Tal vez sea la edad, la experiencia, el cansancio… Es imposible no darle la razón al que dijese, cuando expresó su opinión, que si algo funciona, ¿Por qué cambiarlo? Si se sabe hacer un buen hard rock, ¡que salga por sí sólo! Este es el caso de los suizos Rock-Out, cuyo tercer disco han titulado “Let’s Call It Rock N’ Roll” y donde logran un resultado más que brillante. Una decena de canciones que abrazan la pureza del género con un sonido apto para gustar tanto a los veteranos del lugar, como a las nuevas generaciones que se animen a escuchar rock por primera vez. Sin duda, creo que donde más vas a disfrutar de su música, es en esos espacios cerrados como las tabernas con grifos de cerveza que no dejan de llenar jarras y un ambiente familiar, ya sea con desconocidos y/o amigos. ¿Quieres saber que nos han preparado estos artistas en un disco de algo más de media hora de duración? Pues si empezamos con “The Boys Are Back” tenemos al frontman, al cantante que te va a enganchar con su carismática voz al tiempo que hace maravillas con la guitarra, Florian Badertscher. A su vez, se acompaña de las seis cuerdas de Severin Held, un gran bajo de la mano de Luca Gfeller y David Bärtschi dando vida a la batería con suavidad y temple. La apertura es un tema que no deja de ser el rock más básico y puro de toda la vida. Un ritmo que engancha, una letra eficaz y unos instrumentos rodeados de coros que demuestran un nivel distintivo. ¡Una genial carta de bienvenida de un menú que te va a dejar satisfecho! “Let’s Call It Rock N’ Roll”, el título que da nombre al disco, no es más que el ejemplo más vivo del sueño de antaño de cuando aspirar a ser una estrella del rock era un deseo infantil al ver otras personar triunfar hasta que, finalmente, consiguen el ansiado objetivo. Un estribillo sencillo y muy pegadizo, el cual hace que, aun siendo el tema más corto del álbum, no dejes de afirmar a la banda en la cabeza.
Si de algo entiende la música, es que da igual el origen de quien la haga. Dentro de una compartición común, se halla el lograr tener tu emblema en la fama en América. Éste es el sueño de una chica que se embarca para dar una imagen de sombrero tejano y botas de cowboy en una apariencia country. “American Way” toma aires sureños en el ritmo, pero tiene mucha delicadeza a la hora de tratar esta temática. El talento de Florian brilla en esta canción ya que, sin necesitar grandes agudos, mantiene muy bien el nivel con el estribillo y enfatizar con ternura las ambiciones de la fémina en las líricas. “Pump It Up” es lo más sencillo, eficaz, y adictivo que puedes escuchar del álbum. Este tema es una enérgica bomba rítmica, pero sobre todo, en el videoclip, hay más motivos para disfrutarla a tope. El ritmo es intenso, alegre, divertido, desenfadado, y sí, ¡la letra no tiene misterio en absoluto! En realidad, ¿hace falta? ¡Déjate llevar, bombea esos músculos y pásalo bien! Tengo claro que se lo han pasado como niños con esta canción y con los solos de guitarra… ¡la guinda del pastel! “Dynamite” baja un poco de intensidad con un rock que bien podría estar hecho por los maestros AC/DC y no por una banda que apenas lleva algo más de una década haciendo maravillas en los ensayos y los conciertos en directo. En breves palabras, se trata de un corte con unos acordes acompañados de una batería a un ritmo contenido hasta que Florian entra en escena con los demás miembros de coristas y se sigue la corriente creativa.
Tengo dos cosas claras al escuchar este disco. La primera es la voz de Florian, pues se trata de un espectáculo y no sé cómo la va a mantener en el tiempo con las cuerdas vocales intactas. Las hace trabajar con intensidad y que “Hcrnrsm” no sé cómo diablos se pronunciaría, ¡si es que es posible sin trabarse la lengua! Un ritmo juguetón sobre esa mujer que es la dueña de las miradas de todos los que viven cerca de ella. El solo de guitarra de esta canción me ha resultado sobresaliente y me niego a intentar decir este título que no sea con aplausos a la forma de cerrar la canción. “I Wanna Live” es otra demostración de que la garganta de este hombre tiene unas cualidades óptimas para alcanzar los agudos que sean requeridos. El ritmo de rasgueos se hace un poco repetitivo pero adictivo, al igual que la letra de la canción en sí. Al igual que “Pum It Up” no necesitas hacer una temática profunda para que resulte una canción muy disfrutable. El cómo hace escala desde un tono sencillo y, más bien grave, hasta romper en agudos con los instrumentos sonando casi melódicos, ¡es de pura fantasía! Ya hemos sentido que esta gente puede dar el rock más intenso, los agudos más altos, el ritmo más pegadizo, pero también pueden tocar el corazón con una preciosa balada. “Tears Are The Rain” se inicia con Florian acompañado de un piano dando una carga emocional considerable, al que el resto de artistas, poco a poco, se suman con una sutileza y delicadeza exquisita. Hay que reconocer que no me ha sorprendido, una vez terminado el tema, el ver que es el que más duración tiene de todo el disco. Los conquistadores solos se suceden en una inexistencia temporal que parece eterna y se desea que sean así. El citado piano, con ese sabor melancólico, la batería con el bombo sonando como el latido de un corazón. En conjunto, una canción que engrandece a esta banda ya que le da un matiz diferente a lo escuchado y otro nivel de calidad para ser una referencia en el futuro.
“Hit Me” cambia un poco de ritmo y vuelve a un rock más clásico, pero más comedido respecto a los cortes previos. Vamos a tener guitarras acústicas acompañando a los solos animados y potentes en una canción que gana en las variantes texturas a la hora de mencionar, como estribillo, el título. Hacía falta después de la balada, pero todavía queda un último baile a tener en cuenta. “Don’t Call Me Honey” es el rock de vieja escuela más elemental. Terminar palabras alargando la pronunciación con diferentes tonos mientras la distorsión guitarrera se mueve en un ritmo que te invita a mover la cabeza sin atención a las consecuencias. ¡Lo vas a hacer seguro, alto y claro lo digo! El nivel y la experiencia que está demostrando esta banda es muy prometedor. Pese a la corta historia que tienen a sus espaldas, ya se han ganado mi atención. El cielo es el límite y todo el mundo está invitado a seguir este ritmo. Levantemos nuestra jarra y brindemos por un disco claramente sobresaliente de Rock-Out.

Tracklist
- The Boys Are Back
- Let’s Call It Rock’n’roll
- American Way
- Pump It Up
- Dynamite
- Hcrnrsm
- I Wanna Live
- Tears Are The Rain
- Hit Me
- Don’t Call Me Honey
Review: mon@metaltrip.com




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