluso un punto elevado situado en un edificio frente al recinto notabas que había un control discreto por personal de seguridad, como en los accesos al recinto, con algo más de rigor que el habitual en España, que te hacía notar algo más de seguridad. No había arcos detectores de metal, pero si al menos notabas que los registros eran más exhaustivos y te tranquilizaban algo más. En la propia guía del festival teníamos claramente explicado lo que se podía introducir en el festival.
La disposición de los escenarios era similar a la del año anterior, con dos grandes escenarios con los originales nombres de Rock y Fest, con dos pantallas a los laterales que te facilitaban seguir los conciertos desde puntos más alejados. La altura del escenario, muy alto, facilitaba la visión desde la mayoría de los puntos. Otra cosa era el sonido, ya que he recogido opiniones muy variadas y diferentes en ambos sentidos. Personalmente, mi experiencia fue aceptable y pude vivir los conciertos en diferentes posiciones y siempre encontramos variaciones en los diferentes momentos del festival, pero no encontré grandes deficiencias o sonido malo como recogí de algunos comentarios. Para un festival de esta magnitud fue aceptable, sin rozar la perfección, pero tampoco fue malo como más de una persona comentó.
A destacar la puntualidad de los horarios, que muy pocas veces faltó a lo programado, lo que es de agradecer que se cumpla y cada persona se hace su propia agenda personal para vivir su propio festival.
No faltaban las carpas solidarias, así como la carpa de emergencias para cubrir cualquier tipo de eventualidad que suele surgir en los festivales.
Estamos trabajando ya en el análisis por bandas, de lo que nos pareció lo que vivimos en el festival, siempre con diversidad de opiniones. Personalmente, me quedo con actuaciones como las de Heaven Shall Burn o King Diamond en la jornada del viernes, o el espectáculo de Iron Maiden y la vuelta a triunfar de los japoneses Loudness en la jornada del sábado, con la re afirmación de los suecos Eclipse o de Amon Amarth en la última jornada del domingo. Decepciones también las hubo, pero ese apartado lo dejamos para el análisis por banda.
En líneas generales, la experiencia en el Rock Fest Barcelona 2016 ha sido positiva, con un nivel organizativo bueno y lo que es mejor que notamos que se esfuerza por mejorar las carencias encontradas en ediciones anteriores. Como hemos comentado, hay aspectos que mejorar o con diversidad de opiniones, pero sin dramatizar y con un espíritu de crítica constructiva se puede lograr a ir avanzando y vivir aquí grandes festivales como podemos hacerlo en otros países, donde muchas veces no hay mucho que envidiar.
Ya tenemos confirmado por los organizadores que habrá Rock Fest Barcelona en 2017, lo que nos alegra, ya que notamos que el festival está creciendo y en líneas generales ha ido evolucionando para mejorar la comodidad de sus asistentes e ir ganando reputación.
Hemos publicado las fotos del Rock Fest Barcelona en nuestra página de Facebook.
- Crónica y fotos: javier@metaltrip.com
- Crónica: gema@metaltrip.com













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