El cansancio empezaba a dejarse notar pero esto es como una resaca, lo mejor para pasarlo en seguir con el Rock and Roll así que comenzamos con ganas la tercera jornada del festival con Creye.
Los jovencitos suecos nos presentaban los temas de su primer y único disco hasta la fecha. Con la importante ausencia de su cantante Robin Jidhed, hijo del vocalista de Alien, saltaron al escenario de un Trent University que a esa hora ya presentaba un buen ambiente. Hace mucho que hablábamos del «sonido Rockingham», vamos a retomar el tema venga. Es inconcebible que en el momento es que coincidían sobre el escenario dos guitarras aquello sonara tan mal, no podías disfrutar del concierto pero la culpa no sola la tenía el sonido en este caso, la juventud de Creye les hacia cometer unos errores de interpretación tan básicos como perderse en los puentes de algunos de sus temas. Claramente mimbres tienen, juventud para solucionar estos problemillas también otra cosa es, que esto solo se pule acudiendo mucho al local de ensayo y muy posiblemente la inestabilidad con la salida de Robin les haya jugado una mala pasada. Esperaremos a próximas ocasiones para valorarlos más en profundidad, por el momento, les otorgamos el beneficio de la duda, presunción de inocencia.
Un beneficio de duda que no podemos otorgarles a sus compatriotas Age Of Reflection. Si bien es cierto que en este momento no se escuchan en el escenario en absoluto, su teclista quiso parar porque era imposible para ellos, la descarga de la banda fue insufrible. Lo intentaron, no lo niego, los temas no son malos, pero aquello era un despropósito total al que contribuía en gran medida su vocalista con una falta de afinación en su interpretación realmente sorprendente. Como dirían Siniestro Total «en beneficio de todos» mejor dejare su crónica aquí otorgándoles un premio, claro está, el galardón «Que he hecho yo para merecer esto». Enhorabuena.
Y nos vamos de nuevo a Australia, esta vez de la mano de White Widdow, la banda que formo en su momento un jovencito Jules para honrar a sus ídolos y que pasito a pasito está consiguiendo hacerse con un hueco en la escena Hard Rock actual. Cuando has mamado este tipo de música desde muy joven tienes serie de guías muy marcadas para hacer tus propios temas, está claro que luego depende del talento de cada uno a la hora de componer pero Jules tiene muy claro lo que quiero y como conseguirlo a base de cortes de esos que se te quedan en la cabeza muy rápido.
La descarga de White Widdow fue seguida por un gran número de espectadores y es que el bueno de Jules es bastante querido por Nottingham ya que era un asiduo al extinto Firefest como público y sigue siendo en este Rockingham. Cuando alguien sabe de qué va esto no hace una versión cualquiera, la elegida «Danger Calling» de Icon. Muy buen concierto.
Nuevamente melódico y una vez más la sala reduce su considerablemente el número de asistente a la par que mejora su sonido, gracias a Dios. Con comodidad pudimos disfrutar de otro inolvidable show, el que nos regalo Robbie LeBlanc y sus Find Me. Qué maravilla y que clase la de este hombre, aunque un pero importante, no es de recibo tener que tirar de tablet para cantar tus propios temas, lo siento pero no. Este pequeño apunte aparte, ni un pero a una actuación magistral en la que además disfrutamos de un brutal homenaje a Jamison en forma de «Despearte dramas» que puso la piel de gallina hasta a los que habían decidido salir fuera a fumar, estoy seguro. Premio para el caballero! Galardón otorgado al show mas especial de esta edición Rockingham 2018.
Seguimos con la vertiente mas melódica y si antes con Find Me no había apreturas, cuando comenzaron su show los Canadienses Glass Tiger ya podías disfrutar de ellos sin ninguna presión. Aquí si que no puedo reprimirme más y si, ahora sí que lo digo, que lastima me dio todos aquellos que decidieron perderse la actuación de una banda a la que no es nada fácil de ver el escenario europeo.
Creo que pocas veces he sentido tanto la música en directo como me sucedió con Glass Tiger ese Domingo, como el que está de vuelta de todo, con una sencillez y darle la mínima importancia iban dejando caer joya tras joya, pero lo del «Don´t forget me (when I´m gone» fue…orgásmico! que autentica barbaridad, que preciosa burrada, que maravillosa puede llegara a ser la música cuando se tiene el talento y el gusto para interpretarla de esta manera. Premio a la descarga de 10 para los canadienses.
Se acabo la melodia, vuelta a las apreturas, nos vamos a Dinamarca para ver a Pretty Maids. Tenía pensado escribiros de un concierto para cubrir expediente, un Atkins completamente recuperado, unos Chris Laney y Rene Shades con un ambiente fantástico etc, pero es que al final todo quedo deslucido cuando a pesar de haber tachado ya dos temas de su repertorio se les corto automáticamente el sonido nada más comenzar su ultimo corte de la noche, «Love games». La cara de incredulidad era notable, Ken Hammer se quito la guitarra y salió zumbando del escenario, Laney le decía con ostensibles gestos a la mesa que estaban locos mientras pedía perdón a un público que asistía atónito a la situación. El desenlace y todo el «Salsa Rosa» que ha desencadenado esta situación lo podéis leer en el facebook de la banda ya que al parecer, Robet Mason (Warrant) tuvo bastante que ver en esta desafortunada acción, no solo fue por el retraso acumulado, nosotros no queremos avivar mas este fuego.
Se terminaba el festival, nos quedaba la guinda del pastel, el grupo al que al menos a mi me había llevado con más fuerza a esta edición del festival aun sabiendo que no sería lo mismo sin Jani Lane, me auto convencí o lo intente de que podría ser igualmente disfrutable y que mis ganas de resarcirme de aquella espantada en el Firefest unos años antes merecía la pena el viaje. Pues bien, luces y sombras, un sí pero no, un que guay pero…es que esto no es lo que yo quería. No sabría bien cómo explicaros lo que sentí en el momento que comenzaron a sonar «Sure feels good to me», «Down Boys» o «Big Talk», sobre el papel todo maravilloso pero…sobre el escenario excesivo pasotismo, demasiado llegar cobrar e irnos por parte de una banda a la que se le tenía realmente ganas en Europa.
No creo que el público, ni mucho menos un promotor que se ha dejado su dinero y mucho esfuerzo por contar con una banda de ese calibre merezca semejante actitud. Lógicamente cantas y disfrutas de los clásicos pero esa sensación de lo que fue y lo que pudo haber sido te deja un mal sabor de boca indigno. Fue muy grande eso de poder cantar «I saw red» o «Heaven» a pleno pulmón como si Jani Lane pudiera escucharnos, que momento más maravilloso, que manera tan especial de dejarse uno la voz. Tras el desafortunadísimo comentario despectivo de Rober Mason hacia Pretty Maids mirando hacia las escaleras de bajada del escenario Warrant daban por finalizado su concierto y esta edición del Rockingham 2018 con un «Cherry Pie» que a buen seguro escucho hasta el mismísimo Robin Hood en su castillo de la industrial y generosa ciudad de Notingham. Ultimo premio de la noche, galardón «si pero no» para unos descafeinados Warrant.
Han sido tres días maravillosos nuevamente, partimos en dirección a nuestra rutina diaria dejando atrás una nueva jornada de rock y amigos, un fin de semana mágico. En el trayecto de camino hacia el avión nos hacemos las mismas promesas de todos los años, «el que viene no vuelvo», «no ha sonado bien, así que no me esperen», «vaya paliza de viaje, ya no estoy para estos trotes se acabo»…tenéis alguna duda de que en 2019 regresaremos de nuevo a visitar a la bella Marian y su Robin Hood en los bosques de Sherwood para disfrutar una vez de un fin de semana especial? yo tampoco, allí estaremos.
PD: Que se me olvidaba y es de mala educación…enhorabuena a los premiados!
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Crónica y fotos: Raul Balnco










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